Para las lecciones que en forma de dádivas te dedico, reclamo
tu atención libre de prejuicios y reposada, querido Memmio; no
desprecies las enseñanzas que en ellas se contienen sin haberlas
antes contrastado con razón serena: voy á disertar contigo acerca del
orden de lo infinito y de la esencia de los dioses; voy á explicarte
lo que entiendo respecto á los elementos de que la Naturaleza[4] ha
constituido las cosas y á los cuales éstas revierten cada vez que
pierden una forma, y considera que doy el nombre de elementos á esos
simplicísimos cuerpos generadores que son los primeros principios de
todo cuanto existe[5].
[4] Lucrecio usó en muchos lugares de su poema la palabra
Naturaleza para significar la vida universal, el principio del
Ser, es decir, Dios, Dios único, potencia infinita, posibilidad
absoluta, fundamento de toda realidad.
[5] Deliberadamente, sin duda, Lucrecio no empleó ni una sola vez
en todo su extenso poema la palabra átomo, que encierra el asunto
más detenidamente estudiado en su obra.