--Los hay y muy buenos, así de mar, como de agua dulce. Pero los

capitales temen abandonar los caminos trillados.[2] No obstante la

probabilidad[3] de que los negocios de pesquería serían lucrativos en la

América latina, los sistemas de pesca son aún muy primitivos, se carece

de aparejos modernos, y no se cuida de conservar el pescado, como no

sea[4] salándolo y secándolo al sol. El pescado es, por otra parte, un

producto caro, debido precisamente a la deficiencia de los medios que se

emplean para pescarlo y conservarlo. Otro hecho, tal vez consecuencia de

los anteriores, es que el pescado no constituye en la América latina un

artículo de alimentación tan corriente como en los Estados Unidos.

--Yo no veo en ello sino razones, y muy poderosas,[5] para establecer

pesquerías en esos países, a menos que haya[6] motivo para que el

pescado sea allí menos aceptable que en el resto del mundo.

--Ningún motivo hay, que yo sepa.[7] Por el contrario, en los grandes

centros, como en Río de Janeiro, Montevideo, Buenos Aires, Santiago, la

Habana, Veracruz y otros muchos, existe demanda considerable y sostenida

de pescado. El _pejerrey_, que es una especie de trucha, gusta mucho en

el Plata y en Chile, lo mismo que el _dorado_ y el _surubí_; mientras el

_huachinango_ es plato clásico en las Antillas y los puertos del Golfo

de Méjico. En Chile son muy aceptados, además, el arenque, el escombro y

la merluza del Pacífico, y quizás aun más los peces de agua dulce. El

_picarú_ es tan apreciado en el Perú como el _bonito_ y el pez sol en

Venezuela. Por otra parte, toda iniciativa, por pequeña que sea,

encaminada a fomentar esa industria, es recompensada con crecientes

salidas. Así ha ocurrido con el establecimiento de estaciones pesqueras

en las costas de San Paulo y Santa Catalina en el Brasil, con los

trabajos de propagación de especies comestibles en los ríos de la

Argentina austral y Chile, y con la instalación de flotillas pesqueras

en Maracaibo.

--No habiendo, pues, prejuicios contra el pescado como alimento, yo creo

que esa industria abre un horizonte nuevo a la iniciativa de los

capitalistas de este país.

Chapter Footnotes:

[1] =¿Que no existen...?= that is: (=¿Quiere decir=) =que no...?= _Why!

Are there not...?_ VARIANT: =¡Pues qué! ¿no existen...?=

[2] =caminos trillados,= _the beaten path_.

[3] =No obstante la probabilidad...,= _Notwithstanding the

probability..._.

[4] =como no sea,= _unless it be that; other than_. VARIANT: =Por otros

medios que no sean....=

[5] =razones, y muy poderosas,= _reasons, and very strong ones; nothing

but additional reasons_.

[6] =a menos que haya,= _unless there be_. VARIANT: =Siempre que no

haya.=

[7] =que yo sepa,= _to my knowledge, at least; that I know of_.

XXIII.--EL RIEGO Y LA HULLA BLANCA[1]

--Me dicen que los gobiernos de la América latina conceden atención

especial al problema de la distribución del agua. Supongo que allí hay

ciertas zonas sujetas a períodos regulares de lluvia y de sequía.

--Tiene Ud. razón, y hay además lugares donde no llueve jamás, mientras

en otros ocurren inundaciones frecuentes.

--¿Se utiliza el agua subterránea para remediar la falta de agua en la

superficie?

--En algunas partes se la usa en ciertas industrias, como en la

fabricación de cerveza; en otras se la destina al consumo de las

poblaciones. También se la emplea en el regadío; pero a excepción de

algunos lugares en Chile, Argentina, Uruguay y Brasil, las comarcas que

reciben poca lluvia y que por consiguiente carecen de riego natural se

encuentran en sitios montañosos donde no siempre es posible obtener agua

subterránea en condiciones económicas. Por esta causa deben utilizarse

con la mayor ventaja posible los ríos y arroyos de la superficie.

--¿Qué grado de adelanto han alcanzado los sistemas de riego en la

América latina?

