167. _At quidam contra hæc, ignari, materiai..._

Pero hay quien juzga, ignaro, que la materia sin la voluntad de dioses

puede, por condición propia, proveer á las necesidades humanas, formar

las estaciones, producir los frutos y facilitar la reproducción de

las especies todas; no reparan en que por impulso natural todo ser

ciegamente contribuye á la propagación de su especie y que estímulos de

atracciones y de goces naturales contribuyen á la generación. Por eso

han imaginado la intervención de dioses creadores, desmentida por la

razón y contrariada por los hechos. No basta que nosotros desconozcamos

la propia naturaleza de los elementos para figurarnos creaciones

fantásticas: la vista del inmenso espacio y la contemplación de los

fenómenos que constituyen el mundo, son bastantes para probar que el

mundo no ha podido ser obra de fuerza directiva inteligente, porque no

pocos defectos lo deforman; pero ya te probaré estas verdades[19] ¡oh

Memmio!; continuemos ahora la exposición de nuestro asunto.

[19] En el principio del canto V.

Naturaleza de las cosas: Versión en prosa del poema «De rerum natura» · 第 109 / 302 题