308. _Illud in his rebus non est mirabile: quare..._

Y no es de admirar que esto ocurra; también á pesar del continuo

movimiento de los cuerpos simples parece que todo el Universo yace

en inmóvil quietismo, excepto aquellos seres que tienen actividad

propia; como los elementos de la materia están fuera de la penetración

de nuestros sentidos, es indudable que aun cuando no podamos ver

sus agitaciones, éstas existirán, si bien ocultas para nosotros, de

igual modo que en ocasiones dadas no podemos precisar los movimientos

que ejecutan algunos seres que vemos á largas distancias. El ganado

lanar sube á las altas colinas atraído por las viciosas hierbecillas

donde centellean perlas de luciente rocío, en tanto que los tiernos

corderillos, saciados del dulce lácteo licor, se ejercitan alegres y

retozones en luchas inocentes. Si reparamos en este cuadro desde lejos,

lo veremos todo confuso, y sólo distinguiremos lo blanco del ganado que

se destaca de lo verde obscuro de la colina. Observemos dos grandes

ejércitos que llenan vasta extensión de los campos y se ocupan en

simulacros de guerra; ya se mueve la audaz caballería en torno de las

legiones; ya recorre con variables ímpetus campos que se estremecen;

el fulgor de las armas llega hasta el cielo; el reflejo del bronce

brilla en la tierra; el suelo retumba con el paso militar; el clamor

del combate resuena en los montes y se transmite á los vecinos lugares:

pues estas escenas, vistas desde elevadas montañas, parecen mudas,

reposadas, y su centelleo se considera procedente de los mismos campos.

Naturaleza de las cosas: Versión en prosa del poema «De rerum natura» · 第 118 / 302 题