En una cacerola se ponen seis cabezas de ajos, otros tantos clavos de

especia, dos hojas de laurel, una botella de vino blanco y se reduce un

tercio ó la mitad, se espuma, se saca lo claro, filtrándolo por un

embudo, al fondo del cual se ha colocado un poco de algodon algo

apretado, á fin de que la esencia pase gota á gota; póngase á la

botella, tápese bien y póngase en pequeña cantidad, algunas gotas tan

solo, con el pescado, las carnes asadas y las entradas, donde hace

prodigios este licor.

PASTA PARA FRITOS.

Deslíese harina con agua, poniendo poca á la vez, á fin de que no se

formen grumos, se sala ligeramente, si ha de servir para fritos

azucarados; se remueve con una cuchara de madera, sin hacerla muy clara,

porque no se pegaria con los objetos que deben freirse; añádese una

cucharada de aceite, un poco de aguardiente, y si se quiere, cuando la

pasta esté hecha se baten una ó dos claras de huevo, se incorporan

ligeramente dentro, déjese fermentar por espacio de muchas horas, y

úsese.

Si se lleva prisa, puede emplearse el agua caliente para que la pasta

fermente más pronto, pero no será tan buena al dia siguiente, si queda,

y tal vez se haya vuelto agria.

DE LOS FRITOS.

El aceite es la mejor de las grasas para toda clase de fritos, por ser

más finos, más delicados, más ligeros, más firmes y ménos indigestos,

reuniendo tambien la más hermosa apariencia.

Las sustancias que deben freirse se echarán en el aceite cuando esté

caliente y á su punto, porque si no lo estuviera bastante, los objetos

saldrian blandos, sin consistencia, y no tendrian buena apariencia; si,

por el contrario, fuese demasiado caliente, quemaria la piel cuando el

interior no estuviese todavía cocido.

Se conoce está demasiado caliente el aceite cuando ahuma.

Cuando el aceite está en su punto las sustancias que se echan dentro

toman pronto un hermoso color dorado, que se ponen, despues de fritas,

á escurrir y se sirven espolvoreadas de sal ó azúcar, segun el género de

frito.

En contra de la opinion de ciertos cocineros, el aceite que ha servido

para pescado puede indiferentemente servir para otra cosa, ya sean

carnes, legumbres, frutos, etc.

COCIMIENTO CULINARIO.

Con este nombre se conoce una preparacion destinada á reemplazar los

manojitos de hierbas, la pimienta y otros condimentos. Se prepara

poniendo en una cacerola un fuerte puñado de sal, una cucharada de las

de café, de pimienta, un polvito de nuez moscada, cuatro clavos de

especia, cuatro hojas de laurel, dos ramas de timo, seis dientes de ajo,

ocho escaluñas, un puñado de perejil, una cucharada, de las de café, de

cilantro, dos ramas de estragon, dos cucharadas de vinagre blanco,

cuatro rodajas de zanahoria, una cebolla en rodajas, dos ramas de apio,

cuatro ramitos de perifollo, uno de ajedrea y un puñado de múrguras; se

vierte encima medio litro de agua hirviendo y se reduce á un vaso; se

pasa en seguida por una franela. Este cocimiento se conserva en botellas

bien tapadas, en sitio fresco, durante dos meses en estío y cuatro

meses en invierno. Se pone una cucharada en cada guisado.

BLANQUEO.

Como empleamos mucho esta palabra, vamos á definir en que consiste.

Con este término de cocina se designa la operacion que consiste en

introducir por algunos instantes, en agua hirviendo, las carnes,

legumbres ó frutos, ó bien echar sencillamente encima el agua hirviendo.

_Blanqueo de las carnes._--Esta operacion, muy empleada en la cocina

inglesa, tiene por objeto hacer que el jugo de la carne permanezca en su

interior, para que lo conserve más fácilmente durante la cochura.

