Cierto es que todos los cuerpos se nutren y crecen por la virtud de
substancias primarias diluidas en los alimentos, y que nuestras venas,
nuestra sangre, nuestros huesos y nervios de partes diferentes se
componen; pero afirmar que los elementos de los cuerpos son la esencia
de los huesos, de la sangre y de los nervios en proporción adecuada,
no es decir que los principios que integran los cuerpos sólidos y
líquidos hayan de constar de partes heterogéneas proporcionadas á las
venas, la sangre y los huesos; porque si los cuerpos que vemos nacer
de la tierra estuviesen dentro de ella en pequeña cantidad tales como
se nos muestran, constaría la tierra de todas las diversas porciones
que de ella surgen: y si aplicamos esta idea general á todos los casos
particulares, habríamos de creer que el fuego, el humo y la ceniza
están en la leña, y que ésta contiene en sí aquellos materiales en
diversas porciones.