Además, si la materia no fuese eterna, hace ya muchos siglos que
todas las cosas habrían sido aniquiladas y habrían vuelto á surgir
espontáneamente; pero si es cierto, como he procurado hacer patente,
que de nada no puede crearse algo y que los seres se transforman pero
no se pierden totalmente, debe ser también cierto que los cuerpos
generadores han de ser inmortales, para que disueltas unas concreciones
corpóreas en tiempos oportunos, de ellos puedan reproducirse otras. Es
decir, que los siglos tienen duración y los seres se renuevan, merced á
la perdurabilidad y solidez de los elementos de la materia.