Algunos cocineros franceses han introducido tambien esta práctica en su

cocina. Rimod de la Reyniere aconseja blanquear las carnes que se deben

asar, no en el agua hirviendo, sino sumergiéndolas en sebo (V. _Lomo_);

su sistema podrá ser excelente, pero el de los ingleses es superior;

consiste en ensartar las carnes, sumergirlas en agua hirviendo,

retirarlas á los pocos instantes y hacerlas cocer delante un fuego vivo.

Los asados conservan todo su jugo sin perder su blandura.

_Blanqueo de las legumbres y verduras._--Esta operacion prévia es

considerada en el dia como indispensable para hacer perder á las

legumbres sus propiedades indigestas, acres ó nocivas; pero es útil

advertir que las legumbres y verduras _blanqueadas_ pierden siempre,

durante la operacion, una parte de su aroma particular y de su sabor

natural.

Se mondan, limpian y lavan las legumbres, se colocan en un cesto de

ensalada ó en otro utensilio enrejado, se inmergen en el agua hirviendo

ó someten á la accion del vapor de agua; se sala esta agua si se trata

de plantas foliáceas á las que se quiere conservar su color verde. En

todos casos, se mantiene el agua en ebullicion hasta que las legumbres

se hayan blandecido, ó hasta que hayan adquirido el grado de cochura que

se desee darles.

RAMILLETE DE HIERBAS.

El ramillete de hierbas ordinario se compone de perejil, cebolleta,

tomillo y laurel en proporciones convenientes, y atado con un hilo.

Despues de haber aromatizado la salsa, se retira, porque no debe

presentarse nunca en la mesa.

SOPAS.

SOPA DE PAN.

Un poco ántes de servirla se colocan en una sopera proporcionada

cortezas de pan secas, ó bien rebanadas de miga de pan tostadas á las

parrillas, en cantidad suficiente; se les echa por encima caldo ó

sustancia de carnes, bien desengrasado y pasado por tamiz ó pasadera

fina de hoja de lata, que baste para que el pan se empape é hinche, y en

el momento de sacarlo á la mesa añádese caldo en cantidad suficiente

para que la sopa no sea demasiado compacta, y sírvase bien caliente.

Debe procurarse no hacer hervir el pan en el caldo, pues esta mala

costumbre perjudica mucho á la calidad de la sopa, haciéndola ménos

sabrosa y más dificil de digerir.

SOPA TOSTADA.

Tómense cortezas de pan, á poca diferencia del mismo tamaño, ó rebanadas

de pan tostado; se ponen en una cazuela con un poco de caldo á fuego

muy lento; déjense pegar un poco, y cuando se ha consumido todo el

caldo, añádase de nuevo en cantidad suficiente; despéguense las

rebanadas y sírvanse.

SOPA DE PAN Y VERDURAS.

Se colocan cortezas de pan blando en la sopera, se retiran las verduras

del puchero, y despues de dejarlas enfriar por un momento, se cortan y

calientan con un poco de caldo, y al momento de servirlas se vierte el

caldo sobre el pan, se cubre el todo con las verduras y se sirve

caliente.

SOPA DE ZANAHORIAS.

Córtense éstas en tiras largas y delgadas; escáldense y pónganse en

caldo; cuando estén cocidas échense en la sopera, en la que se habrá ya

remojado el pan, y sírvase en seguida. Esta sopa es alimenticia, sana,

refrescante y de fácil digestion.

SOPA DE NABOS.

Preparados los nabos, como las zanahorias de la precedente regla, se

rehogan con manteca y se echan en la sopera sobre el pan remojado. Esta

sopa desarrolla gases en los intestinos, pero es de fácil digestion y

conviene principalmente para las personas sanas.

SOPA DE CEBOLLA.

Se mondan cebollas, sacándoles la corona y la cola, y despues de

cortadas se frien con manteca, hasta que estén muy doradas; se añade

agua suficiente, sal y pimienta, se dejan hervir por diez minutos y se

vierten sobre el pan.

SOPA DE CEBOLLA CON LECHE.