--Un grado bastante elevado y casi todos los gobiernos tratan de

extenderlos y perfeccionarlos. En algunos, el estudio del problema del

regadío está a cargo de comisiones permanentes y en ellos se han

levantado empréstitos de muchos millones de dólares para llevar a cabo

trabajos de largo aliento.[2] Obras para regar una extensión de dos

millones de hectáreas han dejado ya de ser[3] una novedad.

--¿Se utilizan en la industria los saltos de agua?

--Sí, mucho, para la producción de luz, de tracción y de fuerza motriz

industrial, y tengo profunda fe[4] en el progreso de estas empresas en

la América latina; en primer lugar porque no hay región en el mundo

donde sean más copiosas las lluvias ni más numerosos los lagos elevados

y los saltos de agua susceptibles de ser[5] utilizados; en segundo

lugar, por la escasez de combustibles, que llega a veces a[6] hacer

necesario el empleo de la leña para mover las locomotoras, sobre todo en

los sitios alejados de los puertos. En tercer lugar, preveo que las

exigencias de la vida civilizada harán cada vez más necesario el

transporte rápido y frecuente de las personas en tranvías y

ferrocarriles eléctricos. En todas las grandes ciudades, el movimiento

de expansión característico de estos tiempos extiende cada vez más los

rieles del tranvía hacia los suburbios, que van convirtiéndose allí

también en lugar preferido de residencia.

--No olvidemos que la extensión del alumbrado público ha abierto

ilimitadas oportunidades al empleo de la corriente eléctrica. Y me

refiero especialmente a la electricidad, porque el gas debe ser caro en

esos países....

--Naturalmente; pues es un derivado del carbón. Por eso, muchas ciudades

han pasado de la era del petróleo a la edad de la electricidad. En la

Argentina, más de cien ciudades están alumbradas a luz eléctrica, y la

de Buenos Aires tiene alrededor de diez mil lámparas de arco. En esta

ciudad los dínamos se mueven a vapor, y por lo tanto, la electricidad es

cara; lo que no obsta para[7] que Buenos Aires tenga una de las

instalaciones eléctricas más grandes del mundo.

--¿Hay instalaciones hidroeléctricas de importancia en la América

latina?

--En el Brasil no es raro ver[8] exclusas de doscientos millones de

metros cúbicos de agua, e instalaciones hidráulicas que envían la

electricidad por más de cien kilómetros de cable.

--¿Se emplea la energía eléctrica solamente como potencia motriz

industrial?

--También se la aplica a levantar, por medio de bombas, el agua de los

terrenos bajos para regar tierras altas.

--En tal caso esas obras producirán un alza en el precio de las tierras

beneficiadas.

--Ud. lo ha dicho.[9] En ciertos lugares de Chile especialmente

favorecidos por esas obras, el precio de la hectárea subió de cien a mil

quinientos pesos.

--¿Son muchas las empresas norteamericanas que han adquirido concesiones

en las varias repúblicas latino-americanas?

--No muchas; pero la maquinaria procede en general de los Estados

Unidos.

Chapter Footnotes:

[1] Note that waterfalls (waterpower) are popularly called _hulla

blanca_ (white coal) when referred to as substitutes for coal in the

production of energy.

[2] =trabajos de largo aliento,= _works requiring a long time for their

completion_. VARIANT: =De mucho aliento.=

[3] =han dejado ya de ser,= _have ceased to be_. VARIANT: =No son ya.=

[4] =tengo profunda fe,= _I have great faith_. VARIANTS: =Estoy seguro=

(or =plenamente seguro=); =tengo entera confianza en=; =espero mucho

de.=

[5] =susceptibles de,= _susceptible of_, _capable of_. VARIANT: =Capaz

de.=

[6] =llega a veces a,= _makes it necessary sometimes_.

[7] =lo que no obsta para...,= _a fact which does not prevent_ (_Buenos

Aires_) _from being..._.

[8] =no es raro ver ... e....= VARIANT: =No es raro ver ... ni....=

[9] =Ud. lo ha dicho,= _Exactly so_. VARIANTS: =Así es, exactamente;

como Ud. dice= (or =lo dice=).

XXIV.--OPORTUNIDADES COMERCIALES EN LA AMÉRICA LATINA

--En verdad,--dijo el señor Jiménez--para la actividad comercial

norteamericana no hay campo más apropiado que el continente mismo[1] en

que vivimos.

