Dispuesta la carne, limpia y sin nervio, se moja dándola una forma

cuadrada ó redonda; se machaca despues un poco de sal y ajo y se

revuelve con un poco de aceite ó manteca, se unta y rocia la carne con

una pluma, se deja así dos horas y despues á fuego muy fuerte se pone la

carne en las parrillas, dándole dos vueltas y rociándole con su jugo y

un poco de manteca. Se sirve muy caliente.

ROSBIF Á LA INGLESA.

Se pone al asador y se sirve con su jugo y tambien á la santa-menehould;

en este caso se cuece la carne al fuego de ascua, y cuando está cocida

se empana y se le hace tomar color al horno; sírvase con una salsa á

vuestra eleccion, ó se puede tambien mechar con tocino bien

condimentado, cocerlo al asador y darle un hermoso color.

OTRO MODO.

Se toma un trozo de carne de vaca y se corta al hilo, se maja bien; se

pone en una sarten un trozo de manteca, se reboza la carne en un poco de

harina, y bien caliente la manteca, se echa en ella la carne; despues se

rocia con un poco de sal y pimienta, se vuelve de vez en cuando y se

sirve caliente.

PALADAR.

El paladar de vaca se come, pero ántes se limpia bien, luégo se escalda

con agua caliente á fin de poderle sacar la piel, y cuando está bien

aderezado, se cuece por cuatro ó cinco horas en un blanco.

PALADAR DE VACA Á LA CASERA.

Se limpia con cuidado y cuece en el agua, cortándolo despues á tiras. Se

enrojece cebolla en manteca, y cuando está á medio cocer, póngase el

paladar; humedézcase con caldo, añádase un manojito de perejil, sal y

pimienta, déjese reducir la salsa y sírvase con un poco de mostaza.

El paladar se puede servir tambien entero, asado sobre la parrilla; para

esto es necesario adobarlo en aceite con sal, pimienta, perejil,

cebolletas y ajo, despues empanarlo con miga de pan y asarlo. En este

caso se sirve con una salsa picante de escaluñas ó sin ella. _Entrada._

PALADAR Á LA LEONESA.

Limpio y blanqueado, se pone por algunos instantes sobre la parrilla,

para desprender la piel; se hace cocer en un blanco, se corta á pedazos

y se le echa un puré de cebollas bien caliente. Este guiso no conviene á

los estómagos débiles ó á los convalecientes, porque es de difícil

digestion. _Entrada._

PALADAR DE VACA EN SALPICON.

En un plato se pone sal, una cucharada de vinagre y pimienta, se bate y

añade hierbas finas, ajo, perejil, todo picado, aceite tres cucharadas y

se cuecen en este conjunto los trozos de paladar en tajadas delgadas.

COLA DE VACA Á LA SANTA-MENEHOULD.

Se cuece la cola como si fuera para el guiso á lo Hochepot, de que

hablarémos á continuacion; se condimenta con sal y pimienta, se pasa por

pan rallado, despues de haberla remojado en manteca tibia, repitiendo

dos veces esta operacion, y póngase al horno ó sobre la parrilla. Se

sirve este guiso, sea sobre un lecho de coles encarnadas, ó bien sobre

un puré de guisantes tiernos ó de otra legumbre farinácea, ó tambien en

un puré de cebollas blancas, y por último, sobre una salsa picante ó

picadillo á la italiana.

Este guiso es difícil tambien de digerir. _Entrada._

COLA Á LA HOCHEPOT.

Despues de cortada en tres partes y haberla aperdigado en agua salada,

se cuece en una olla ó cacerola con col, zanahorias, nabos, chirivías,

cebolla, algunos trozos de tocino y salchicha; mójese con buen caldo y

déjese hervir suavemente durante cuatro ó cinco horas. Déjese escurrir

el todo y colóquese en una tartera; viértase encima el cocido, despues

de haberle reducido y añadido un poco de salsa española.

Para completar nuestro artículo sobre las diversas partes de la vaca,

nos falta hablar de la lengua.

