VICENTA. Loco está por usted, y a los desdenes responde
con mayor exaltación... La verdad: yo, en el
caso y en las circunstancias de usted...
MARÍA. (_Imponiéndole silencio._) No siga, Vicenta,
se lo suplico... y hablemos de otra cosa. (_Transición 200
rápida a las ideas alegres._) Hablemos de esto, de mi
lindo comercio. ¿Sabe usted que tengo que ver a Josefita
y acordar con ella plazos, precios...?
VICENTA. Iremos juntas. Yo también tengo que
verla. ¿Vámonos ahora? 205
MARÍA. Dentro de un rato, si le parece bien.
VICENTA. (_En actitud de despedirse._) Viene usted a
mi casa, o llama desde el balcón... (_Recordando._)
¡Ah!... Otra cosa: ya decía yo que se me olvidaba lo
más importante... Esta tarde empiezan las fiestas de 210
la Virgen de las Mieses... Es la locura de Agramante.
Mañana y pasado, gran baile popular en el campo que
rodea el Santuario, al pie del monte. Es costumbre de
las señoras principales, en días tan alegres, sacar de las
arcas los mantones de Manila. 215
MARÍA. ¿Y bailan?
VICENTA. Baila sólo el pueblo. Nosotras organizamos
meriendas, paseamos en el bosque, nos reunimos
las amigas, formamos corros...
MARÍA. ¡Oh, sí!... Un rato de expansión, al aire 220
libre, entre personas amables, me agradará mucho...
VICENTA. Pues allá nos vamos. Yo tengo mantones...