Se prepara y rehoga la cebolla como para la precedente sopa, y cuando

haya tomado color la cebolla, se añade la leche y un poco de sal; se

hierve por un cuarto de hora y se echa sobre las rebanadas de pan.

SOPA DE CALABAZA CON LECHE.

Se toma un trozo de calabaza, al que se le ha quitado la corteza y las

pepitas; se corta en pedacitos y se pone al fuego en una cacerola con

agua; cuando esté deshecha como mermelada y que se haya consumido el

agua, se echa un poco de manteca, sal y pimienta, dejándolo cocer un

poco. Se hace hervir leche con azúcar; se echa luégo sobre la calabaza;

se ponen rebanadas de pan en una fuente, se mojan con parte del caldo de

la calabaza, y cubriéndola, póngase al rescoldo por un cuarto de hora,

cuidando no hierva, y al momento de servirla se acaba de verter el resto

del caldo bien caliente.

SOPA DE HOJAS DE GUISANTES.

Esta preparacion, muy conocida en Bélgica, no se usa, que nosotros

sepamos, ni en Francia ni en España. Se toman los tallos y las hojas

tiernas de los guisantes cuando tiene la planta de 20 á 25 centímetros á

lo más, ó bien se despuntan las extremidades que se hallen en flor; se

pica un buen puñado con un poco de perifollo, se cuece en la manteca con

sal, se añade agua, se deja hervir por espacio de media hora y se remoja

el pan, que se blanquea con nata. Es una sopa de primavera, muy

recomendable.

SOPA DE JUDÍAS BLANCAS.

En cocina se entiende por judías blancas los granos verdes recien

descortezados. El agua que ha servido para cocerlas hace una muy buena

sopa, con tal que se añada un poco de acedera picada, un buen pedazo de

manteca y pimienta.

SOPA DE JUDÍAS VERDES.

Cuando las judías verdes se han cocido y retirado del agua, se pone en

el caldo un puñado de acederas y perejil picado finamente, se condimenta

con pimienta, se añade nata ó leche y se vierte sobre el pan. Si en vez

de nata se emplea la leche debe añadirse un poco de manteca.

Si no hablamos de sal es porque las aguas que han servido para cocer las

legumbres fueron saladas de antemano.

SOPAS DEL CALDO DE SALSIFIS, DE ESCORZONERA, DE COLIFLOR, DE CHIRIVÍA,

DE ACELGA Y DE CARDO.

La sopa hecha con el caldo de cada una de estas verduras se hace

exactamente de la misma manera que la de caldo de judías verdes; tan

sólo advertimos que conviene limpiar cuidadosamente las verduras,

siempre que se proponga utilizar sus caldos.

SOPA Á LA JULIANA.

En una cacerola con medio litro de agua se ponen siete ú ocho

zanahorias cortadas en forma de dados, un cuarto de litro de guisantes

verdes, dos ó tres nabos negros, una chirivía cortada menudamente, un

puñado de acederas, una lechuga, perifollo, cebolleta, verdolaga, picado

todo finamente.

Añádese sal, el tamaño de una nuez de manteca y otro tanto de azúcar

blanca. Se cuece una hora y media á fuego lento y cuando se halle bien

cocido se añade leche ó caldo bueno. Hecho esto, déjese hervir á

voluntad y póngase nata ó manteca al servirla. Para esta juliana no se

emplean rebanadas de pan.

_Otra._--Córtense á tiritas dos zanahorias, dos nabos, dos raíces de

apio, pásense estas raíces con manteca sobre un fuego suave, removiendo

sin cesar hasta tanto que se hallen ligeramente coloradas; añádense dos

puerros cortados á tiritas, algunas hojas de lechuga y de acedera, muy

poco de perifollo en su rama, y un pequeño pedazo de azúcar.