Se conocen muchas maneras de acomodarla; hablarémos sólo de las

principales.

LENGUA EN PEPINILLOS.

Límpiese bien y póngase en agua hirviendo como una media hora,

refrésquese y cuando esté fria se prepara convenientemente; tómense

tiritas de tocino condimentado con sal, pimienta, cuatro especias,

perejil y cebolletas picadas menudamente; méchese con esto la lengua y

hágase cocer con un buen sazonamiento y hierbas finas, en una cacerola

con algunas lonjas de tocino, otras de ternera y de vaca, zanahorias,

cebollas, especias diversas, humedézcase con caldo y déjese cocer la

lengua á fuego lento por cuatro horas; al momento de servirla se quita

el pellejo de encima; téngase caldo colado rojo, en el que se echarán

pepinillos bien picados. Póngase la lengua en la fuente y rocíese con

esta última salsa. _Entrada._

LENGUA Á LA BESUGUERA.

Despues de limpia, blanqueada y refrescada se mecha con tocino

condimentado; póngase á cocer á fuego lento por cuatro ó cinco horas,

con tocino, tajadas de ternera ó vaca; añádanse zanahorias, cebolla,

timo, laurel, clavo de especia, y al momento de servirla se prepara,

despelleja y parte por el medio en toda su longitud, de manera que se le

dé sobre el plato la forma de un corazon; acompáñese con una salsa

picante.

LENGUA ESTOFADA.

Méchese con tiras gordas de tocino, sazonado del modo como tenemos dicho

para la lengua en pepinillos; despues de bien limpia y cuidadosamente

raspada y despellejada, póngase á cocer en una marmita con caldo, vino

blanco, zanahorias y cebollas. Cuando haya hervido algun tiempo cúbrase

bien, disminúyase el fuego de debajo y póngase por encima, y déjese

hervir lentamente por espacio de cinco horas; cuélese la salsa cuando ya

esté cocida, mójese con un poco de salsa española; sírvase la lengua

rodeada de legumbres y rociada con la salsa dicha.

LENGUA Á LO MARINERO.

Despues de cocida la lengua, se la quita el pellejo, córtese en ruedas,

y se cuela el caldo en que haya cocido, se desengrasa y se pone todo en

una cazuela con dos vasos de vino tinto ó blanco, cebolletas fritas en

manteca con un poco de harina, y reducida la salsa á su punto, se pone

sobre pedazos de pan frito, echándola la salsa encima.

LENGUA DE VACA Á LO PAPILLOT.

Despues de cocida la lengua como dijimos al hablar de la lengua, córtese

á pedazos más ó ménos gruesos, pero de la misma forma, pónganse encima

hierbas finas, cúbrase cada pedazo en un papel untado con aceite,

despues de haber tenido la precaucion de cubrir cada lado con tocino,

pliéguese y ciérrese el papel á fin de que el jugo no pueda escurrirse,

y póngase algunos minutos á tostar en la parrilla.

LENGUA AL GRATIN.

Despues que la lengua ha experimentado las primeras preparaciones, se

asa como indicamos ántes; se le quita el pellejo, se deja enfriar y se

corta en ruedas. Se pica perejil, cebolleta, algunas escaluñas, un poco

de estragon, alcaparras y una anchoa, se humedece miga de pan blando en

caldo bueno, se pone todo en un almirez y se maja añadiendo un poco de

manteca. Se coloca en el fondo de una cacerola la mitad de este

picadillo, se ponen encima las tajadas de lengua y se cubre la

superficie con la otra mitad de picadillo, se vierte sobre el todo un

poco de manteca derretida y de caldo, se coloca el plato sobre un fuego

suave y se cubre con el horno de campaña.

LENGUA Á LA ESCARLATA.

Arreglada la lengua se pone á las parrillas á fuego vivo á fin de poder

quitarla el pellejo. Terminada esta operacion se pone en una vasija de

barro que cierre bien, se la espolvorea con pimienta y un poco de nitro,

envolviéndola con sal blanca; añádense clavos de especia, timo y laurel.

