El caldo precedente puede utilizarse para cocer una cabeza de ternera,

un pecho de carnero, legumbres, etc.

CABEZA DE CERDO Ó DE JABALÍ.

Se desosa enteramente la cabeza con gran cuidado, evitando atacar á la

piel; se despoja la lengua que se corta a tiras; se añade pedazos de

lardo y trozos de carne magra; se deja marinar por muchos dias en dos

partes iguales de vinagre y agua, con rodajas de cebolla, perejil,

ajedrea, estragon, laurel, clavillo, nuez moscada, sal y pimienta; se

llena el fondo de la cabeza con un picadillo de trozos de lengua y carne

escabechada; se recubre la cabeza dándole su forma natural; se cubre con

un lienzo blanco, se pone en una cacerola con los huesos machacados; se

llena de vino blanco y agua con tomillo, laurel, perejil, salvia,

cilantro, clavillo, sal y pimienta; se cuece á fuego suave; despues de

ocho horas se prueba si está suficientemente cocida; se saca del caldo,

se aprieta fuertemente para extraer el líquido; se deja enfriar y se

cubre de ralladuras de pan mezclado con perejil picado.

La cabeza, servida entera, se corta al traves por encima de los

colmillos; se cortan en seguida tajadas delgadas en todo su espesor,

aproximando siempre las partes que quedan para evitar que ellas se

desequen. La cabeza así preparada es alimenticia, y los estómagos

delicados deberán usarla con prudencia.

SOBRAS DE JAMON COCIDO, EN FRITO

Se corta el jamon en rodajas que se pasan por harina: se calienta

manteca fresca y se echan dentro las tajadas para que se frian, y así

que hayan tomado un color hermoso, se retiran y se reemplazan con

perejil picado. Cuando éste está frito se añade un chorrito de vinagre,

se rocía con la salsa el jamon y sirve caliente.

JABALÍ.

Este cerdo silvestre es el tronco de todos nuestros cerdos domésticos;

adquiriendo mejor cualidad cuando en su caza se ha hecho correr largo

tiempo. Su carne, firme, es mucho más sabrosa y más delicada que la del

cerdo doméstico; sin embargo, no conviene más que á las personas que

hacen mucho ejercicio y de estómago que funcione bien. Dicho animal

recibe los mismos aderezos culinarios que el cerdo doméstico; su cabeza

se sirve como un gran intermedio frio y no á todo el mundo pertenece

ofrecer á sus convidados la más noble porcion de ese príncipe indómito

de las selvas. Por otra parte, no hay más que su olorcillo, su nobleza

salvaje y su independencia, que distingan el jabalí del cerdo; los dos

pertenecen á la misma familia; su cabeza se prepara de la misma manera;

sus piés se sirven simultáneamente á la Santa-Menehould y sus lomos

igualmente mechados al asador. Pero aquí es donde finen sus relaciones,

y si el jabalí rehusa la confeccion de morcillas, salchichas y

embuchados, que para él sería realmente denigrante, permite que se le

sirvan al asador, y como un asado de los más distinguidos, sus cuartos,

ya sean de delante ó de atras, despues de haber sido escabechados

convenientemente. El jabalí se sirve tambien en pastel frio, en guiso, á

la vaca á la moda, y áun en _paté en bote_; pero esas tres últimas

metamórfosis son para él verdaderas humillaciones.

La cabeza es el trozo más buscado; el pernil, las costillas, el lomo,

cuando el animal no es muy viejo, son trozos recomendables; cuando la

edad es más avanzada, la carne es dura, seca y difícil de digerir.

Los jabatos se cuentan entre las piezas de caza delicada. Es

indispensable cortar los órganos de la generacion tan pronto como se ha

matado al animal, pues sin tal operacion su carne adquiriria un olor

infecto y sería impropia para la alimentacion.

Las costillas y los solomos de jabalí, despues de haber sido

convenientemente marinados, se condimentan como las costillas de

ternera; en cuanto al pernil, es menester mecharlo y escabecharlo bien

por espacio de cuatro ó cinco dias; se cubre en un lienzo blanco bien

atado, se pone en la cacerola con seis botellas de vino blanco, otro

tanto de agua, ocho zanahorias, ocho cebollas, clavos de especia, nuez

moscada, manojo de perejil, cebolletas y sal gris; despues de seis horas

de estar al fuego sin llegar á hervir y una hora de ebullicion, el anca

ó pernil debe estar cocido; se deja reposar en su caldo por espacio de

media hora y se sirve como el jamon.