--Juntamente con la Rusia y la China--agregó mister Smith, banquero

_yanqui_.[2]

--Pero Rusia está demasiado lejos y las condiciones en que ha quedado

después de la guerra no permiten hacer vaticinios fundados,--replicó el

señor Jiménez.--En cuanto a la China, tarde o temprano[3] caerá bajo la

dominación japonesa. En cambio nuestros mercados latinoamericanos están

menos expuestos a sufrir trastornos.

--Tal vez tenga Ud. razón,[4] después de todo--asintió el

banquero;--pues la verdad es que la América latina nos permite hacer dos

cosas importantes: Primero, concentrar en ella inversiones de dinero

mediante la adquisición de títulos y la colocación de capitales en sus

industrias; y segundo, comerciar con ella.

--Importando y exportando,--observó Jiménez.

--Eso es; importaríamos materias primas de que carecemos[5] y aún

manufacturas que no producimos en la Unión o que conviniera mejor

importar, en vez de fabricarlas aquí. En cuanto a nuestras

exportaciones, claro está que consistirían en el producto variadísimo de

nuestras fábricas.

--Tocamos aquí un tema interesante,--dijo a esta altura del diálogo[6]

el brasileño, señor Souza.--Tengo para mí que[7] la doctrina de Monroe

ha de llegar alguna vez a complementarse con una organización comercial,

económica y hasta militar, que permita al continente abastecerse a sí

mismo, dándole al mismo tiempo los medios necesarios para ampliar y

defender sus rutas comerciales.

--Esa es una magnífica idea,--dijo mister Smith.--Pero--agregó con un sí

es no es de[8] melancolía--difícil será que mi país desaloje a la Europa

de los mercados de América. Las viejas naciones se han ejercitado por

décadas en un arte que apenas comenzamos[9] a ensayar nosotros. Los

plazos comerciales que conceden los comerciantes europeos son mucho más

largos que los nuestros. Aquí no se ve nunca un papel comercial a 180

días, y mucho menos a un año, desde fecha de factura. El pago al contado

o dentro de 30 días impera en este país hasta en el mercado

internacional, al punto de que muchas casas en Filipinas, Cuba y Centro

y Sud América se ven en la necesidad de mantener depósitos en bancos de

este país para atender a sus compras. Es difícil competir, por otra

parte, con naciones que tienen sobre nosotros la ventaja de haber

arraigado ya en esos países, mediante los capitales que han invertido en

multitud de industrias y empresas, las cuales, naturalmente, se proveen

en Europa de los materiales, utensilios y maquinaria que necesitan. Las

relaciones comerciales sólo adquieren incremento entre dos naciones

cuando entrambas mantienen lazos de una interdependencia económica. El

pago de servicios, dividendos y cupones sobre los capitales de un país

invertidos en los otros, estimula una corriente de mercaderías en los

dos sentidos, ya sea como valor de abono o como valor de cobro.

--Todo eso está muy bueno, mister Smith,--replicó el señor Souza;--pero

Ud. no ha dejado de observar, sin duda, que a consecuencia de la guerra,

gran parte de los títulos de esas mismas empresas han cruzado el océano.

Los grandes saldos favorables de la balanza financiera de los Estados

Unidos se están satisfaciendo con papeles de industrias[10] sud y centro

americanas. ¿Quién nos dice que,[11] a consecuencia de esta emigración

de valores, la Unión no se ha[12] convertido, a la vuelta de algunos

años,[13] en el acreedor principal de los otros países del continente?

--Hace Ud. un raciocinio perfectamente lógico--contestó mister

Smith.--Si tal cosa ocurriera,[14] es seguro que el intercambio

comercial se produciría casi espontáneamente, como consecuencia

ineludible.

--Pero hay títulos y títulos,[15]--observó el señor Jiménez.--Sería

conveniente que los norteamericanos invirtieran sus capitales en

nuestros ferrocarriles, ante todo[16]; luego en empréstitos nacionales;

en servicios urbanos; en instalaciones hidroeléctricas y en fábricas

para la manufactura de artículos para el mercado de los Estados Unidos.