A las veinte y cuatro horas frótese de nuevo con sal y añádase cada dia

á medida que se derrita. Déjese bañar así la lengua por espacio de doce

ó quince dias, teniendo cuidado de volverla con frecuencia; cuézase ó

hágase secar tres dias á la chimenea encerrada en un intestino ó vejiga.

Antes de cocerla, déjese escurrir por dos horas, póngase en una marmita

llena de agua con cebolla, clavo, timo y laurel; déjese enfriar en su

coccion, y luégo escúrrase y sírvase fria para entrada.

LENGUA DE VACA MECHADA Y EN SALSA.

Se deja veinte y cuatro horas en maceracion con agua fria, mudándole

ésta bastantes veces; en seguida se escalda en agua hirviendo,

rayándola para quitarla el pellejo; méchese con lonjas de tocino,

sazonándola con pimienta, sal y perejil picado y se deja cocer

lentamente unas cuatro ó cinco horas; despues se retira del fuego,

abriéndola por enmedio sin dividirla y se coloca en el plato; se quita

la grasa al cocimiento y se empapa en un rojo; déjese espesar y tambien

puede reemplazarse con una salsa rubia ó de tomates.

VACA Á LA MODA.

Se escoge uno de los mejores trozos del anca; se mecha con tocino y se

pone á hervir por unas cuatro horas con zanahorias, cebollas, clavos de

especia, perejil y cebolletas, dos hojas de laurel, una rama de tomillo,

sal, pimienta, un pié de ternera y cuatro vasos de agua; cuando está

suficientemente cocido, se sirve rodeado con las verduras.

Este guiso, aunque bueno y alimenticio, no es de muy fácil digestión

para los estómagos que no son robustos.

SESOS DE VACA.

Se ponen en agua tibia para limpiarlos de la sangre y telilla que los

circundan, déjense en infusion dos horas en agua fria, despues pónganse

en agua limpia y que den un hervor, añadiéndole un poco de vinagre, sal,

pimienta, una hoja de laurel, tomillo, ajos y perejil, media hora basta

para que se cueza.

SESOS DE VACA Á LO MARINERO.

Quítese la sangre cuajada, las fibras y la telilla que cubren los sesos;

ténganse muchas horas en agua tibia, cuézanse entre tiras de tocino, en

dos vasos de vino blanco y otros tantos de caldo, con rodajas de

cebolla, zanahoria, ramito de perejil, cebolletas, tomillo, laurel,

pimienta y sal. Cuando se hallen cocidos, pónganse en manteca en otra

cacerola poniendo dentro las cebollas; espolvoréense de harina; viértese

en la cacerola el zumo en el que se han cocido los sesos y que se ha

pasado por tamiz; añádense algunas setas y déjese cocer todo; cuando

esté hecho, se aderezan los sesos y viértese la salsa encima.

_Entrada._

TERNERA.

La ternera ántes de la edad de seis semanas no ofrece más que una carne

blanducha, sosa y acuosa; pero pasada esta edad adquiere el grado de

fuerza, blancura y gordura necesaria para su perfeccion.

La ternera se presta á tantas mefamórfosis, que sin ofenderla se le

puede llamar el camaleon de la cocina. ¿Quién no ha comido cabezas de

ternera al natural, hervidas simplemente con su piel y sazonadas con una

salsa picante? Es un manjar tan sano como agradable y que la cocinera

más novel puede servir con éxito. Los piés de ternera fritos, á la

pollita, al gratin, etc., los sesos con los mismos aderezos y

denominaciones; la molleja en fricandó, mechada en frio, ofrecen otras

tantas entradas apetecibles, que el arte culinario varía más ó ménos,

por la satisfaccion de su fama y la prosperidad de nuestro apetito.

No hablamos ni del hígado, ni de las orejas, etc., que con los

precedentes menudillos parten el honor de adornar nuestras mesas.

