Tales corpúsculos, cuya movilidad y cuyas agitaciones son perceptibles
á nuestra vista merced al contraste de los rayos de Sol en la
obscuridad, tienen un movimiento causado por impulsiones clandestinas
que determinan separaciones y afluencias producidas por su propia
acción imperceptible, que obran sobre ellos mismos y que también
comunican á otros cuerpos de masas más tenues, los cuales influyen
sobre otros más fuertes; y así, el movimiento de los cuerpos simples se
propaga de unos en otros, de igual forma que pasa con esas moléculas
hechas perceptibles por la luz del Sol: pero las causas de ese
movimiento aún nos son desconocidas.