Se remoja el todo con sustancia de carne en cantidad suficiente, se

hierve moderadamente por una hora, y poco ántes de servirla póngase en

el potaje, si la estacion lo permite, una cucharada de guisantes tiernos

y otro tanto de puntas de espárragos, blanqueados al agua caliente;

cuando el todo se halle cocido desengrásese el potaje y viértase

hirviendo sobre el pan preparado en la sopera.

_Otra._--Se cuecen á fuego suave por espacio de una hora las legumbres

secas, tal como se encuentran en las tiendas de ultramarinos para la

preparacion de las julianas. En caso de que no pudieran procurarse, se

cortan á tiritas delgadas zanahorias y nabos, cebollas, puerros y apio;

se cuece el todo con caldo.

SOPAS DIVERSAS QUE PUEDEN HACERSE CON LAS JULIANAS.

Las julianas se sirven ordinariamente solas, pero pueden asociarse á

otras sustancias alimenticias. Para ello se emplea unas veces el pan

duro cortado á rebanadas delgadas, otras el pan tostado, ó bien

coscorrones fritos en manteca fresca.

Pueden tambien añadirse diferentes clases de pastas, como fideos,

macarrones, lañas, etc., ó bien tapioca, sémola, arrowroot, sagú ó toda

especie de puré, como los de castañas, lentejas, guisantes, judías,

patatas, tomates, etc.

SOPA VERDE.

Se pican muy finamente y cuecen con manteca acederas, verdolagas,

perifollo, puerros, cebolletas y lechugas. Cuando la mezcla se halle

casi cocida se vierte en la cacerola la cantidad de agua caliente

necesaria, se sala y deja hervir una media hora, despues de lo cual se

remoja el pan y añade dos yemas de huevos desleidos en nata.

SOPA DE PRIMAVERA Ó DE HIERBAS.

Se mondan, lavan y cortan á tiritas lechuga y acederas, á las que se

añade perifollo, se cuece en agua, con sal y manteca, y se remoja el pan

cortado á rebanadas delgadas ó coscorrones fritos, lo mismo que para la

juliana ordinaria.

Puede añadírsele un batido de huevos, ó salsa, ó puré de tomates ú otra

clase.

A medida que la estacion ofrece nuevas producciones, como espárragos,

guisantes, pepinos, etc.; pueden añadirse á la sopa de primavera, que en

este caso se convierte en una juliana ordinaria.

Se reemplaza ventajosamente el agua por un caldo de legumbres.

Se pueden tambien rehogar las verduras y añadir al mismo tiempo una

cebolla cortada en rodajas.

SOPA PURÉ Á LA CHARTREUSE Ó DE PURÉ DE PRIMAVERA.

Se limpian acederas, perifollo, judías tiernas desgranadas, guisantes

verdes, patatas, lentejas y tomates; se pone agua, manteca y sal en una

cacerola, se añaden las verduras y legumbres mencionadas y cuecen hasta

que sean muy tiernas y se deshagan apretándolas entre los dedos; pásese

por un colador, caliéntese de nuevo y sírvase sobre rebanadas de pan

tostado ó coscorrones fritos en manteca.

Si el puré saliese claro, se puede espesar con yemas de huevo ó salsa de

tomate.

Si la estacion lo permite, pueden añadirse á este potaje puntas de

espárragos, de melon y de calabaza.

El pan puede suplirse tambien con arroz.

SOPA DE PRIMAVERA.

_Potaje de lujo, delicado y buscado para las comidas de ceremonia._

Se mondan y cortan á trozos de igual grandor, ó se parten en forma de

almendras ó aceitunas, zanahorias, nabos y rábanos. Se cortan á tiritas

apio y puerros, se pelan cebollas muy pequeñas, blancas y enteras, se

añaden judías tiernas desgranadas, guisantes tiernos, puntas de

espárragos, coliflor á trozos, coles de Brusélas enteras, pepinos

cortados en forma de almendras ú olivas; se escalda todo para que

blanquee, pero haciéndolo aparte con los pepinos, puntas de espárragos,

col de Brusélas y coliflor á fin de que no se rompan estas últimas, se

cuece en caldo ó sustancia de carne, se añade un poco de azúcar y se

sirve.

