94. _Quod quoniam constat, nimirum nulla quies est..._

Los primeros cuerpos ningún reposo tienen en el vacío inmenso:

impelidos por constante fuerza de atracción y de repulsión á movimiento

perenne, se alejan á largas distancias ó se aproximan hasta confundirse

con arreglo á la especial fuerza en ellos dominante; cuando la

atracción molecular es grande, se produce una concentración corpuscular

que sirve de base al hierro, á las duras peñas y á otras substancias de

análoga naturaleza; y cuando la atracción es muy débil, las moléculas

tienden á dispersarse en el espacio y con su movilidad originan el

fluido aéreo que nos beneficia y el rutilante esplendor del Sol que nos

ilumina.

Naturaleza de las cosas: Versión en prosa del poema «De rerum natura» · 第 105 / 302 题