CHULETAS DE JABALÍ Á LA SAN HUBERTO.

Preparadas las costillas, sáltense con manteca, sal y pimienta sobre un

fuego ardiente; vuélvanse para que se cuezan igualmente por los dos

lados; colóquense en corona sobre un plato; luégo, póngase en la

cacerola, de donde se sacan, vino blanco, un poco de salsa española;

désele algunos hervores y viértase dicha salsa sobre las chuletas.

A falta de española, hágase un pequeño rojo que se humedecerá con caldo

reducido y vino blanco.

SOLOMILLO DE JABALÍ Á LO CAZADOR.

Se deja en escabeche durante dos dias, por lo ménos, el solomillo bien

preparado; se escurre y pone á cocer en una cacerola con toda clase de

carne, tocino, zanahorias, cebollas, manojo de perejil, puerros y

laurel, sal, pimienta, sustancia y otro tanto vino blanco. Cuando este

trozo está suficientemente cocido, se escurre, se dora y sirve con una

salsa picante.

PERNIL DE JABALÍ ESTOFADO.

Se mecha por todo con tocino un pernil de jabalí sazonado de sal,

especias finas, tomillo, laurel, albahaca, perejil, ajo, cebolletas,

escalunyas, picado todo muy menudamente. Póngase en seguida en una

marmita con tiras de tocino, cebollas cortadas á rodajas, zanahorias,

chirivías, un buen manojo de perejil, cebolletas, ajo, clavillo, laurel,

tomillo, ajedrea, sal y pimienta; hágase sudar á fuego manso; cuézase

despues con caldo, vino blanco y un poco de aguardiente; cuézase con

poco fuego por espacio de seis ó siete horas; déjese enfriar el pernil

en el caldo en que ha cocido, y sírvase como pieza de grande intermedio

frio, acompañada de un bote de grosellas encarnadas. _Entrada._

PESCADOS.

El pescado es un alimento precioso para la cocina, pues cualquiera que

sea la importancia de una comida, debe figurar en el primero ó en el

segundo servicio. En la actualidad, gracias al vapor, el pescado puede

llegar muy fresco á todos los mercados.

El pescado de mar es más nutritivo y más sano que el pescado de agua

dulce[3]. La carne del pescado hembra es más delicada que la del macho;

sin embargo, se buscan los machos á causa de sus lechazas. La carne de

pescado, con pocas excepciones, es sana y de fácil digestion; pudiéndola

comer los convalecientes.

PREPARACION DE LOS PESCADOS.

Cuando se ha comprado el pescado, se lava bien, se enjuga y se frota

con sal. Hecho esto, se coloca en un paraje fresco ó sobre nieve, hasta

el momento de emplearlo. Si se ha comprado helado, debe ponerse en el

agua con sal y dejarlo deshelar; en seguida se prepara para cocerlo.

La preparación del pescado consiste en escamarlo, vaciarlo, lavarlo y

enjugarlo.

1.º _Escamar._ Para esta operacion se extiende el pescado sobre la mesa,

y con un cuchillo se rae, empezando por la cola y subiendo hácia la

cabeza. Procúrese no decentarle al levantar las escamas.

2.º _Vaciado._ Se abre el pescado arrancando los bronquios ó agallas y

retirando por esta abertura los intestinos, ó bien practicando debajo

del vientre una pequeña abertura.

3.º _Lavado._ Para limpiarlo se pasa por agua fresca, principalmente por

el vientre y por donde estaban las agallas, hasta tanto que el agua sale

clara.

4.º _Enjugar._ Al sacar el pescado del agua se escurre y enjuga,

regularmente con la rodilla. Puede tambien colgarse por la cabeza ó por

la cola, para que escurra.

El pescado se adereza de muchas maneras; pero las principales son á

medio caldo, en frito, ó bien asado á la parrilla.

MÉTODO PARA SACAR LOS FILETES DE PESCADO.

Si el pescado tiene una forma redondeada, se le abre sin escamar desde

el orígen del vientre hasta la garganta y vaciarlo. Cortar

inmediatamente debajo de las agallas uno de los lados del pescado,

deslizar la hoja del cuchillo hasta el extremo de la cola y quitar así

la mitad del pescado; suprimir entónces delicadamente y de un solo córte

de cuchillo la hilera de espinas laterales que ha quedado en el filete

levantado, y despues deslizar, teniendo este último invertido sobre la

mesa, la hoja del cuchillo entre la carne y la piel escamosa que la

cubre.