Se puede añadir, si se quiere, un puré cualquiera, como castañas,

guisantes, judías ó lentejas, ó bien rebanadas de pan tostado,

coscorrones fritos, etc.

Los pepinos, espárragos, col de Brusélas y coliflores, no deben cocer en

el caldo ó sustancia más que poco tiempo ántes de servirlo.

Si la sopa sale demasiado clara, puede espesarse con salsa de tomate.

Dejando cocer mucho tiempo este potaje, se puede formar una jalea, que

será muy delicada y distinguida.

SOPA JULIANA DE VIGILIA.

Se preparan las mismas sustancias y de la misma manera que para la

juliana ordinaria, se rehogan ligeramente con aceite y se remojan con

caldo de vigilia, ó bien con agua en la que se han cocido lentejas,

judías, etc.

SOPA JULIANA CON CASTAÑAS.

Se prepara lo mismo que para la juliana de vigilia; se ponen castañas al

rescoldo ó en una sarten agujereada, y cuando se hallan medio cocidas se

pelan y cortan á pequeños pedazos del tamaño de una judía, se echan á la

juliana una media hora ántes de servirla para que acaben de cocer, y se

termina luégo como la juliana, ya sea con caldo ó de vigilia, y se sirve

de idéntico modo.

SOPA JULIANA Á LA CATALANA.

La diferencia consiste únicamente en emplear aceite de buena calidad en

lugar de manteca.

Puede tambien remojarse con caldo de pescado ó de legumbres.

SOPA DE PUERROS.

Córtense á pedazos pequeños algunos puerros, rehóguense con manteca;

añádase luégo agua, sal, pimienta, patatas amarillas cortadas á dados y

viértase sobre el pan.

SOPA DE AJO.

Se frien los ajos cortados con manteca ó aceite, y cuando están bien

fritos, pero no quemados, se echa sal, pimienta y la cantidad de agua

necesaria, dejándolo hervir medio cuarto de hora; si se quiere hacer con

huevos, se echan éstos encima de las rebanadas de pan y se vierte el

caldo hirviendo sobre ellos.

SOPA DE FÉCULA DE PATATAS.

Deslíese en caldo frio fécula de patatas en la proporcion de unas dos

cucharadas por persona; viértase en caldo hirviendo, teniendo la

precaucion de remover contínuamente, y déjese cocer cinco minutos.

SOPA DE PASTAS DE ITALIA.

Se hierve caldo ó sustancia y se echa la pasta de cualquier clase que

sea, removiéndolo con precaucion y tratándola como la sopa de

macarrones, etc.

SOPA DE SÉMOLA.

Se hace como la precedente, pero como está más sujeta á aglutinarse, es

preciso removerla más que las demas pastas; media hora basta para

cocerla. Si sale demasiado pálida, se la colora.

Para hacer la sémola con leche, se echa ésta en lugar de caldo.

SOPA DE MACARRONES Á LA ITALIANA.

Se echan en el caldo cuando esté hirviendo bien, dejándolos cocer luégo

suavemente. Se raspa queso de Gruyère y queso de Flándes, tanto del uno

como del otro, y se echa en la sopa, que no debe ser muy clara. Muchos

sirven el queso separadamente, lo que encontramos ser preferible. Si se

quiere se puede añadir uno o muchos huevos estrellados.

Esta sopa, cuando contiene los quesos mencionados, no conviene á los

estómagos ardientes ni á los convalecientes.

SOPA Á LA FRANCESA.

Se frien coscorrones de pan con manteca hasta que estén dorados, se hace

un puré de guisantes tiernos, se remoja con caldo hasta que esté claro,

derrítase tambien un pedazo de manteca al momento de servirla, añádase

un poco de azúcar y échese sobre las cortezas de pan fritas; el puré

debe estar bien de sal.

SOPA DE FIDEOS.

