Los gobernadorcillos son esclavos del pueblo.
--No metas tu cuchara sucia: esta locución equivale á esta otra
castellana «no te metas en camisa de once varas.»
--El que fácilmente cree todas las noticias, tiene flojo entendimiento.
--Corta es la vida, como el placer; pero mientras vivamos, hagámosla
lo menos triste posible.
--Tanto más se aumenta el número de médicos, cuanto más el de las
enfermedades rebeldes á los tratamientos.
--Ninguna enfermedad se cura sin la gracia de Dios: torpe es el que
gasta sus dos cuartos en medicinas. (¡Fatalismo puro!)
--A un bofetón, sigue un contra-bofetón.
--Las noticias ofensivas se aumentan y se divulgan fácilmente, al
paso que á las buenas sucede todo lo contrario.
--No te fies mucho del prójimo, que hasta tu misma mano derecha hiere
á la izquierda.
--Hasta las paredes oyen: por eso seamos comedidos en hablar mal
de otros.
--«Dios sabe lo que hace.» Con ejemplar resignación dejan á Dios
vengar una ofensa sufrida.
--El agua y el fuego no pueden estar juntos.
--Cuando se hace lo bueno, se opone la envidia y el desprecio.
--El que escupe al Cielo, escupe en su propia cara.
--No sabes decirlo, si no lo has hecho.
--Los peces se cogen por su misma boca.
--El rio que suena es de poco fondo.
--Sí se oyen desprecios é injurias, es que hay envidia.
--Son interesadas todas las mujeres con muy pocas excepciones.
--La riqueza y la hermosura pasan con el tiempo y la virtud con
la muerte.
--Un desprecio paga á otro desprecio.
--No hay ciencia ni fuerza humana contra la muerte.
--El rubor y la confusión en una jóven, cuando hablamos con ella,
son señales casi infalibles de próxima correspondencia.
--Lo que se consigue con facilidad, con la misma se perderá.
--Vivir es sufrir, porque es amar, y amar es sufrir.
--El dolor intensísimo tiene algo de misterioso, que sólo el corazón
acertaría á esplicar, si tuviera lengua.
--El amor es una antorcha, que suele deslumbrar la luz de la razón.
--La avaricia y la envidia suelen ahogar los gritos de la conciencia.
--La envidia asesina, mientras la caridad dá vida.
--Nuestra carne, no es para nosotros sinó para los gusanos.
--La soberbia, avaricia y concupiscencia son tres términos de un
silogismo, cuya conclusión es el infierno.
--Los diez mandamientos de la Ley de Dios forman las gradas de la
escalera para subir al Cielo; faltando una de ellas, es imposible ir
á la Gloria.
--Las palabras injuriosas son como la baba de la vívora, que emponzoñan
y matan.
--¿Por qué no os preparais á bien morir, si todos estamos corriendo
á la tumba?
--No sirvamos al demonio, que para ello no hemos nacido.
--El hombre peregrina en la tierra y tiene un sólo camino, el que se
dirige al sepulcro.
--El propósito de los médicos es combatir una fuerza invencible,
la muerte.
--Dícese que el amor y el dinero son los únicos monarcas que rigen
en el mundo; pero el honor logra á veces sobreponerse.
--Nadie nació con camisa.
Esto quiere decir que todos los hombres son iguales, y no debe uno
despreciar á su prójimo.