Si el pescado tiene una forma aplastada, se hace una incision con la

punta del cuchillo, á lo largo de la gruesa espina dorsal, que se

termina en el espesor del pescado, contra las espinas laterales: hacer

seguir á la hoja del cuchillo la direccion de estas últimas,

desprendiéndolas así de toda la carne que las recubren. Operar de un

modo semejante del otro lado de la espina dorsal, volver luégo el

pescado; renovar la primera operacion del otro lado.

Cada pescado plano suministra cuatro filetes. Deslízese, teniendo estos

tumbados sobre la mesa, la hoja del cuchillo entre la carne y la piel

escamosa que los cubre.

PESCADOS DE MAR.

SALMON.

La carne del salmon tiene un color encarnado y es de un sabor exquisito,

como que figura entre los platos más delicados, regalados y preciados.

Sin embargo, se la tiene por algo difícil de digerir, sobre todo el

vientre y la cabeza, que son las partes más crasas. Por la primavera es

cuando es mejor. El salmon no conviene á los estómagos débiles y

delicados ni á las personas que salen de una enfermedad.

La manera mejor de servir el salmon es cocerlo en una besuguera con

agua, sal, vino blanco, tomillo, laurel, ajo, siendo mucho mejor el

pescado si se tiene la precaucion de ponerle en el vientre 500 gramos de

buena manteca amasada con harina.

Se sirve tambien empanado y cocido al horno, de color hermoso y con una

salsa picada.

Por último, se cuece; se humedece con dos botellas de excelente

Champaña, y se adereza guarnecido de alones de pavo y de una docena de

hermosos cangrejos cocidos en el mismo néctar. Preparado de esta manera,

un salmon es verdaderamente una pieza curiosa, siendo muchos los que

pagarian por verlo.

El salmon á trozos se sirve de diversos modos, en escabeche, en filete,

á las yerbas finas, al vino de Champaña, en tartera. Sus ruedas se comen

en caja, en ragout, á la burguesa. Su cabeza se sirve estofada. Por

último, se hacen con él pasteles, empanadas frias, con la precaucion de

retirarlas del horno á medio cocer, verter por el respiradero de la

cobertera una copa de sustancia clara de ternera y jamon, y volverlos en

seguida al horno para que acaben de cocer y tomen un hermoso color

dorado, de un efecto el más atractivo á las miradas embelesadas de los

gastrónomos.

SALMON AHUMADO.

Se corta el salmon á ruedas delgadas, que se colocan las unas al lado de

las otras sobre un plato que soporte el fuego; sáltense las tajadas en

aceite y cuando estén cocidas se escurren, se echa encima zumo de limon,

y sírvanse sin otra preparacion. _Ordubre caliente_.

SALMON Á LA MAHONESA.

Hágase cocer las tajadas de salmon con vino blanco, setas, zanahorias,

cebollas, timo, laurel, perejil, sal y pimienta; retírese, déjese

enfriar y sírvase con una salsa mahonesa.

SALMON CON ALCAPARRAS.

Cuando esté cocido, como el anterior, se sirve rodeado de ramas de

perejil, y sirve aparte salsa de manteca ó salsa blanca de alcaparras.

SALMON Á LA PARRILLA.

Se toma una cola buena de salmon ó ruedas cortadas trasversalmente; se

limpian bien, se escabechan con buen aceite, sal fina, timo, laurel,

cebolletas y perejil en rama. Se pone el pescado á la parrilla y se

rocia miéntras cuece con su caldo de escabeche. Terminada la coccion, se

coloca el pescado en un plato despues de haberle sacado la piel y

cubierto con una salsa blanca con alcaparras ó con botones confitados de

capuchinas. _Plato ligero caliente._

SALMON ASADO.

Quitadas las escamas, se mecha y pone al asador; despues de cocido se

sirve con un puré de acederas ó en sustancia de jamon.

SALMON SALADO.

Se desala el salmon, se cuece con agua fria, y cuando comienza á hervir

se espuma; se deja por cinco minutos la cacerola cubierta con un lienzo

en el borde de la hornilla, se escurre el salmon y sirve en ensalada.

_Plato ligero._

SALMON SALTADO.