--Muestra Ud. su buen juicio al nombrar en primera línea nuestros

ferrocarriles,--dijo el doctor Mendoza, abogado argentino.--Entre

nosotros,[17] las concesiones ferrocarrileras están garantizadas en

cierto modo[18] por la nación, pues aquéllas se fundan en contratos

mediante los cuales tanto el gobierno como las compañías definen sus

derechos y obligaciones: el uno, defendiendo los intereses públicos; las

otras en salvaguardia de sus capitales.

--Esa provisión es digna de todo elogio,[19]--dijo mister Smith--En los

Estados Unidos no procedemos así, pues los ferrocarriles se han acogido

a las oportunidades ofrecidas por los diferentes estados, pero no se han

firmado contratos, y en consecuencia el gobierno no se halla facultado

para indagar la situación financiera de los ferrocarriles, salvo en los

casos en que los tribunales declaran no existir relación equitativa

entre los ingresos procedentes de la explotación de un ferrocarril y el

capital invertido.

--Por mi parte,[20] preveo un enorme campo de acción para los capitales

que hayan de emplearse en instalaciones hidroeléctricas,--dijo el señor

Souza.--En la América latina la substitución del vapor por la

electricidad[21] en la generación de fuerza trae una economía mucho

mayor que en los Estados Unidos.

--¿Por qué razón?--preguntó uno de los circunstantes.

--Pues, porque[22] los Estados Unidos consumen su propio carbón,

mientras que en los países de la América latina lo importan, razón por

la cual les resulta más caro.

--No olvide que en Sud América flotamos sobre un mar subterráneo de

petróleo,--observó sonriendo el señor Jiménez.--Pero con todo,--añadió,

cambiando de tono,--admito que la producción de la fuerza eléctrica

siempre representará una economía.

--Analicemos ahora--interrumpió mister Smith--la parte relativa al

intercambio. ¿Qué productos nos enviaría la América latina?

--¿Sabía Ud.--exclamó el señor Souza a manera de[23] respuesta--que el

Brasil tiene los mayores depósitos de mineral de hierro que se conocen;

un hierro casi libre de todo rastro de[24] fósforo, y al que se calcula

un rendimiento de setenta por ciento?

--Pero ese depósito pronto se agotará,--dijo Jiménez, haciendo una

guiñada de inteligencia[25] a sus amigos.

--Sólo en el estado de Minas Geraes tenemos cerca de dos mil millones de

toneladas,--replicó el brasileño con viveza, tomando la broma en

serio.[26]--Y no cuento los yacimientos de hierro que hay en otros

estados.

--¿Quedan esas minas muy alejadas de los puertos de embarque?--preguntó

mister Smith con interés.

--A menos de cuatrocientas millas de la costa--le contestó Souza.

--Si eso es así--repuso mister Smith,--nuestras fundiciones podrían

llegar a ser clientes exclusivos de esas minas, porque dentro de poco la

producción de acero en los Estados Unidos va a alcanzar cifras

estupendas. También la Europa necesitará ese mineral para mezclarlo con

los suyos, menos puros.

--Mi país,--continuó el señor Souza--es el que produce más manganeso,

después de la India. Ya sabe Ud. cuán enorme es la demanda de manganeso

para la industria del acero.

--Por nuestra parte--intervino Enríquez, ingeniero chileno,--poseemos

los mayores depósitos de nitrato que existen en el mundo y, como Ud. no

lo ignora, ese producto, además de ser un abono excelente, es un

elemento indispensable[27] para la fabricación de la pólvora.

--¡Hum, hum!--murmuró mister Smith, rascándose la cabeza[28]--eso me

gusta menos.[29] Ud. comprenderá, sin duda, señor Enríquez, que nuestro

país tendría reparos en depender del extranjero para la provisión de una

substancia tan preciosa[30] para la defensa nacional en caso de guerra.

Yo estoy por la fabricación artificial de los nitratos y creo que mi

país debiera instalar en el Niágara una planta eléctrica para su

elaboración.

--¿Por qué en el Niágara?--preguntaron varios a la vez.

--Porque para la fabricación del nitrato es indispensable el alto calor

de los inmensos hornos eléctricos--contestó mister Smith.--Sin embargo,

no creo que esta forma costosa de fabricación se usara en la preparación

de nitrato para abonos, de los cuales, por otra parte, no podemos

prescindir. Es ocioso pensar en[31] aumentar nuestra producción agrícola

si no acrecentamos la productividad del suelo, toda vez que[32]

carecemos ya de tierras baldías que pudieran utilizarse para satisfacer

la creciente demanda de productos agrícolas.

