VIII

El tiempo vuela.

Isio lleva sólo un mes de mando y casi está ya cansado con ir y

venir del Gobierno de la provincia y de otras casas, donde habitan

sus superiores, que son la Administración de H. P., la Guardia civil,

etc.; ¿pero qué son esos cansancios ante el prurito de ir á oir misa,

con la música delante, atrayendo la vista y las simpatías de las

babbalasang (solteras) del pueblo?

El tiempo sigue volando.

Isio ya está cansado de tanto ruido, á juzgar porque ya piensa en

renunciar el cargo.

Pero el viejo mentor de él, le dijo en tono solemne:

--Si ahora desmaya V., es mejor que se ahorque, y si le falta cuerda

para ello, acuérdese de las borlas de su baston. ¡Animo para todo,

y mucha prudencia!

--Bueno, me ahorcaré,--le solía contestar el inocente Isio--no tengo

valor para tanto sufrir.

--Es ley natural del inferior con el superior. Hágalo lo mismo con

los otros.

¡Y volaba el tiempo!

Habían pasado seis meses.

Isio ya no era tímido; los polistas, en vez de trabajar en los caminos

y puentes, se ocupaban en levantar una gran casa de tabla para él.

Tenía fama de valiente; había organizado el cuerpo de cuadrilleros

militarmente, y con ellos tenía á raya á los malhechores y á los

igorrotes, á quienes visitaba con frecuencia en son de guerra.

Ya tenía algún dinero; zanjó, más bien violentamente que otra cosa,

sus cuentas con sus antiguos deudores

¡Volaba, volaba el tiempo!

Isio llevaría ocho meses de mando: no ya solamente tenía metidos en

cintura á los tulisanes y demás gentuza del monte, sino á la misma

turbulenta principalía del pueblo.

--¡Oh! solía gritar á sus enemigos en pleno Tribunal, cuando se ponía

furioso--¡¡ustedes cuidado!!; qué no anden tonteando conmigo, pues

no hay más ley que mi voluntad, ni más imperio que la fuerza de mis

cuadrilleros. No me importa que me ahorquen; después de haber hecho

degollar á Vdes.

¡Cá! si su mismo padrino temblaba de miedo, cuando Isio apostrofaba

en las juntas á sus enemigos.

El Folk-lore Filipino (Tomo I) · 第 211 / 232 题