Admitido que los elementos de la materia sólidos y simples son,
pueden, sin embargo, tener una consistencia débil y constituir el
fuego, el aire, el agua, la tierra, mediante una movilidad especial
de las moléculas que generan esos cuerpos entre cuyas partes
existen igualmente espacios vacíos[16]; por lo contrario, si los
principios de las cosas tuvieran de propia naturaleza débil cohesión
y deleznable estructura, no podrían formar las grandes masas pétreas
que constituyen el armazón de nuestro mundo, ni servirían para la
composición del hierro y otros cuerpos duros. Luego los elementos
primarios deben ser sólidos y simples, y la diversa condensación que en
sus combinaciones experimenten deberá ser el origen de los diferentes
seres y de los distintos grados de resistencia y densidad que éstos
ofrecen.
[16] Las palabras de Lucrecio prueban que éste consideraba que
la tierra, el aire, el agua y el fuego eran cuerpos compuestos:
la doctrina de los cuatro elementos, aunque tenía algunos
partidarios entre Griegos y Latinos, no se generalizó hasta la
Edad Media.