Y no por efecto de presiones exteriores podría conservarse el orden
en que el Universo está constituido; impulsos de fuera para adentro,
repetidos con frecuencia, engendrarían otros nuevos que en unos casos
mantendrían la harmonía del Universo; pero otras veces las partes
de la materia, forzadas por el choque, saltarían y dejarían espacio
suficiente para que las porciones aglomeradas pudieran desprenderse de
todo enlace y dispersarse. Es, pues, necesario que la acción de los
primeros cuerpos obre sin interrupción; y debe reconocerse que esas
presiones exteriores al existir suponen y demuestran que los elementos
de la materia son infinitos.