Sortú: número 1.

Sopas: 2, 3.

Cuatro entradas: 4, 5, 6, 7.

Platos ligeros calientes: 8, 9.

Aceitera y salsera: 10, 11.

]

SEGUNDO SERVICIO.

[Illustration:

Dos asados: 1, 2.

Seis entradas: 3, 4, 5, 6, 7, 8.

Ensalada y aceitera: 9, 10.

]

TERCER SERVICIO.

_Postres_.

Tortas: 1, 2. Diez y seis platos variados.

SARAOS Ó SOIRÉES.

En las _soirées_ se sirve ponche, jarabes, sorbetes, pastelillos,

tortas, frutas, etc. Se puede igualmente ofrecer té con pastelería, y

cuando la _soirée_ se halla muy adelantada, chocolate, sustancias y

Champaña.

CONDIMENTOS.

Antes de pasar á hablar de las preparaciones culinarias, consideramos

conveniente hablar de los condimentos, que tienen un papel tan

importante en la alimentacion.

Empleados con moderacion, los condimentos favorecen la digestion despues

de haber excitado el apetito; pero para esto es preciso que no se tomen

con exceso. El aceite, la grasa y la manteca facilitan la coccion

absorbiendo una mayor cantidad de calórico, ablandando las sustancias en

que penetran.

Consideramos ocioso advertir que los condimentos empleados en excesiva

cantidad convierten los alimentos en indigestos. Por esta razon se

recomienda desengrasar las salsas.

Los condimentos los dividirémos en dos categorías, segun sea su

procedencia: las materias animales y las materias vegetales.

A la primera pertenecen la grasa, la manteca, los huevos.

A la segunda el aceite, las especias ó condimentos extranjeros, el

perejil, la cebolleta, la escalunya, el ajo, el puerro, la cebolla, el

perifollo, la acedera, el laurel, la mostaza, el tomillo, la ajedrea, el

agua de flor de naranjo, la vainilla, el agraz, el limon, el vinagre,

las setas y las trufas.

GRASAS.

El tocino y la grasa de cerdo conocida con el nombre de enjundia ó

manteca son, con la grasa de oca y de pava, las más estimadas para la

cocina. Las demas grasas dan un sabor desagradable á los guisos en cuya

preparacion entran.

PREPARACION Y CONSERVACION DE LA MANTECA DE CERDO.

Córtese la grasa de cerdo ó enjundia á pedazos pequeños como el tamaño

de una nuez, y si se tiene intencion de mezclarla grasa de oca ó de

ternera, se corta de la misma manera. Se coloca en un perol de cobre,

con un poco de agua en el fondo, y se derrite á un fuego no muy vivo. La

manteca, al derretirse se separa de sus membranas, y forman éstas,

cociéndose, como unos tostones, que se van sacando con la espumadera, y

se mantiene líquida en el fuego hasta que se haya evaporado enteramente

la humedad; miéntras que no lo está forma una especie de hervor, que no

cesa hasta la evaporacion completa. Esta señal indica el momento de

separarla del fuego y pasar la grasa en fusion á traves de un lienzo ó

de un tamiz, colocándola en orzas ó vasos de tierra, dejándola que allí

se coagule, tapándola despues ó cubriéndola con un papel; pero este

método rutinario es malo, y aconsejamos como el medio más sencillo, el

más económico y el más ventajoso echar la manteca derretida en vejigas

de cerdo, bien lavadas con agua saturada de vinagre. Cuando la manteca

se ha coagulado se atan por la boca, con lo cual se intercepta toda

comunicacion con el aire exterior, lo que no sucede con las orzas. Estas

vejigas se tienen colgadas en un sitio fresco y libre del contacto del

aire.

Para impedir que la manteca se enrancie en los botes, se acaba de llenar

el vaso, cuando la grasa se ha enfriado completamente, con un poco de

aguardiente ó de alcohol. Se tapa luégo herméticamente y se coloca en un

paraje seco y fresco.

MANTECA DE VACA.

Para emplear la manteca de vaca como condimento es indispensable que sea

muy fresca, porque la rancia echa á perder la cocina mejor. El sabor y

el olor bastan para reconocer la manteca fresca de la que es ya vieja,

áun cuando se la hubiese sometido á preparaciones que le hacen perder su

rancidez.

CONSERVACION DE LA MANTECA DE VACA.

Para conservarla fresca póngase en agua fria en la bodega. Cámbiese el

agua todos los dias, amásese la manteca y háganse bolas pequeñas.

