Para que puedas fácilmente persuadirte de que en la salada ninfa de
Neptuno se mezclan substancias ásperas y suaves, observa el resultado
que ofrece la separación de sus moléculas; el agua del mar recalada en
la tierra se hace dulce porque sus partículas amargosas más densas y
menos redondeadas que las otras quedan suspendidas en los sitios por
donde el agua penetra y se filtra.