Saliendo de Jerez en dirección á los montes de Ronda, que se van
escalonando gradualmente,... se atraviesa una extensa llanura, que lleva
el nombre de Llanos de Caulina. El uniforme y desnudo camino, después de
arrastrarse dos leguas por entre palmitos, hace alto al pie de la
primera elevación de terreno....
Vese á la derecha el castillo de Melgarejo, que es de las pocas
construcciones moriscas, que no ha llegado á destruir el tiempo....
Flanquean los ángulos del castillo cuatro torres cuadradas, las cuales
así como las murallas de todo el recinto, están coronadas de bien
formadas almenas, que se alínean uniformes, firmes y sin mella, como los
dientes de una hermosa boca.
Este castillo fué denominado de Melgarejo, por haber sido conquistado
por un caballero jerezano de este nombre....
Ocupaban este castillo, por los años de mil trescientos y tantos, ciento
y cincuenta moros con sus familias. Vestían de blanco, al uso de su
nación, y montaban caballos tordos.
Encerrados como se hallaban, procurábanse el sustento, haciendo de noche
correrías, y trayéndose todo el botín que podían recoger.
Melgarejo se propuso conquistar el fuerte castillo, que rodeaba un ancho
foso....
Prometió el caballero cristiano la libertad á un esclavo que tenía, si
se consagraba á secundarlo en la empresa que meditaba. Convenidos amo y
criado, encargó el primero al segundo, muy buen ginete, que enseñase á
saltar fosos á una yegua, singularmente ligera, que poseía, ensanchando
el foso gradualmente, hasta que llegase á tener la anchura del que
cercaba al castillo sarraceno.
Conseguido esto, reunió Melgarejo sus parciales, los disfrazó de moros,
haciéndoles cubrir sus caballos con mantas blancas, y una noche que
habían salido los defensores del castillo, se dirigió con los suyos
hacia él. Los que estaban esperando á los moros, vieron acercarse esta
hueste sin recelo, tomándola por la que aguardaban. Cuando la cristiana
estuvo cerca, reconocieron su error, y quisieron levantar el puente; mas
ya el esclavo de Melgarejo, montado en su ligera yegua, había saltado el
foso y cortado las cuerdas; por lo que no pudieron alzarlo, y los
jerezanos se hicieron dueños de la fortaleza.
Este fuerte castillo,--por el que ha pasado el tiempo destrozador sin
dejar más huella que la que dejaría la pisada de un pájaro,--transpone á
uno con tal fuerza de ilusión á lo pasado, que se extraña no ver
tremolarse en sus torres el pendón de la media luna, y se echa de menos
detrás de cada almena un blanco turbante....
Para ir á Arcos se deja á la izquierda el muerto castillo, en cuyo
recinto se mueven, como en un esqueleto hormigas, los trabajadores, con
los aperos de un pacífico cortijo. Tomando la vuelta de este primer
escalón de la sierra, se atraviesan otros llanos, cubiertos, en cuanto
alcanza la vista, de ricas mieses....
Al elevarse el terreno, se cubre de olivares, como si quisiera abrazar á
la anciana y blanca Arcos, que conserva con orgullo su título de ciudad,
sus caducos privilegios y sus rancios pergaminos....
Arcos se presenta y se retira alternativamente á los ojos del viajero,
cansado de su ascensión...; hasta que, pasando entre dos altas peñas, se
entra de repente en el pueblo, cuya situación sorprende y admira aún á
los menos sensibles á las bellezas de la naturaleza y á los encantos de
lo pintoresco.
* * * * *
(The scene is at Arcos [Andalusia] in the home of a humble
workman.)
El tío Cohete era un pobre hombre, muy honrado, muy bueno y muy
sencillo, que se hacía el gracioso, con el fin de sacar alguna limosna
para las monjas, de que era demandante; remedaba á la perfección el
canto de todos los pájaros, el ladrido del perro, el maullido del gato,
y sobresalía en imitar el silbido y chasquido del cohete, lo que le
había valido el sobrenombre por el que era conocido. Sabía además una
porción de versecillos, romances y acertijos....
Habiendo sido instado el tío Cohete á que dijese algunas de sus gracias,
éste empezó por recitar los mandamientos del pobre y del rico.... Y dijo
así:
--Los mandamientos del rico de hoy día son cinco, á saber:
El primero,
Tener mucho dinero.
El segundo,
Hacer burla de todo el mundo.
El tercero,
Comer buena vaca y buen carnero.
El cuarto,
Comer carne en Viernes Santo.
El quinto,
Beber vino blanco y vino tinto.
Estos mandamientos se encierran en dos: Todo para mí, y nada para vos.
Los mandamientos del pobre, son:
El primero,
No tener nunca dinero.
El segundo,
De él hace burla todo el mundo.
El tercero,
No comer ni vaca ni carnero.
El cuarto,
Ayunar, mas que no sea Viernes Santo.
El quinto,
No probar ni el blanco ni el tinto....
--Diga V. un acertijo, tío Cohete.
El buen hombre, de quien la naturaleza y su género de vida habían hecho
la personificación de la obediencia voluntaria y bondadosa, dijo:
Cincuenta damas,
Cinco galanes;
Ellos piden pan,
Y ellas piden ave.
--El rosario; ése ya lo sabía yo, dijo un muchacho:--Otro:
Las tocas de doña Leonor,
Á los montes cubren, y á los ríos no.
--Nos damos por vencidos, tío Cohete.
--Es la nieve, caballeros.
En este momento dió la Oración; todos se pusieron en pie, y quitaron los
sombreros.
El tío Bartolo rezó la Oración, y después un Padre nuestro.
(From _Lucas García_.)