De todos los métodos que se presentan como infalibles para la

conservacion de la manteca fresca, el mejor consiste en salarla ó en

derretirla.

Para salar la manteca se toman dos partes de sal, una de salitre y otra

de azúcar; se mezclan dichas sustancias, se escoge la manteca lo más

fresca posible, se lava y amasa, se extiende con un rodillo, se

espolvorea con la mezcla indicada, poniendo 60 gramos por kilógramo de

manteca. La manteca se amasa con el rodillo, como si se tratase de una

pasta destinada á la pastelería. Cada porcion de manteca trabajada se

pone en agua fresca, y cuando todo está preparado se la retira del agua,

se enjuga bien y se llenan vasijas de tierra ó barricas guarnecidas de

un lienzo espolvoreado con sal; se aprieta con el pison á medida que se

coloca manteca, á fin de que no quede vacío alguno. A los pocos dias, si

se observa que se ha formado un vacío en los botes, se vierte salmuera.

Todas las veces que se empieza un bote es menester tener cuidado de

cubrirlo con salmuera.

Puede sacarse la rancidez de la manteca amasándola en agua que contenga

de 15 á 20 gramos de bicarbonato de sosa por kilógramo de manteca.

MANTECA DERRETIDA.

Se cuecen en un perol 40 libras de manteca con seis clavos de especia,

tres hojas de laurel, media nuez moscada en pedazos; déjase cocer con

muy poco fuego por espacio de tres horas sin espumarla; cuando está

perfectamente clara se retira el perol del fuego, se deja reposar una

hora y se espuma: se echa en seguida en tarros, poniendo aparte la

última porcion que se retira de la caldera, para gastarla cuanto ántes;

y cuando la manteca se fija por el enfriamiento, se cubren las vasijas

con papel fuerte puesto en doble y una pizarra ó piedra plana por

encima, y se colocan los tarros en un paraje fresco.

OTRO PROCEDIMIENTO PARA LA MANTECA DERRETIDA.

El objeto que se propone al derretir la manteca es el de separarla de

una porcion de suero que conserva siempre, más ó ménos, al estado

fresco, y que contribuye á enranciarla con mucha prontitud; ese objeto

se consigue dejando la manteca en fusion durante mucho tiempo á una

temperatura superior á la del agua hirviendo; la parte acuosa del suero

se evapora y la parte sólida se precipita, quedando la manteca

desembarazada de toda materia extraña; pero con esta operacion

experimenta un cambio que altera su sabor y que no permite emplearla en

muchos casos. Para evitar tal inconveniente se derrite la manteca al

baño-maría. No es necesario que el agua del baño-maría hierva, pues

basta que tenga un calor suficiente para derretir la manteca

completamente: en este estado se tendrá por dos ó tres horas, y cuando

está bien clarificada se vierte en botes pequeños, conteniendo cada uno

dos ó tres libras; se cubren con pergamino y se ponen en sitio seco y

fresco.

MANTECA RANCIA.

Puede hacerse desaparecer el olor de rancio, debido al contacto del

aire, lavando la manteca con agua que contenga 15 gramos de bicarbonato

de sosa para la misma cantidad de manteca; se amasa y bate bien, se deja

por espacio de dos horas en la disolucion, y luégo se amasa en el agua

fresca. Si se ha de conservar, se sala.

ALTERACIONES Y FALSIFICACIONES.

Consideramos útil dar á conocer las principales falsificaciones que se

hacen con la manteca, á fin de que el cocinero que la compre sepa si es

pura ó se la dan alterada.

Una de las principales sustancias con que se mezcla es la _creta_; pero

fácilmente se reconoce por la ligera efervescencia que se produce al

poner la manteca en contacto con los ácidos ó vinagre fuerte.

Las féculas y harinas, con que tambien se sofistica, se reconocen

haciendo derretir la manteca lentamente, ó al baño-maría, con diez

veces su peso de agua; todas las materias extrañas se reunen al fondo

del vaso en forma de una masa grumosa.

Si contiene sebo se reconoce por el olor.

Con respecto á las materias colorantes, como el azafran, zumo de

zanahorias, flores de caléndula, etc., no son dañosas.

DE LOS HUEVOS.

Los huevos se emplean con mucha frecuencia para espesar las salsas, bajo

cuyo punto de vista vamos á hablar aquí, porque tendrémos ocasion de

volver á ocuparnos de ellos cuando tratemos de la preparacion de los

alimentos. Para esto es bueno tener siempre en reserva; por

consiguiente, es menester conocer los procedimientos mejores de

conservacion.

