La opulencia, las distinciones sociales y el poder no libran de dolores
al cuerpo ni proporcionan felicidad al alma: aunque mandes innumerables
ejércitos extendidos por la campiña y cobijados por amplias banderas, y
aunque dispongas de fuerte escuadra esparcida por dilatados mares, las
preocupaciones del fanatismo no huirán de tu ánimo amedrentado ni la
idea de la muerte y sus terrores darán sosiego á tu corazón.