¿Quien no conoce los hígados de ternera á la casera, el guiso más

ordinario y el más compacto de las mesas sin pretensiones? Los bofes

cocidos con agua y comidos á la vinagrilla, es un alimento tan sano como

agradable y contiene un mucílago amigo de los pechos delicados. Las

orejas de ternera tienen de comun con los piés y los sesos la ventaja de

poder freirse, ó comerse á la pollita, y ademas se dejan rellenar,

acomodarse con guisantes, con cebollas, al queso, etc. Hasta la lengua y

áun hasta los ojos se disputan la gloria de despertar la sensualidad del

hombre; y por último, la asadura, sin ser un manjar muy buscado, se

presta á todos los caprichos de un cocinero perfecto y puede, bajo

diversos guisos, engañar nuestro apetito y hasta avivarlo.

RIÑONADA Y LOMO DE TERNERA ASADO.

Se prepara convenientemente y se sujeta al asador; se cubre con hojas de

papel untado de manteca, y á las tres horas de coccion se sirve con su

jugo.

Para asar un pedazo de ternera de dos kilógramos, se necesitan:

Al asador, delante de la chimenea. 2h.00m.

En la cocinera, delante de la chimenea. 1h.30m.

En la cocinera, delante de la concha. 1 20

Y para un kilógramo:

Al asador, delante de la chimenea. 1 00

En la cocinera, delante de la chimenea. 0 45

En la cocinera, delante de la concha. 0 40

TERNERA GUISADA.

Póngase en una cazuela un poco de manteca con agua ó caldo, un poco de

cebolla, setas y laurel; se deja cocer una hora y despues se echa la

carne con unas gotas de limon, dejándola cocer un rato á fuego lento;

algunas aves se guisan de esta manera y están muy sabrosas.

TERNERA Á LA CASERA.

Se pone en una cacerola manteca y harina, se remueve y enrojece si se

desea una salsa morena; pero si ha de ser blanca y deba ligarse con

yemas de huevo, no se le deje tomar color. Se echa la carne, se revuelve

y luégo se humedece con agua caliente, añadiéndole sal, pimienta,

tomillo, laurel; se deja hervir por una hora y se juntan á la salsa

cebollas, setas, múrguras, guisantes, etc.

FRICANDÓ DE TERNERA.

Tómese la landrecilla de un pernil de ternera, llamado tambien la

_nuez_, y méchese con tocino. Póngase en una cacerola, aderezada con

carnes y tocino, añadiendo cebollas, zanahorias, un manojito de hierbas

finas, clavo, y colóquese encima la ternera; mójese con caldo y déjese

cocer por espacio de dos ó tres horas, teniendo cuidado de rociar de

cuando en cuando la ternera con la salsa. Cuando el fricandó está

cocido, se retira y coloca en una fuente, se cuela la salsa despues de

haberla desengrasado, y se pone en otra cacerola para hacerla reducir

hasta que parezca jalea; métese entónces el fricandó de lado, hasta que

haya tomado buen color; despréndese la jalea que se halla en la

cacerola, añadiéndole un poco de caldo colado y sírvase el fricandó en

esta salsa, ó bien se guarda para condimentar un guiso de achicorias,

acederas, espinacas, etc., que se sirve entónces con el fricandó.

TERNERA Á LA CASERA.

Tómese la landrecilla cubierta de gordo, macháquese entre dos trapos,

méchese de tocino condimentado. Prepárese una cacerola con manteca y

aderezada con ternera y tocino; colóquese la landrecilla con un buen

vaso de caldo de sustancias, un manojito de perejil y cebolletas,

algunas cebollas y zanahorias; cúbrase el todo con un papel fuerte

untado de manteca; póngase al fuego vivo y luégo tápese y póngase fuego

encima y abajo, déjase cocer unas dos horas más ó ménos, segun su

tamaño, y cuando cocido escúrrase, pásese y redúzcase la salsa, y cuando

está hecha una gelatina, añádanse dos cucharadas de española, ó á falta

de ella un rojo mojado con vino blanco y caldo, despréndase bien la

salsa de la cacerola, desengrásese con la mitad de pan de manteca y

viértase sobre la landrecilla.

