Aún hay más: si el Universo estuviese incluido ó colocado en una
determinada porción del espacio, tendría necesarios límites; las
grandes masas por su propia gravedad ocuparían el fondo y allá en las
mayores alturas no podría subsistir ningún ser ni habría aire ni Sol:
toda la materia yacería confusa en caótica eternidad; pero no es esto
lo que ocurre; los cuerpos, en el orden harmónico universal, no pueden
permanecer en constante quietud porque no existe ese lugar profundo en
que se hacinaran para el reposo: en movimiento incesante los seres se
reproducen y se organizan en virtud de los subsidios que reciben de
los elementos eternos activos universales que forman las concreciones
corpóreas.