Voy ahora á explicarte la causa del movimiento é impulso que
reciben los elementos de la materia para engendrar los cuerpos y
descomponerlos, y también te explicaré la fuerza y la rapidez con
que nadan sin cesar en el inmenso espacio; sigue, pues, la ilación
de mis discursos. Nuestro mundo material no forma un todo inmóvil:
hay diminución en todos los cuerpos, los cuales están sujetos á
emanaciones, pérdidas y rozamientos que los rebajan, los reducen y aun
los ocultan á nuestros ojos; pero estos fenómenos en nada perjudican á
la suma universal, porque los sumandos no desaparecen sino cambian de
sitio: cuando la vejez por una parte se inclina, por otra la juventud
se yergue: no hay descanso en la Naturaleza; el mundo siempre con
incesantes mudanzas se renueva; la vida de los que mueren se transmite
á los que nacen; pomposas generaciones se elevan, mientras otras se
desvanecen; todas las cosas mudan de perspectiva, y todos los que
participamos de la existencia tomamos de unos en otros el turno de la
vida, como los corredores en los juegos sagrados se pasan de mano en
mano la antorcha luminosa.