Hágase hervir caldo del puchero ó de sustancias; se echan los fideos

desmenuzándolos con los dedos para que no se apelmacen y en la cantidad

de una onza por persona; se deja hervir diez minutos á lo más, y se

retiran para que sigan hirviendo lentamente al borde de la lumbre,

procurando no se hinchen demasiado.

SOPA DE FIDEOS CON LECHE.

Se echan los fideos en la leche hirviendo, removiéndolos vivamente para

que no se forme una pasta: media hora escasa basta para su coccion. Se

sazona con azúcar ó sal, á voluntad.

SOPA DE ARROZ.

Se toma una onza de arroz por persona, y despues de lavado se pone á

cocer con el caldo del cocido.

SOPA DE ARROZ, DE VIGILIA.

Se toma la misma cantidad de arroz, que se hierve en caldo de hierbas.

_Otro modo._--Se rehoga con manteca, cebolla y un poco de tomate,

despues se echa el caldo del cocido, ó si se quiere de vigilia.

SOPA DE ARROZ CON LECHE.

En suficiente cantidad de leche se cuece el arroz, se echan algunos

granos de sal y azúcar, y si se quiere se puede aromatizar. Esta sopa es

nutritiva, suavizante y de fácil digestion.

ARROZ CON LECHE DE ALMENDRAS.

Se cuece lo mismo, empleando la leche de almendras, que se prepara

majando las almendras despues de escaldadas para sacarlas la piel, y

desliendo la pasta en agua, exprimiéndola fuertemente en un lienzo.

Los franceses preparan la leche poniendo en cada cuarteron de almendras

dulces, tres ó á lo más cuatro almendras amargas.

SOPA Á LA CAMERANÍ.

Es menester procurarse verdaderos macarrones de Nápoles, queso excelente

parmesano y manteca superior, unas dos docenas de hígados de pollos

cebados, de tamaño medio, apio, coles, zanahorias, chirivías, nabos y

puerros. Se comienza por picar menudamente los hígados de pollo, el apio

y demas verduras, pudiéndolo cocer todo junto en una cacerola con

manteca; durante este tiempo se escaldan los macarrones, se sazonan de

pimienta y especias finas y se dejan escurrir; se toma luégo la sopera

que debe salir á la mesa, y que es preciso resista al fuego, y en el

fondo de ella se dispone una capa de macarrones, encima otra del

picadillo, y por último, una capa de queso parmesano raspado; se repite

en el mismo órden, elevando de esta manera las capas hasta el borde de

la sopera; se la coloca en seguida á un fuego lento y se deja cocer

suavemente el todo durante un tiempo conveniente.

Esta sopa es un manjar delicioso y el principio de un gran número de

indigestiones, por lo que aconsejamos se use con prudencia.

SOPA Á LA CONDÉ.

Se hace un puré de judías encarnadas ó blancas bien cocidas con caldo

graso ó de vigilia, se pasa por tamiz ó cedazo y se vierte sobre

pedacitos de pan desecados á las parrillas y pasados por manteca. Esta

sopa es difícil de digerir, ocasiona flatuosidades y no conviene más que

á los estómagos que funcionan bien.

SOPA Á LA CRÉCY.

Se mondan, lavan y cortan á pedazos zanahorias, nabos, apio y cebolla en

pequeña cantidad, y despues de haber escaldado estas sustancias con agua

hirviendo por espacio de un cuarto de hora, se escurren y ponen junto

con un buen pedazo de manteca, algunas lonjas delgadas de jamon y un

poco de azúcar, en una cacerola que se pone sobre un fuego moderado, se

moja con caldo, y cuando todo esté cocido se machacarán las verduras en

un mortero, se pasan por tamiz, facilitando esta operacion con el mismo

caldo que ha servido para cocer las verduras; se vuelve al fuego este

puré y se cuece muy lentamente por dos horas, pasadas las cuales se

desengrasa, se vierte sobre los coscorrones de pan fritos en manteca y

se sirven en seguida.