--Tratándose de productos que sería posible importar en los Estados

Unidos--dijo a este punto el señor Bustamente, comerciante

boliviano,--no debe Ud. olvidar nuestro estaño. Bolivia concurre con el

diez y ocho por ciento de la producción mundial de ese metal, y que los

Estados Unidos reciben ahora de Oriente....

--... corriendo el riesgo de que su paso por el canal de Suez se vea

dificultado en tiempo de guerra--agregó mister Smith, completando la

frase.

--Lo mismo digo de nuestro cobre y de nuestra plata,--continuó el señor

Bustamente--aunque esos metales existen asimismo en Chile y el Perú. Han

de saber Uds. que la meseta boliviana es una de las regiones más ricas

en minerales que existen en el planeta, y que, atendiendo a la situación

incierta de Méjico, ofrece una buena oportunidad a los capitalistas y

mineros norteamericanos.

--A propósito del Oriente,--dijo el señor Souza--¿no le parece a Ud. que

los Estados Unidos que ahora importan algún caucho de África, podrían

abastecerse de ese producto exclusivamente en el Brazil?

--Pero entiendo que la goma del Brasil es más cara que la de África....

--Es verdad que hasta hace poco nuestro caucho se cotizaba a precios

casi prohibitivos; pero esa alza fué pasajera. Reconoció diversas causas

como son los métodos inadecuados, jornales y sueldos demasiado elevados

y utilización incompleta del producto. Pero, gracias a la aplicación de

métodos científicos y al empleo de obreros de Ceará y Rio Grande do

Norte, la situación se ha normalizado.

--¿Queda mucha goma aún?--preguntó Jiménez.

--¡Que si queda![33]--exclamó el brasileño, levantando las manos en

alto.[34]--¡Con decir a Uds.[35] que en la actualidad el comercio se

hace por los ríos y sólo se explotan los bosques contiguos! Tierra

adentro[36] las selvas de _borracha_ están intactas.

--¡Excelente oportunidad!--observó mister Smith. Si bien se mira,[37] la

región del Amazonas está más cerca de los Estados Unidos que el

África.... ¿Viene también de su país, señor Souza, esa madera tan útil

que se llama quebracho?

--Tenemos ese árbol y, además, inmensos bosques de otros árboles que

contienen mucho tanino en la corteza y en las hojas; pero el comercio de

quebracho está especialmente desarrollado en una zona de la Argentina

más próxima a los puertos,--agregó el señor Souza.--¿No es así, doctor

Mendoza?

--Es exacto lo que Ud. dice,--replicó éste.--Y he de observar que esa

planta crece en una área limitada. Los europeos tienen casi monopolizada

la industria de la extracción del tanino, el cual se emplea en el

curtido del cuero; pero todavía quedan grandes superficies forestales

que podrían abastecer con tanino a todas las curtidurías de los Estados

Unidos.

--A propósito de la Argentina, cuyo nombre trae a la mente la idea de

ganados numerosos--dijo mister Smith,--han de saber Uds. que las tierras

adecuadas para apacentar rebaños en nuestro país son más escasas cada

día, a causa de las exigencias de la agricultura. La merma en nuestra

riqueza ganadera ha adquirido proporciones tales, que ya la demanda de

carne supera a la oferta. Ya importamos carne, cosa que hace veinte años

habría parecido ridículo predecir. Solamente en la América latina quedan

todavía tierras baldías que pueden destinarse al pastoreo.

--¿Y en el Canadá y Siberia?--preguntó el boliviano.

--El clima es allí demasiado frío,--contestó Smith.--Y en Australia y el

Sur de África la lluvia es insuficiente para mantener los prados donde

se apacenta el ganado.

--Por ese motivo, las regiones que Ud. acaba de mencionar[38] no

comenzarían a explotarse sino después que los fértiles prados

sudamericanos hubieran sido ocupados,--observó el señor Mendoza.

--¡Ya va largo![39]--exclamó el señor Souza.--La América del Sur puede

ofrecer una superficie inmensa, que comprende no solamente la Argentina

sino también el Brasil, la parte este de Bolivia y todo el Paraguay.

--¿Y el Uruguay?--preguntó mister Smith.

