Y si de nada surgiesen los seres, también de éstos confusamente
podrían formarse diversos géneros, sin necesidad de gérmenes: así,
del mar podrían nacer hombres y de la tierra la estirpe de escamas y
los volátiles; en los aires se producirían tímidos corderos, toros y
caballos; las fieras, originadas por el acaso, poblarían desiertos y
tierras cultivadas; los mismos frutos no se producirían siempre de los
mismos árboles, sino todos aquéllos de todos éstos brotarían; porque
si no existieran elementos formativos diferenciados, ¿qué orden podría
suponerse en la generación? Pero cada ser es creado, nace y toma rumbo
en los espacios de la vida merced á un propio determinado germen, y
tiene la peculiar naturaleza que corresponde á los elementos que lo
constituyen; luego todo, no de todo indiferentemente se produce, sino
cada ser de otro que tenga adecuada virtualidad.