Los más recomendados por los prácticos son:

1.º Sumergirlos en agua salada, dejándolos en ella hasta que vayan al

fondo, se retiran y secan, conservándolos entre salvado ó ceniza.

2.º Caliéntense los huevos en agua hirviendo, como si se hicieran huevos

pasados por agua, pero sin dejarlos más que un minuto; retírense,

séquense y coloqúense en un paraje seco y oscuro.

3.º Pueden conservarse tambien sumergiéndolos en una solucion de goma

arábiga y recubriéndolos de carbon en polvo. Cuando se han de emplear

basta lavarlos con agua tibia.

4.º Entre todos los procedimientos el que nos ha dado mejores resultados

es poniéndolos en una lechada de cal, procurando que queden los huevos

completamente cubiertos con el agua de cal.

En el dia, gracias á las vías férreas, no hay necesidad, como

antiguamente, de preocuparse mucho en conservar una gran provision de

huevos. Se pueden recibir frescos á menudo y renovar la provision.

El huevo fresco se reconoce si colocándole entre el ojo y la luz, se ve

claro y trasparente. El huevo añejo se reconoce porque dándole alguna

sacudida se percibe un ruido que denota se ha formado un vacío dentro

del huevo, y cuyo vacío es tanto mayor cuanto más añejo es el huevo.

ACEITE.

El aceite bueno debe preferirse á la manteca y á la grasa para los

fritos y las tortillas.

El aceite de olivas es el más apreciado, distinguiéndose en tres clases

distintas.

El aceite vírgen, de un amarillo claro, sin olor.

El aceite comun, que es más colorado, ménos flúido y ménos agradable de

sabor.

El aceite verde, inferior á los precedentes.

El aceite añejo es ménos fluido que el nuevo, y tiene un sabor ménos

agradable.

ESPECIAS.

Se llaman especias á las sustancias aromáticas que sirven para

condimentar los guisos.

Las especias, empleadas con discernimiento, dan un perfume agradable y

un sabor delicado á los alimentos. Las que se emplean con más frecuencia

son las siguientes:

La pimienta blanca y negra, la canela, los clavos de especia, la nuez

moscada y el pimenton, siendo demasiado conocidas para tener que

describirlas aquí.

Para conservarlas se encierran en un bote de especias.

CONDIMENTOS AROMÁTICOS.

Los otros condimentos, tales como el perejil, perifollo, cebolletas,

escalunyas, puerros, etc., son conocidos igualmente del lector, y más

de una vez tendrémos ocasion de hablar en las preparaciones de los

guisados. Al tratar de las salsas hablarémos algo más del ajo. Ahora

pasemos á decir algunas palabras de las setas y de las trufas.

SETAS Y TRUFAS.

Sin contradiccion son las más estimadas y las que dan más perfume y

sabor á los alimentos.

En Francia, principalmente en la cocina parisien, sólo se emplean un

pequeño número de variedades de setas, que son: las múrguras, las

moserñones y las setas cultivadas, llamadas setas de cama. En España se

comen con seguridad un gran número de especies de setas, que son

notables por la finura de su carne y la suavidad de su perfume.

Las setas se conservan secándolas ó preparándolas para encerrarlas en

cajas.

Bien que se haya creido haber robado á la naturaleza el secreto de la

produccion de la trufa, esperando que los hechos vengan á justificar la

verdad de las aserciones de ciertos pretendidos sembradores de trufas,

nosotros persistirémos en suponer, como todo el mundo, que es una seta ú

hongo subterráneo.

Se conocen dos variedades de trufas: la blanca y la negra.

La trufa negra, que se halla en algunos montes, con venas blancas, es la

mejor y la más perfumada.

La recoleccion comienza á últimos de otoño, pero no es realmente buena y

aromática más que durante el invierno y cuando vienen las heladas.

Para ser de buena calidad la trufa debe ser pesada, gruesa y dura. Para

emplearla se quita la corteza, que es rugosa, ó bien se la cepilla; pero

deben guardarse bien de lavarla.

Se ha procurado buscar los medios de conservar un condimento tan

precioso y tan estimado, y las recetas no han faltado para la

conservacion de la trufa. En otra parte tendrémos ocasion de volver á

ocuparnos de ella; pero hagamos constar tan sólo de paso que los

resultados obtenidos dejan siempre que desear, pues que pierden el

aroma.