Se cortan tajaditas delgadas de salmon bien fresco, se las saca la piel

y redondean, aplanándolas con la hoja de un cuchillo mojado en agua

fria; se colocan unas al lado de las otras despues de saladas y echado

un poco de pimienta en una cacerola para saltarlas con un poco de

manteca. Se ponen en otra cacerola algunas cucharadas de salsa reducida

de velouté, se calienta y liga; se añade la manteca ó aceite que ha

servido para saltar las tajaditas y el jugo que han hecho, con un poco

de perejil picado y un poco de nuez moscada raspada y zumo de limon;

líguese otra vez la salsa y viértase sobre el pescado bien escurrido y

póngase en corona sobre un plato.

Si se quiere comer este plato de vigilia, en vez de la salsa indicada

se sirve con una española de vigilia y un poco de aceite. _Entrada_.

El salmon se come tambien en galantina, en pastel frio ó caliente,

timbal, etc.

SALMONETE.

La carne del salmonete pasa por una de las más delicadas y sabrosas,

aunque no tanto como la del salmon, si bien de más fácil digestion que

este último. Los salmonetes se comen al azul, fritos, ó bien cocidos en

caldo reducido y vino de Champaña con algunas tajadas de jamon cocido,

un manojo de ascalonias picadas y un polvo de cuatro especias.

RODABALLO.

Este pescado es muy buscado, principalmente el que vive en las costas

rocosas, que tiene la carne más firme y de mejor sabor que el de las

playas fangosas; se digiere generalmente bien, y conviene en cantidad

moderada á los estómagos delicados y á las personas en convalecencia.

El rodaballo, llamado á causa de su belleza el faisan de mar, y que

merece por su anchura majestuosa el título de _Rey de la Cuaresma_, se

sirve ordinariamente al medio caldo; siendo la manera más antigua de

comerlo entero; cesando de ser el honor y la gloria de una mesa servida

suntuosamente, si se le divide ántes de colocarlo en ella. Un hermoso

cordon de perejil alrededor, una salsa de manteca servida aparte, son

sus únicos acompañamientos. Los que quieren variar los servicios lo

aderezan á la holandesa, al minuto, á la Perigord, á la reina, á la

Santa-Menehould, con sustancia de cangrejos, en cacerola, con lechazas

de carpa, etc.; pero todo esto nos parece ménos noble que un rodaballo

por el primer sistema; por reunir la sencillez con la majestad del

héroe, y toda clase de compostura le ofende más bien que le honra; pero

al dia siguiente de su primera aparicion es otra cosa, puede entónces

permitirse disfrazarlo; sus cualidades excelentes lo harán reconocer

bastante. El mejor de estos disfraces consiste en ponerlo en bechamel,

preparacion así llamada del nombre del Marqués de Bechamel, jefe

despensero de Luis XIV, su inventor; y que se ha inmortalizado para

siempre por esa sola salsa.

Los gastrónomos cuecen el rodaballo en una cantidad suficiente de leche

buena con un poco de sal; este método es perfecto, porque aumenta la

delicadeza de la carne de este pescado superior.

En el capítulo del arte de trinchar describirémos el modo de servirlo á

la mesa.

RODABALLO EN MEDIO CALDO.

Cuando se quiere servir un hermoso rodaballo entero como entrada en el

primer servicio, se le elige bien blanco y gordo, bien doble y muy

fresco; se le vacia, y despues de bien lavado por dentro y por fuera, se

hace una incision en medio del lomo, á nueve ó doce centímetros más

cerca de la cabeza que de la cola; se levanta la carne de los dos lados;

se suprimen parte de las vértebras con las espinas en el trayecto de la

abertura; fíjese la cabeza con una aguja é hilo pasado entre la espina y

el hueso de la primera aleta ó nadadera; frótese todo el cuerpo del

rodaballo con limon y cuézase en una cacerola á propósito con mitad de

agua salada y mitad leche; añádase un poco de corteza de limon y póngase

á un fuego vivo; tan pronto como la ebullicion empieza, se cubre el

fuego y acaba la coccion sin hacerlo hervir; se cubre el pescado con una

hoja de papel untado y déjesele cálidamente que se sazone. Un cuarto de

hora ántes de servirlo, se escurre el pescado, póngase en un plato

guarnecido de una servilleta, colóquese en medio del plato y en la

servilleta un manojo de perejil, para hacer bombar el medio del

rodaballo; rodéese éste de perejil y sírvase acompañado de dos salseras,

provista una de ellas de una salsa blanca de alcaparras y la otra de una

salsa picante ó de sustancia ó de jugo de pescado. Puede servirse

tambien con una salsa amarilla á la holandesa, una salsa de ostras, de

tomates, á la grasa, una salsa blanca condimentada, una de manteca de

cangrejo ó cabrajo, ó un picadillo de ese crustáceo. _Relevo._

RODABALLO Á LA BECHAMEL.

