En aquel error han caído los que atrevidamente dedujeron falsas
conclusiones de hechos exactos. No es posible imaginar un punto medio
en el espacio ilimitado, y aunque nos lo figuráramos no podríamos
reconocerle una acción propia y especial sobre los cuerpos. Todo y
cualquier lugar del espacio que llamamos vacío, ya sea designado con el
nombre de centro ó con otro distinto, deja paso á los cuerpos graves;
porque no hay un sitio donde al llegar un cuerpo arrastrado por su
propio peso este cuerpo sea obligado á permanecer estático en el vacío;
el espacio no puede impedir que un cuerpo cualquiera pesado lo penetre
con arreglo á las leyes de la Naturaleza. Por ese motivo, la atracción
del centro no es bastante para conservar la harmonía de la creación.