MOSTAZA, CORNICHONES, CARAMELO, VINAGRE, AGRAZ, ETC.

La mostaza de Dijon pasa por la mejor; se compone de harina de mostaza

negra, mezclada con buen vinagre aromatizado, ó de mosto de uva, al que

se añade sal y un poco de aceite de oliva.

Los cornichones se preparan de la manera siguiente: se escogen los

pepinillos tiernos más duros y verdes, se frotan con un lienzo, se bañan

en agua fresca y se echan en un vaso de tierra ó de vidrio, con pimienta

negra, estragon, cebollas pequeñas, clavillos y un poco de sal; se

vierte sobre el todo vinagre bueno hirviendo, se repite por tres ó

cuatro veces esta operacion, se cierra cuidadosamente y conserva en

sitio enjuto.

El caramelo se prepara con azúcar que se oscurece al fuego y que se

deslie con un poco de agua.

VINAGRE AL ESTRAGON.

Se obtiene un excelente vinagre macerando durante 15 dias un puñado de

estragon en cuatro litros de buen vinagre; se filtra y se repone en una

botella. Para aromatizarlo más, puede ponerse en el vinagre un poco de

menta, de limon y clavillo.

AGRAZ.

Se desgranan y majan uvas verdes, se exprime el jugo, se filtra y se

coloca en botellas, conservándolo en la cueva, para emplearlo cuando se

necesite. El agraz es uno de los mejores condimentos para las salsas.

CLASIFICACION DE LOS ALIMENTOS.

Los alimentos se componen:

1.° De sustancias animales, como la carne del matadero, las aves, los

huevos, la caza, el pescado, la leche, la manteca y el queso.

2.° De sustancias vegetales, como las legumbres y verduras, las frutas y

las especias.

Todas estas sustancias son más ó ménos alimenticias, y más ó ménos

fáciles de digerir.

En otra parte nos ocuparémos de esas cualidades, para no ocuparnos aquí

más que de su coccion.

COCCION.

Se conocen cuatro modos distintos de cocer los alimentos.

Se cuecen en el agua, en jugo ó sustancia, en frito ó asándolos.

Los alimentos cocidos en el agua pierden mucho en sabor y en sus

propiedades nutritivas.

Para la carne es menester emplear la menor agua posible, si se quiere

que pierda poco de su peso. Siguiendo ese principio se obtendrá un buen

cocido poniendo poco caldo.

La coccion en el jugo, que se llama _estofado_, hace perder ménos sabor

á la carne, porque cuece más bien al vapor, y cede al jugo y al caldo

muy poco de su sustancia.

El frito se hace con grasas, manteca ó aceite. Esta clase de coccion

conviene más á los pescados y á las legumbres y verduras que á la carne,

que es preferible hacerlo en la parrilla.

La carne asada es la que conserva mejor su sabor y sus jugos

alimenticios, siendo, sin contradiccion, la manera mejor de prepararla.

El tiempo indispensable para una buena coccion varía en razon del tamaño

de la pieza que se ha de asar, y del modo de rociarla; necesitándose

tambien más tiempo cuando se emplea el asador que cuando se sirve de la

cocinera y la concha.

Por regla general, para 2 kilógramos y medio de vaca se necesita una

hora y media; otro tanto para una pava, un cuarto de cordero ó de

cabrito, una pierna ó una espalda de carnero, una liebre y una oca.

Para una gallina ó un capon se deja trascurrir una hora, y 45 minutos

para un pollo, un pichon y una becaza; 20 minutos para un perdigon y

para las alondras y otras aves pequeñas.

La carne de ternera y de cerdo exige más tiempo para cocerse al asador

que la de vaca. Un trozo de 2 kilógramos debe estar dos horas delante

del fuego.

PREPARACION DE LAS SALSAS.

Toda buena cocinera, no sólo debe saber confeccionarlas, sino tambien

saberlas apropiar á los diferentes guisos ó manjares.

Una buena salsa se compone de manteca fresca, grasa, tocino ó aceite,

condimentos, yemas de huevos para trabarlas, harina, etc.

La mezcla de la harina con la manteca ó aceite es lo que se llama

_rojo_.

El rojo es oscuro ó blanco, segun que se deja enrojecer más ó ménos la

harina, y que se quiera obtener una salsa morena ó blanca.

Nos separariamos mucho de nuestro objeto, si tuviésemos la pretension de

dar en esta seccion de nuestro MANUAL DE COCINA la fórmula de todas las

salsas empleadas en la cocina moderna. En un libro destinado

principalmente á la clase media debemos limitarnos á indicar las más

sencillas y las mejores.

