21. _Quæ quoniam rerum naturam sola gubernas..._

Y puesto que influyes en el mundo soberanamente, de tal modo que en él

sin ti nada tendría vida y nada sería agradable, inspira estos versos

que escribo destinados al estudio de la _Naturaleza de las cosas_, y

dedicados á nuestro Memmio[2], á quien adornar quisiste en otros días

con tus más nobles dones: por él ¡oh diosa! demando tu favor. Haz,

entre tanto, que los horrores militares duerman en la tierra y en el

mar, y como tienes poder para conservar á los mortales paz tranquila,

ya que el gran Mavorte[3] que á su gusto rige las batallas suele

quedar en tus brazos preso y de intenso amor herido, cuando sediento

de contemplar tu albo pecho, inclinada la cabeza y embebecido en tus

ojos en éxtasis prolongado tenga de tus labios pendiente su voluntad,

y cuando desfallecido en tu regazo yazga y tu dulce persuasión le

quebrante la ira, pídele que conceda á los Romanos paz serena; porque

ni yo podría en época de aflicciones para mi patria dedicarme con ánimo

reposado á entonar mis cantos, ni tampoco el ilustre Memmio podría

oirme, impulsado á las armas por la común defensa.

[2] Memmio Gemelo, ciudadano romano que fué pretor de Bitinia y

después vivió desterrado en Atenas, donde es fama que recibió

algunas cartas de M. T. Cicerón.

[3] Marte (Mars) es síncopa de Mavorte (Mavors).

Naturaleza de las cosas: Versión en prosa del poema «De rerum natura» · 第 12 / 302 题