XI

La fama de sus virtudes y de sus maravillas cundió pronto en los

bosques, exagerándose sus milagros.

Los baglanes le adoraron como á profeta; y halagando Isio su vanidad

y enseñándoles á curar con las plantas del país y otras lecciones

muy útiles, se convirtieron en apóstoles suyos.

La religion que enseñaba era la Anitería malaya, ó sea la misma que

se conservaba en aquellas bosques, pero perfeccionada y reducida á

racional sistema. Combatía Isio el catolicismo con los argumentos de

los herejes y atacaba la sociabilidad, ó sea la idea de reducir á

la vida civilizada á los igorrotes con las objeciones del católico

contra el socialismo exagerado, por supuesto, todo presentado en

formas sofísticas que alucinaban no sólo á aquellos monteses, sino

que logró además adeptos aún entre los ilocanos.

Sus dogmas se reducían á tres: adorar y obedecer hasta el sacrificio

á Dios y á sus anitos en la persona de su Profeta; no hacer á nadie

lo que no queremos para nosotros; antes bien socorrer al pobre

y desamparado.

Desde los montes de Ilocos hasta Cagayan, Isio era venerado por sus

milagros, su sabiduría y su desinterés.

Y esto de desinterés debe entenderse por limitarse Isio á pedir lo

que personalmente necesitaba, como alimento y parca contribución de

dinero ó en especie, que visiblemente empleaba en el bienestar de

aquellas rancherías, como en la construcción de puentes, la policía,

el cuerpo de atalayas avanzadas, que se comunicaban de dia con sábanas

izadas y de noche con luces. Predicó el trabajo y les estimuló á

estudiar, enseñando conocimientos útiles, especialmente la Medicina

y la Agricultura.

Inspiró á los súbditos el respeto á los jefes de las rancherías,

y á éstos el amor á sus hermanos.

Es cierto que llevaba consigo como vírgenes para el puro culto de

los anitos, á las más guapas de la ranchería.

En fin, logró civilizar relativamente á aquella gente; con la libertad

y justicia que procuró para los inferiores, se estimularon á trabajar

con afan; con la fraternidad sincera, el olvido de los agravios y

mútuo auxilio que predicó, abolió las luchas diarias de ranchería

contra ranchería, y todos no procuraban más que atender á las nuevas

necesidades buenas que les había creado Isio, como las de vestirse

y alimentarse bien, costear la enseñanza de los niños y pagar los

demás impuestos para mejorar sus nacientes pueblos, etc.

El Folk-lore Filipino (Tomo I) · 第 213 / 232 题