Las principales son; para las entradas: la salsa blanca, la salsa á la

hostelera, la salsa picante, la de tomate, la mahonesa, la tártara, el

salmis, salsa de trufas, de manteca negra, á la hierba fina, etc., etc.

Para los asados: la salsa de setas, la remolada, al pebre, á lo

marinero, salsa al jugo, de limon, etc.

Se sirve la salsa algunas veces con la carne, el pescado ó legumbres;

pero con más frecuencia se sirve aparte en una salsera.

SALSAS.

MEZCLA PARA ESPESAR LAS SALSAS.

Se rompen huevos frescos con cuidado para no reventar las yemas, que se

separan de las claras. Se quitan las galladuras y se deslien las yemas

en dos ó tres cucharadas de la salsa que se quiera espesar. Se mezcla

bien el todo y despues se echa despacio, meneando siempre en la salsa,

que es menester haber retirado del fuego, y que se vuelve á poner un

instante para que espese, sin dejarla hervir.

Para hacer el dorado de las salsas se pone un poco de manteca en una

cacerola, se añade una cucharada de harina, y se da vuelta á todo hasta

que adquiera el color que se desea.

OTRA.

Separadas las yemas de las claras, se deslien aquéllas con un poquito de

vinagre ó jugo de limon, se añade un poco de salsa ó agua tibia, se

remueve y echa en el guisado, que se tendrá muy caliente, pero sin

hervir. Se echa con suavidad sin dejar de menear.

OTRA.

Para espesar las salsas con harina se hace un rojo más ó ménos colorado

y más ó ménos cargado de harina, segun las salsas que deben espesarse

(V. _Salsa rubia_).

OTRA CON CASTAÑAS.

Se hace como la de harina, con la diferencia que ésta es reemplazada por

las castañas cocidas y chafadas.

DEL AJO.

Antiguamente el ajo era apénas tolerado en las cocinas extranjeras, pero

hoy dia domina en todas partes, siendo un estimulante que viene en

auxilio del artista culinario, reanimando y excitando los apetitos más

estragados.

El ajo es una planta bulbosa, cálida, acre y fuerte. Segun opinion de

algunos médicos, anima la circulacion de la sangre, aumenta la

traspiracion, excita el apetito y hace más rápida la digestion.

Aseguran tambien que preserva de las enfermedades pútridas y

escorbúticas, y goza de las propiedades cordiales, aperitivas y

estomáticas.

Pero sus enemigos son numerosos tambien y le acusan de ser contrario á

las personas nerviosas, de turbar la digestion en los estómagos

delicados y de determinar la fiebre en ciertas personas. Ademas,

comunica al aliento un olor antisocial, debido á un aceite muy volátil

que contiene. El ajo conviene á los temperamentos flemáticos.

Sabido es el uso doméstico que se hace del ajo para curar las lombrices

de los niños. Medicamento que por su eficacia vamos á dar aquí la

fórmula, porque tenemos la seguridad de que muchas madres de familia nos

lo agradecerán.

Se ponen en maceracion dos ó tres dientes de ajo en leche ó en caldo, y

luégo se da esta infusion á los niños afectados de lombrices.

La infusion hecha con vinagre sirve para friccionarse en épocas de

epidemia.

El linimento de ajo, que se compone machacando éste con vinagre,

constituye un linimento rubefaciente, muy empleado con éxito notable en

todo el oriente de Europa, para combatir el cólera en su invasion.

AGUA DE AJO PARA LAS SALSAS.

Móndanse dos dientes de ajo, macháquense en medio vaso de agua, se

filtra y sirve para las salsas.

AJO BLANCO (V. _Sopa blanca_).

ALLIOLI.

El allioli de los catalanes y valencianos se prepara machacando en un

mortero algunos dientes de ajo, en cuya pasta se va echando poco á poco

aceite de buena calidad, removiéndele contínuamente y siempre del mismo

lado, hasta que el aceite y el ajo hayan adquirido la consistencia de

manteca.

Algunos ponen, para facilitar la union y suavizar el allioli, una ó más

yemas de huevo.

Cuando el allioli no puede adquirir la consistencia de la manteca

fresca, es una prueba que no hay el ajo proporcionado al aceite que se

ha puesto, por lo que se añadirá un poco de ajo machacado para

equilibrar las cantidades necesarias de aceite y de ajo.

