Aún más sucede: la tierra no podría dar buenos productos si careciera
del beneficio de lluvias periódicas, y los animales, privados de
alimentos, no podrían propagar su especie ni sostener la vida. Puedes
reconocer que son muchos los elementos simples, comunes á innumerables
cuerpos, de modo igual que integran á muchas palabras unas mismas
letras, antes que admitir la existencia de cosa alguna independiente de
aquellas substancias primarias. ¿Por qué no ha producido la Naturaleza
hombres que atravesasen á pié el Océano, como si éste fuera un vado,
ó que pudieran deshacer con las manos las montañas, ó que mantuvieran
la vida largos siglos, si no es porque todas las creaciones de la
materia[11] han de tener entre sí regular adaptación? Preciso es,
pues, declarar que nada se forma de la nada, y que todas las cosas que
participan de la vida presuponen el desarrollo de un germen.
[11] Burnet dice que á los Hebreos, á los Griegos y á los Latinos
jamás ocurrió una palabra equivalente á las actuales de _crear_ y
de _aniquilar_. San Jerónimo consideraba sinónimas las dicciones
_crear_, _formar_ y _construir_.