Se saca la carne de un rodaballo que haya sobrado de una comida

anterior, y despues de preparada, se adereza en un plato y vierte encima

una bechamel. _Entrada._

RODABALLO Á LA REGENCIA (ANTIGUA FÓRMULA DE PALAIS ROYAL).

Se cuecen en una cacerola dos ó tres libras de ternera cortada á

tajadas; se mechan éstas con tocino; se añade un manojo de perejil,

hierbas finas, laurel, cebollas, clavillo, sal y pimienta; se hace

sudar, y cuando todo está unido, póngase manteca buena y un poco de

harina; hágase un rojo que se humedecerá con caldo, y cuando se esté

seguro que nada queda pegado al fondo de la cacerola, ármese el

rodaballo; hágase cocer con una botella de vino de Champaña ú otro vino

blanco y con el jugo de ternera, teniendo la precaucion de colocar la

ternera por encima; cuando el rodaballo se halla cocido, déjese al amor

de la lumbre y luégo sírvase con un aderezo de cangrejos ligado con

sustancia del mismo crustáceo y que serviréis sobre vuestro pescado.

_Entrada._

RODABALLO Á LA SANTA-MENEHOULD.

Se cuece á medias el pescado, bien preparado, como se ha dicho, con vino

blanco y leche, añadiéndole manteca, sal, hierbas finas y cilantro;

aderécese el rodaballo y despues de empanado, hágasele tomar color al

horno ó bajo un horno de campaña; sírvase con una salsa de anchoas.

_Entrada._

RODABALLO AL GRATIN.

Despues de cocido en medio caldo y enfriado, se saca la carne y pone en

una bechamel de vigilia; se calienta y adereza en un plato que resista

al fuego; se espolvorea de miga de pan y de queso parmesano rallado, se

vierte encima manteca derretida; se pone el plato sobre un fuego

moderado con un horno de campaña encima, y cuando el pescado tiene un

hermoso color, se sirve. _Entrada._

RODABALLO Á LA BAYONESA.

Se sacan los filetes de un rodaballo sobrante de otra comida; se quita

la piel, dándole la forma de un corazon ó de un ruedo; póngase en una

vasija con sal, pimienta, aceite y vinagre de estragon, y cuando todo

está bien sazonado, hágase con los trozos de pescado una corona en un

plato; rodéese dicha corona de un cordon de huevos duros decorado con

tiritas de cornichones y de anchoas, de hojas de estragon, de

remolachas, de alcaparras, de trufas; rodéese el plato de corazones de

gelatina y póngase una salsa bayonesa blanca ó verde en medio de la

corona de filetes. _Entrada._

BARBADO.

La carne de este pescado es blanca, delicada, excelente. Se la prefiere

generalmente á la del rodaballo, y es de dimension menor que este

último. Los barbados jóvenes son preferibles á los viejos.

BARBADO ESCABECHADO.

Despues de haberle limpiado y vaciado el pescado, se le hacen algunas

incisiones en el dorso para que pueda estar bien penetrado del

escabeche, que se compondrá con agraz, sal, pimienta, cebolletas, laurel

y limon; déjesele así por espacio de dos horas. Pasado este tiempo,

pásese por miga de pan, despues de haberlo remojado en manteca derretida

y polvoreado con una poca sal; cuézase en una tartera ó al horno y

sírvase ese plato con un puré de acedera ó de tomates. _Entrada._

BARBADO Á LA BECHAMEL.

Despues de haber dispuesto el pescado, póngase á cocer en leche cortada

con otra tanta agua salada; añádanse cebollas cortadas á rodajas,

tomillo, laurel, perejil, cebolletas, ajo, clavillo y pimenton. Para que

el barbado sea muy blanco, es menester hacer el medio caldo aparte,

pasarle por tamiz y poner en seguida el barbado dentro, teniendo cuidado

de cocerlo á fuego muy suave y sin hervir, á fin de que el pescado no se

raje. Cuando está suficientemente cocido, se retira, se deja escurrir y

se sirve cubierto de una salsa á la bechamel. _Entrada._

BARBADO Á LO PARMESANO.

