140. _Nunc, quæ mobilitas sit reddita materiai..._

Ahora, con pocas palabras que al asunto dedique ¡oh Memmio! podrás

comprender la gran movilidad de que los elementos están dotados: cuando

la aurora esparce sobre la tierra sus primeros arreboles, y las aves,

esparcidas por el bosque, saltan de rama en rama y llenan los aires

de suaves melodías, vemos el Sol que de súbito aparece y baña con

torrentes de luz toda la Naturaleza; las emanaciones de aquel astro

no atraviesan un espacio completamente vacío; en su paso encuentran

obstáculos que retardan la carrera de las ondas luminosas, las cuales

se hacen para nosotros visibles á medida que se ponen en contacto con

el fluido del aire. Pero los cuerpos simples que en el vacío se mueven

y no encuentran obstáculo alguno independiente de ellos mismos, deben

correr con rapidez mil veces mayor que las ondas luminosas emanadas del

Sol, á no ser que se retarden por su propia acción; y sería insensato

suponer que los primeros cuerpos concertaran entre sí un plan para

regularizar sus movimientos.

Naturaleza de las cosas: Versión en prosa del poema «De rerum natura» · 第 108 / 302 题