Este guiso puede servirse tambien con cebollas en puré y adornando la

fuente con acederas, achicorias, cardos, espinacas, etc.

TERNERA MECHADA.

Se emplea generalmente como la mejor la carne de pierna, que se mecha

con tiras de tocino que penetren bien; se rehoga en manteca con sal; se

echa despues un poco de harina, pimienta, ajo, perejil y se deja cocer

dos horas; tambien se le echan, si se quiere, acederas, que deben

ponerse aparte á cocer con sal y manteca y un poco ántes de servirla se

echan las acederas.

FRICANDÓ Á LA CASERA.

Se mecha por encima el trozo de ternera con tocino y se hace cocer con

caldo y un manojito de perejil, tomillo y laurel. Cuando el fricandó

está cocido, se retira de la cacerola, se desengrasa y pasa la salsa, y

luégo se la reduce sobre el fuego; despues se sirve ó sobre su jugo ó

sobre un lecho de achicoria, acedera, espinaca, apio ó cardos.

_Entrada._

CHULETAS DE TERNERA Á LA PAPILLOT.

Tómense buenas chuletas, como son las primeras despues de las falsas

costillas; se preparan y rehogan con manteca; se añade perejil,

cebolletas y setas picadas, un poco de tocino raspado, sal, pimienta y

especias finas, se cuecen suavemente las chuletas y despues de cocidas,

se retiran y dejan enfriar. En la salsa de hierbas finas se pone una

cantidad suficiente de española, se reduce y se espesa con yemas de

huevo y se deja tambien enfriar. Tómense pliegos de papel untado con

aceite por los lados; póngase encima una lonja muy delgada de tocino, y

sobre éste una media cucharada de la salsa enfriada; colóquese la

chuleta, póngase encima una segunda media cucharada de la misma salsa,

por encima otra lonja delgada de tocino y por último un segundo papel;

ciérrese la papillot, se ata al extremo por la parte alta de la

costilla; repítase igual operacion para cada una de las chuletas,

hágaselas tomar color en la parrilla y cuando estén á punto, se las

retira, se saca el hilo y se sirven.

CHULETAS PANADAS Á LA PARRILLA.

Se escogen las seis primeras costillas, más ó ménos, segun sea

necesario, y despues de haberlas aderezado, aplastado y salado, úntense

con manteca derretida y empánense; pónganse sobre la parrilla, vuélvanse

y rocíense con frecuencia con un poco de manteca derretida, y cuando

están cocidas y tienen un hermoso color, se aderezan con un buen jugo ó

salsa de pimienta acidulada con zumo de limon, una salsa al pobre hombre

ó lo que mejor convenga.

CHULETAS DE TERNERA Á LA SINGARAT.

Prepárense como las _chuletas panadas á la parrilla_. Córtese lengua á

la escarlata, caliéntese un poco de lardo raspado y sáltense en él los

pedazos de lengua, sazónese con pimienta fina y un poco de nuez moscada

raspada, enfríense los pedacitos de lengua y empléense para mechar las

chuletas de unas á otras. Rehóguense éstas con manteca puesta en una

cazuela, retírense para aderezarlas de nuevo; cúbrase el fondo de esta

cacerola de tiritas de la lengua, de tocino y de algunas lonjas de

jamon; añádase un poco de albahaca y sobre todo esto colóquense las

chuletas, cúbranse de tiras de tocino, algunas cebollas y una zanahoria

cortada á ruedas; mójese con caldo reducido ó sustancia, déjense las

chuletas á fuego suave encima y debajo durante dos horas, y cuando estén

bien cocidas se rebozan, se pasa la salsa por tamiz de seda; se ponen en

una cacerola algunas cucharadas de grande española, la misma cantidad y

un cuarto más de la salsa primera en que cocieron las chuletas; hágase

reducir hasta la mitad, colóquense las chuletas y la salsa reducida en

una fuente y sírvanse.