SOPA Á LA MONACO.

Se cortan rebanadas de pan de idéntica forma y se espolvorean con

azúcar, se ponen á las parrillas para que se tuesten y adquieran un

hermoso color, si bien un tanto pálido; se colocan en una sopera con un

poco de sal, se vierte encima leche ó nata hirviendo y si se quiere un

batido de yemas de huevo. Esta sopa es ligeramente nutritiva y conviene

á los niños y á los convalecientes.

SOPA DE PURÉ DE CAZA.

Tómese un faisan, tres perdices y un jarrete de ternera; póngase todo en

seis litros de caldo; espúmese y añádanse zanahorias, cebollas y un poco

de apio. En el ínterin va cociendo esta preparacion, se echan en un

almirez los restos de perdigones asados y frios y miga de pan; se pasa

este puré por una estameña, se le mezcla el caldo obtenido de la caza,

caliéntese el todo sin hervir y viértase sobre coscorrones fritos en

manteca. Esta composicion es restaurante y sana, pero es estimulante y

no conviene á los temperamentos nerviosos, á los estómagos irritables ni

á las personas ardientes.

SOPA DE PURÉ DE PERDIZ.

Se asa una perdiz vieja, recien muerta, se toma una cincuentena de

castañas tostadas y bien mondadas y se cuecen en muy buen caldo. Se

saca la piel de la perdiz y se le quitan completamente los huesos, se

machaca bien la carne, se ponen en un almirez las castañas con la carne

ya picada de la perdiz, se maja y mezcla el todo junto; se pasa por un

tamiz con expresion; se cuece suavemente el pan para la sopa, y se pone

con el residuo, procediendo como para un puré de lentejas.

La mezcla de la perdiz con la pulpa de la castaña da un producto

alimenticio y sabroso y de un gusto muy distinguido.

SOPA DE LECHE DE ALMENDRAS.

Se mondan, del modo que tenemos indicado, 750 gramos de almendras dulces

y una docena de almendras amargas, que se van echando en agua fria á

medida que se despellejan; se muelen en un mortero, y á fin de que no se

pongan aceitosas, se tiene la precaucion de añadir de tanto en tanto

algunas gotas de agua; viértese en una cacerola un litro y medio de

agua, y cuando hierve se mete la mitad de una corteza de limon y diez y

seis gramos de cilantro, se deja en infusion y luégo se deslie en esta

infusion la pasta de almendras, se pasa con expresion por una estameña ó

servilleta, se sala y endulza convenientemente con azúcar y se calienta

al baño-maría la leche de almendras obtenida. Se tuestan al horno

rebanadas delgadas de pan, y al momento de servir échese en la leche de

almendras.

Esta sopa, ligeramente nutritiva, suavizante y refrescante, conviene á

los temperamentos ardientes y á los convalecientes de afecciones

intestinales de naturaleza inflamatoria, etc.

SOPA DE CONEJO.

Se escalda con agua hirviendo una col mediana, que se corta en cuatro,

se escurre y mete en una segunda agua añadiendo cardo, zanahorias,

cebollas, un manojito de hierbas aromáticas, sal y pimienta. Se tiene un

conejo adulto despellejado y cortado en muchos pedazos, que se meten en

la marmita con lo demas, y se termina como explicamos en el artículo

_Sopa de coles_.

Esta sopa es relajante, ocasiona flatuosidades y eructos, y no puede

convenir sino á estómagos robustos.

SOPA DE CARNERO.

En una marmita póngase una pierna de carnero, llénase aquélla con agua ó

caldo de vaca, añádense raíces, puerros, apios, cebollas, clavos de

especia y jengibre, si se apetece esta especia, y despues de cinco horas

de coccion sobre un fuego moderado, se desengrasa, se pasa por tamiz y

vierte en una sopera, en la que se ha colocado el pan blando ó

coscorrones desecados al horno.

Cocina moderna · 第 4 / 19 段