Se saca la carne de un barbado sobrante, se pone en una bechamel espesa

y se calienta el todo; se adereza en un plato, procurando que lo de

encima esté bien unido; espolvoréase con miga de pan y luégo con queso

de Parma bien rallado; póngase en un horno de campaña ese plato de

entrada, para hacerle tomar color, y sírvase caliente. _Entrada._

RAYA.

[Illustration: FIG. 55.]

La raya, cuya piel se halla erizada de asperidades y al mismo tiempo de

especies de escudos ó de defensas armadas de espinas, se llaman _rayas

rizadas_. Esta especie es la más buscada.

RAYA Á LA SALSA BLANCA.

Se cuece en agua salada con un poco de vinagre y algunas cebollas

cortadas á rodajas, bastando dos ó tres hervores para que quede cocida

suficientemente. El hígado no exige más que dos ó tres minutos de

coccion en el agua hirviendo. Cuando está aderezado á punto de servirse,

se vierte por encima una salsa blanca buena de alcaparras; hecha como

está indicada á la palabra _salsa blanca_. _Entrada._

RAYA Á LA AVELLANA.

Tómense dos alas de raya, cuézanse como hemos dicho para la _Raya en

salsa blanca_; viértase sobre el pescado una salsa de manteca en la que

se haya incorporado el hígado de la raya blanqueado y machacado, una

buena cucharada de vinagre de estragon y un fuerte polvo de mácis.

_Entrada._

RAYA Á LA SANTA-MENEHOULD.

Se cuecen á fuego lento una ó dos alas de raya en la composicion

siguiente: póngase en una cacerola leche, manteca amasada con harina,

raíces de perejil, un manojito con rodajas de cebolla, ajo y un polvo de

las cuatro especias; se remueve siempre hasta que hierva esta

preparacion y se pone la raya. Se retira el pescado, se escurre, se moja

en manteca tibia, se empana; se repite segunda vez esta operacion de la

misma manera y luégo se pone á fuego suave sobre la parrilla y sirve en

una salsa Robert ó una remolada de alcaparras. _Entrada._

RAYA EN MANTECA NEGRA.

Despues de cocida como la precedente, se cubre en una salsa de manteca

negra y añade un aderezo de perejil frito. _Entrada._

RAYA FRITA.

Se toma una raya gruesa, se la despelleja y corta á tiras, á las que se

dejan las espinas; se marinan esas tiras con vinagre bueno, cebollas

cortadas, ramas de perejil y de finas hierbas, cebolletas, una punta de

ajo, clavillos, sal, pimienta y manteca amasada con harina; se calienta

este escabeche á fin de que la manteca pueda derretirse y se deja el

pescado durante cuatro horas; pasado este tiempo se frien á fuego

ardiente y se sirven guarnecidas de apio frito. _Entrada._

RAYA CON QUESO.

Se despelleja y cuece la raya con un vaso de leche, muy poca manteca,

dos pellizcos de harina, dos clavos de especia, dos cebolletas, ajo,

laurel, tomillo, sal y pimienta. Se hace hervir y al poco tiempo queda

la raya cocida. Entónces se retira y escurre, se pasa la salsa por tamiz

y se reduce. Se espolvorea el fondo del plato de gruyere rallado,

colóquese la raya y guarnézcase con doce pequeñas cebollas cocidas en el

caldo y escurridas; rodéese el plato de coscorrones fritos y viértase

sobre la raya el resto de la salsa y cúbrase con gruyere rallado.

Vuélvase en seguida al fuego, con horno de campaña de tartera para

hacerle tomar color y sírvase. No se encontrará ya raya, no habrá queso;

sólo se hallará un manjar exquisito.

ESTURION.

El esturion es un pescado bastante raro, que se pesca algunas veces

cuando en la época del desove deja el mar para entrar en los rios. Su

carne tiene alguno conexion con la de ternera, por lo que puede

servirse en fricandó. Este pescado, cocido al medio caldo, requiere las

mismas salsas que el salmon. No nos olvidemos de decir que su carne es

aceitosa y difícil de digerir.

ESTURION ASADO.

Se toma un esturion mediano ó bien un pedazo de uno grande; se mecha de

lardo condimentado; se hace marinar con vino blanco, sal, pimenton y

especias; se pone al asador, se rocia con la marinada ó escabeche, y se

sirve acompañado de una salsa picante. _Asado._

ESTURION ESTOFADO.

Cocina moderna · 第 9 / 19 段