CHULETAS Á LAS HIERBAS FINAS.

Pónganse con sal, pimienta y especias en una cacerola, en la cual se

habrá derretido manteca; sáltense por algunos minutos, añádase setas y

hierbas finas picadas, acábense de cocer y sírvanse con zumo de limon.

CHULETAS DE TERNERA AL NATURAL.

Frótense con manteca, y espolvoreadas de sal y pimienta se asan á la

parrilla, de los dos lados, y se sirven sin salsa.

ESPALDA DE TERNERA ASADA.

Despues de preparada, póngase al asador y sírvase con su jugo. Dos horas

bastan para cocerla á su punto.

CABEZA DE TERNERA AL VINAGRILLO.

Escáldese para quitarla el pelo, póngase en agua fria para que suelte

toda la porquería, por espacio de veinticuatro horas, quítense los

huesos de la mandíbula inferior y el extremo del hocico, no dejando más

hueso que el cráneo. Frótese con limon y hágase cocer, envuelta en un

paño, en agua sazonada con sal y pimienta, un manojo de perejil, timo y

laurel, tres cebollas, alguna zanahoria, chirivía y un puñado de harina.

Cuando esté cocida se saca, se deja escurrir, se quitan con cuidado los

huesos del cráneo, se descubren los sesos y se sirve guarnecida de

perejil y cebolletas picadas. Cada uno la sazona en su plato y á su

gusto, con sal, pimienta, aceite y vinagre.

CABEZA DE TERNERA Á LA POLLADA.

Prepárese y cuézase como la precedente. Hágase una salsa pollada en la

que se echan los pedazos de cabeza ántes de ligarla; hiérvase lentamente

un instante, líguese con yemas de huevo sin dejarlo hervir y sírvase con

zumo de limon.

CABEZA DE TERNERA AL NATURAL.

Despues de haberla limpiado, se escalda, se blanquea al agua hirviendo,

echándola despues en agua fria; se sacan los huesos de la cima de la

cabeza y la mandíbula superior; se reforma lo mejor posible y frota con

zumo de limon; se cubre con una servilleta que se ata, y pone á cocer la

cabeza en el agua, añadiéndole un puñado de harina ó de fécula de

patatas, manteca, nabos, chirivías, cebollas, perejil y laurel, sal y

pimienta y el resto del limon con que se ha frotado la pieza; se espuma,

y cuando está cocida se sirve con una salsa de pimienta, una rabigote, ó

cualquier otra á propósito.

[Illustration: FIG. 51.]

Antes de cocer la cabeza, se comienza por sacar los huesos; operacion

que se hace colocando la cabeza con la frente sobre la mesa y se corta

la piel en medio, de alto á bajo hasta el labio inferior.

Con la mano izquierda se levanta uno de los bordes del córte, se desliza

el cuchillo bajo la piel, de manera que se descubra toda una mitad de la

parte inferior de la cabeza; hallándose descubierto el hueso de la

quijada inferior, se le aisla de las carnes pasando el cuchillo

alrededor y se saca.

Se hace otro tanto por el lado opuesto.

Se desprenden igualmente los huesos de la nariz, deslizando el cuchillo

por debajo de ellos, partiendo del lado de la boca, hasta el lado

señalado A y en toda la superficie. Se vuelve entónces la cabeza, se

vuelve toda la parte carnosa por encima de los ojos, despues se corta

toda la parte ósea que sobresale.

Se sirve la cabeza volviéndola en lo posible su forma primitiva; porque

despues de cocida, la lengua se ha alargado, los dos lados del labio

inferior se han separado, y por la falta de los huesos de la nariz, ésta

se halla aplastada.

[Illustration: FIG. 52.]

