En segundo lugar, si hay vacíos entre las moléculas de que los cuerpos
se componen, preciso es afirmar que esos vacíos están limitados por la
materia que los rodea; luego no tiene razonable fundamento la opinión
de que todo cuerpo encierra vacíos no determinados por materia sólida:
todos los cuerpos son, en suma, agregados de elementos simples, en
los que no es posible confundir la materia con el vacío. La materia,
pues, consta de sólidos principios eternos, aunque sean disolubles los
cuerpos que constituyen.