SALSA DE TOMATES.

Se asan tres ó cuatro tomates, se mondan de su hollejo y se pican encima

de una mesa, lo más menudo que se pueda, se mezclan con un poco de ajo,

cominos, orégano, sal, pimienta, y se deslie con agua caliente.

OTRA.

Se estrujan los tomates en una cacerola, se añade cebolla, zanahorias

cortadas á rajas, perejil, timo y laurel; se echa sal y pimienta, se

cuece todo y se pasa por un colador fino, se hace un rojo ligero y se

echa dentro la preparacion anterior. Si la salsa fuese demasiado espesa,

se moja con caldo y añade un pedazo de manteca ántes de servirla; si,

por el contrario, fuese demasiado clara, déjesela reducir un momento y

sírvase.

OTRA.

Se cortan por la mitad doce ó quince tomates bien maduros, se ponen en

una cacerola con caldo ó con unas rajitas de jamon, sal, pimienta, timo

y un poco de laurel, se cuece suavemente removiéndolo hasta que se forme

un puré, se remoja con un poco de caldo y se pasa por una estameña, se

mete en una cacerola con dos grandes cucharadas de salsa española, ó en

su defecto, con un buen caldo, y hágasele tomar la consistencia debida.

MANTECA DE HIERBAS FINAS.

Pícase menudamente ó macháquese perifollo en pequeña cantidad, un poco

de pimienta, estragon, mastuerzo, cebollino blanqueado ántes, ó de lo

contrario póngase ménos; mézclese el todo con manteca reciente y

empléese.

SALSA DE MANTECA Y DE HIERBAS FINAS.

Si no se tiene preparada manteca de hierbas finas, se pone en la

cacerola un trozo de manteca con perejil, cebolleta y escaluñas picadas

menudamente, sal y pimienta y medio vaso de agua; se le da un hervor y

se sirve con zumo de limon.

MANTECA DE ALMENDRAS.

En un cuarteron de azúcar se añaden doce almendras dulces y dos amargas;

se muele el todo añadiéndole tres ó cuatro terrones de azúcar. Bien

molida esta preparacion, se añade un poco de leche y se cuela por una

estameña; juntese con manteca, pásese por un colador y póngase en la

salsera.

MANTECA DE PIMIENTO.

Se hace uniendo un poco de manteca fresca con pimiento en polvo.

MODO DE DESENGRASAR EL ACEITE.

Se calienta en una sarten, se le pega fuego como si fuera aguardiente y

se apaga en seguida.

Se consigue el mismo objeto haciéndolo calentar y vertiéndolo en un poco

de agua, se bate y se emplea para la salsa ravigotte hecha con aceite y

otras salsas del mismo género.

MANTECA DE PATATAS.

Despues de cocidas al vapor ó á la flamenca las patatas, se machacan y

deslien con la nata destinada á extraer de ella la manteca; se bate

luégo todo junto en la mantequera, como para la manteca ordinaria, y se

lava, prensa y sala lo mismo.

En Alemania se emplea mucho esta manteca para servirla sobre tostadas de

pan.

MANTECA DE MONTPELLER Ó DE LANGUEDOC.

Se mondan, lavan y blanquean con agua hirviendo en la que se ha echado

la sal y pimienta necesarias, perifollo, estragon, pinpinela,

cebolletas, alcaparras, cornichones y un poco de ajo y escaluñas.

Despues de algunos hervores se retira y refresca con agua fria; se

escurre y machaca en un almirez, añadiéndole una ó dos anchoas, doble

cantidad de yemas de huevos duros, algunas alcaparras y cornichones; y

despues de machacado se añaden dos yemas de huevo crudo y se ablanda con

aceite, que se vierte á chorrito, sin parar de machacar; luégo se pasa

el todo por tamiz.

Si la manteca se desea que tenga un hermoso color verde, añádese verde

de espinacas, se pone el todo en un vaso y se emplea cuando se necesite.

MANTECA Ó SALSA DE ALCAPARRAS Y ANCHOAS.

Se machaca un poco de ajo con algunas alcaparras y anchoas á las que se

añade un poco de pimienta, y se deslie con aceite bueno hasta tanto que

la mezcla forme una salsa un poco ligada.

Se coloca sobre un plato sirviendo encima el manjar que se quiera.

MANTECA LLAMADA DE RAVIGOTE.

Se blanquean, escurren y machacan en un almirez, con manteca fresca, las

hierbas finas siguientes:

Cocina moderna · 第 2 / 19 段