--Puede decirse que[40] ha alcanzado ya la máxima cifra de ganado que

puede soportar.

--Todo eso está muy bueno,[41]--dijo sonriendo el señor Matienzo, que

hasta entonces no había hablado;--pero de nada valdría[42] el que los

Estados Unidos poseyeran las fuentes de abastecimiento de sus mercados

si al mismo tiempo no dispusieran de una marina mercante para el

transporte de los productos.

--Estoy con Ud.--dijo mister Smith. Y luego agregó en tono grave:--Y si

las relaciones internacionales no se organizan[43] de acuerdo con el

ideal universal de paz, mucho me temo[44] que la América toda, y no sólo

la del norte, necesite una marina de guerra bastante poderosa para

defender su independencia económica.

--Pero con marina de guerra y todo,[45]--dijo el boliviano,--yo preveo

una dificultad, y es[46] la desproporción entre las importaciones y las

exportaciones de los Estados Unidos.

--Tiene razón el señor[47] Bustamente,--asintió mister Smith.--Nuestras

importaciones han sido siempre de menor peso y volumen que las

exportaciones. Hemos importado cacao, café y goma, que requieren poco

tonelaje, y en cambio hemos exportado trigo, maíz y, hasta hace poco,

carne, que ocupan mayor espacio. Pero el equilibrio se establecería si

Uds. nos mandasen el mineral de hierro y manganeso del Brasil....

--Y la carne, el quebracho, la lana y el lino de la Argentina,--agregó

el señor Mendoza.

--Y nuestro nitrato y nuestro cobre...--añadió por su parte[48] el señor

Enríquez.

--Y nuestro estaño y nuestra plata,...--apuntó el boliviano.

--¡Pero, señores![49]--exclamó riendo el norteamericano,--¡a ese

paso[50] los papeles se trocarán[51] y el déficit en el tonelaje estará

en contra de nuestras exportaciones para Sud América!

Todos rieron de buena gana,[52] pero el señor Martínez, calmando a sus

amigos con un gesto, dijo:

--Para llenar ese déficit está el carbón.[53] El carbón ha suministrado

las tres quintas partes de las exportaciones de la Gran Bretaña para la

América latina. Ese producto ha sido el compensador de los fletes

marítimos de esa nación, y le ha permitido conservar la preponderancia

comercial en el mundo entero. ¿Por qué no habría de[54] asegurar ahora

la de los Estados Unidos en el continente?

Chapter Footnotes:

[1] =el continente mismo.= Note difference between _el continente mismo_

and _el mismo continente_.

[2] =banquero yanqui.= Note the omission of the indefinite article. In

Latin America the term _yanqui_ is applied to all natives of the United

States, as well as to institutions of that country in general.

[3] =tarde o temprano,= _sooner or later_. VARIANT: =Más tarde o más

temprano.=

[4] =Tal vez tenga Ud. razón.= Note subjunctive, _You may be right_.

VARIANT: =Tal vez tiene Ud. razón.=

[5] =materias primas de que carecemos,= _raw materials which we lack_.

VARIANT: =Materias primas que no tenemos.=

[6] =a esta altura del diálogo,= _at this point in the conversation_;

_at this juncture_.

[7] =Tengo para mí que,= _I am convinced that_.

[8] =un sí es no es de,= _a suspicion of_; _a little_; _a touch of_.

VARIANTS: =Un poco de=; =un tanto de=; =un poquito=, =un tantico de=.

[9] =que apenas comenzamos,= _which we have scarcely begun_

(_attempted_); _in which we are beginners_.

[10] =papeles de industrias,= _securities_; _industrial stocks and

shares_.

[11] =¿Quién nos dice que...?= _Who shall say that_; _Who can tell

whether...?_

[12] =la Unión no se ha...,= _the United States will not have

become..._. VARIANT: =Nadie tendría motivos para negar que ... la Unión

no se ha convertido....= Note the use of the perfect indicative in

referring to a future event.

[13] =a la vuelta de algunos años,= _in the course of a few years_.

VARIANTS: =Dentro de algunos años; antes de muchos años.=

[14] =Si tal cosa ocurriera,= _If this should happen_ (_come to pass_).

Future subjunctive is also permissible here.

The Spanish American Reader · 第 9 / 30 段