Antes de servirla, se raja la piel de la frente, de modo que se descubra

el hueso; se introduce la punta del cuchillo en el centro, y

volviéndolo un poco, los huesos se separan y permiten retirar los

sesos.

Éstos y la lengua se sirven en pequeñas porciones. Se cortan los

carrillos en toda su longitud, conforme se ve indicado en la fig. 52.

HÍGADO DE TERNERA ASADO.

Se escoge un buen hígado graso y se mecha con lardo sazonado con una

punta de ajo, hierbas finas y especias; se cubre y asa á fuego suave,

sirviéndose con su jugo desengrasado, en el que se añade un pedazo de

zumo de naranja agria ó de agraz.

Se puede tambien, despues de asado, sin cubrir, servirlo con una salsa

picante, en la que se ponen alcaparras y yemas ó botones de capuchina.

HÍGADO DE TERNERA Á LA ITALIANA.

Se corta en ruedas de poco espesor; se pone en una cacerola aceite,

manteca, vino blanco, y se hace un lecho con perejil, cebolletas, setas

picadas, sal y pimienta; se pone encima una capa de rodajas de hígado,

luégo una capa como la primera, y así consecutivamente; se cubre todo

con tiras de tocino y se cuece á fuego suave. Se sirve con una salsa á

la italiana ó con jugo de carne reducido y desengrasado.

HÍGADO FRITO.

Córtese el hígado en ruedas que se ponen en la sarten con escaluñas,

perejil y cebolleta picada y manteca; pásese por un fuego vivo y póngase

un poquito de harina. Cuando el hígado se haya atiesado prénsase un poco

y humedézcase con un poco de vino; sazónese de sal y pimienta, añádase

un poco de agraz, y cuando va á hervir, retírese del fuego. Si hay poca

salsa se alarga con un poco de caldo.

PIÉS DE TERNERA Á LA POLLADA.

Desosados, cocidos y cortados á pedazos, se pone en una cacerola manteca

espolvoreada con harina, se humedece con caldo ó agua, se añade

pimienta, sal, perejil, una hoja de laurel, cebollas pequeñas y setas;

se añade, despues de cocido, yemas de huevo para espesar la salsa, unas

gotas de zumo de limon ó un chorrito de vinagre. _Entrada._

PIÉS DE TERNERA FRITOS.

Despues de haberlos blanqueado y desosado, cuécense en un blanco;

retírense y déjense con pimienta, sal y un poco de vinagre. Pasado algun

tiempo se escurren y remojan con una pasta para freirlos, procurando que

tengan buen color, y se sirven con perejil frito.

LENGUA DE TERNERA ESTOFADA.

Despues de limpia, blanqueada y refrescada la lengua, se mecha con

tocino condimentado de especias y hierbas finas; se coloca en una

cacerola con un manojito de hierbas, dos zanahorias, dos cebollas, tres

clavos de especia; se moja con caldo reducido, y se cuece suavemente por

cuatro horas, se saca, se adereza en una salsa picante y se rebosa.

BOFES DE TERNERA.

Se limpian muy bien con agua hirviendo, se cortan á pedacitos y se ponen

con manteca, espolvoreados de harina, se les menea mucho y se echan en

agua ó caldo, se sazonan con timo, ajo, perejil, y cuando estén cocidos

se les echa un batido de huevos y unas gotas de vinagre.

CARNERO.

Despues de la de buey ó vaca, la carne de carnero es la más suculenta,

reuniendo á lo agradable y sabroso el ser muy sana. Sus cualidades

varian con la naturaleza de los pastos que han servido para alimentar

los carneros. Dicha carne es estimulante, afrodisiaca, fácil de digerir

y conviene á todos los estómagos: las personas que tienen necesidad de

restaurarse se hallan bien con su uso. Los estómagos irritables ó

ardientes deben abstenerse de ella, como igualmente los convalecientes

de enfermedades inflamatorias.

Las partes más apreciadas del carnero son los filetes, las chuletas, la

pierna, el pecho, etcétera.

Cocina moderna · 第 7 / 19 段