680. _Nunc igitur, quoniam certissima corpora quædam..._

Ahora, pues, si los elementos simples conservan siempre su propia

naturaleza y forman diferentes cuerpos, no por su distinta esencia,

sino por las combinaciones que constituyen, preciso es afirmar que

tales elementos de los cuerpos no son de fuego, ya se junten ó se

retiren ó se disgreguen ó se muden sin faltar al orden; si la base

primordial fuese fuego, nada más que fuego habría en el mundo. Lo

que hay de cierto es, según pienso, que existen en la Naturaleza

corpúsculos simplicísimos, los cuales por su forma, por sus

atracciones, sus movimientos y el orden en que se colocan, producen

el fuego y otras muchas cosas más ó menos similares á éste, así como

otros cuerpos que no tienen semejanza alguna con aquél y aun algunos

que pueden emitir emanaciones que afecten á nuestros sentidos ó que

exclusivamente nos son conocidas por relación de tactilidad.

Naturaleza de las cosas: Versión en prosa del poema «De rerum natura» · 第 64 / 302 题