Alguien ha supuesto que los cuerpos más pesados caen en línea recta
sobre los más ligeros, y que así originan movimientos productores; pero
esa teoría repugna á la razón. Cierto es que en el agua y en el aire
caen los cuerpos con una velocidad proporcionada á su peso, porque más
pronto es vencida la resistencia de las ondas acuosas y fluidas, cuanto
mayor es la potencia representada por el cuerpo que las penetra; pero
no sucede lo mismo en el espacio desocupado; éste puede ser invadido
sin obstáculo por todos los seres, y, por lo mismo, en el vacío todos
los cuerpos se mueven con igual celeridad é independientemente de
su volumen y de su peso. De estas afirmaciones se deduce que nunca
los cuerpos más graves podrán caer sobre los más leves, ni rozarlos
ni cambiar sus movimientos, de modo adecuado para que la Naturaleza
produzca los seres.