El Universo de ningún modo puede quedar circunscripto; la Naturaleza
está en todas partes; con la materia se limita el vacío y el vacío
con la materia; pero espacio ocupado y espacio vacío todo es materia
con mayor ó menor rarefacción; el Universo infinito así se muestra.
Si tanto el espacio como la concreción corpórea no determinasen
recíprocamente sus respectivos límites, ni el mar, ni la tierra, ni la
bóveda brillante del espacio, ni la progenie humana, ni los cuerpos
sacrosantos de los númenes podrían durar un solo instante; las partes
simplicísimas de la materia, faltas de cohesión, se elevarían por el
infinito espacio desocupado, sin orden ni harmonía, y nunca llegarían
á formar cuerpos determinados concretos por estar siempre separadas.
Ciertamente los elementos de la materia no se han movido por reflexivo
determinado impulso en las direcciones en que hoy se hallan, ni han
establecido por cálculo convencional ó por concierto libre el orden
que constituye el Universo; lo que ha sucedido es que fluctuantes
por toda eternidad en el inmenso espacio y agitados con impulsiones
recíprocas, después de seguir toda clase de movimientos y toda especie
de combinaciones, han llegado por adaptaciones recíprocas y por
harmonía derivada de sus propias condiciones á constituir esta Suma
total del Universo; y del cumplimiento de la ley emanada necesariamente
de su acción invariable en el transcurso de innumerables siglos, se
ha establecido el orden existente, en cuya virtud las aguas de los
ríos abundosas proveen al mar de las pérdidas sufridas; la tierra,
fertilizada por el Sol y por la reversión de sus vapores, renueva
la pompa de sus producciones; florecen las especies de animales,
y los cuerpos fulgurantes etéreos envían siempre sus destellos.
Ese concierto de la Naturaleza sería con facilidad interrumpido si
infinitos elementos no trabajasen continuamente en la renovación de los
organismos; porque así como los seres individuales mueren cuando están
privados de alimento, así también el Universo llegaría á aniquilarse
cuando la materia interrumpiese la constante labor que le da movimiento
y vida.