Una calle de Windsor.
Entran la señora PAGE y ROBIN.
SRA. PAGE.--No; sigue adelante, galancito mío. Tú debías ir detrás y
ahora vas á la cabeza. ¿Te gusta más hacer que te sigan mis ojos, ó
seguir con los tuyos los talones de tu señor?
ROBIN.--Á fe mía que prefiero ir delante como un hombre, que seguirle
como un enano.
SRA. PAGE.--¡Oh! Eres un chico zalamero. Veo que pararás en cortesano.
(_Entra Ford._)
FORD.--Me alegro de encontraros, señora Page. ¿Á dónde vais?
SRA. PAGE.--Por cierto que á ver á vuestra esposa. ¿Está en casa?
FORD.--Sí, y tan ociosa, por falta de compañía, que no sé cómo no se le
caen los cuartos. Se me figura que, si muriesen vuestros maridos, os
casaríais las dos.
SRA. PAGE.--De seguro; con otros dos maridos.
FORD.--¿Dónde hubisteis este bonito gallo de campanario?
SRA. PAGE.--Por nada puedo acordarme del nombre del sujeto de quien lo
tuvo mi esposo. Muchacho ¿cómo se llama tu señor?
ROBIN.--El señor Juan Falstaff.
FORD.--¡El señor Juan Falstaff!
SRA. PAGE.--El mismo. Nunca puedo dar con su nombre. Hay tanta intimidad
entre mi buen hombre y él! ¿Es seguro que vuestra esposa está en casa?
FORD.--Seguro que está allí.
SRA. PAGE.--Con vuestro permiso. Estoy impaciente por verla.
(_Salen la señora Page y Robin._)
FORD.--¿Tiene Page sesos? ¿Tiene ojos? ¿Tiene algo como entendimiento?
Pues si los tiene, no hay duda de que están dormidos: no le sirven para
nada. Por cierto que este muchacho llevara una carta veinte millas, con
tanta facilidad como un cañón arroja una bala, punto en blanco, á
doscientas cuarenta yardas. Page da rienda suelta á la inclinación de su
esposa; da impulso y facilidades á su insensatez; y ahora va á donde mi
mujer, y la acompaña el muchacho de servicio de Falstaff! Un ciego
podría ver al través de esto. ¡La acompaña el muchacho de Falstaff!
¡Bien urdidas están las intrigas! Y nuestras mujeres se juntan para
condenarse¡ Bueno. Me apoderaré de él; en seguida torturaré á mi esposa,
arrancaré la máscara de falsa modestia de la hipócrita señora Page,
exhibiré á Page como un Acteón voluntario; y á estos violentos
procederes, todos mis vecinos dirán _amen_. (_Se oye el reloj dar
horas._) El reloj me da el aviso, y mi certeza me invita á hacer un
registro. Allí encontraré á Falstaff; y seré más encomiado que
ridiculizado por esto; porque tan seguro es que Falstaff está allí como
que la tierra está bajo los piés. Iré. (_Entran Page, Pocofondo,
Slender, el posadero, sir Hugh Evans, Caius y Rugbi._)
POCOFONDO, PAGE, ETC.--Pláceme veros, señor Ford.
FORD.--Una buena reunión, á fe mía. Hay una buena mesa hoy en casa; y os
ruego á todos que me acompañéis.
POCOFONDO.--Debo ofreceros mis excusas, señor Ford.
SLENDER.--Y yo igualmente, señor. Estamos comprometidos á comer donde la
señorita Ana, y no le faltaría por ninguna suma de dinero que se pueda
contar.
POCOFONDO.--Hemos disertado sobre unas bodas entre Ana Page y mi primo
Slender, y hoy debemos recibir la respuesta.
SLENDER.--Espero contar con vuestro favor, padre Page.
PAGE.--Tenéis mi buena voluntad, señor Slender. Estoy enteramente á
favor vuestro; pero mi esposa, señor doctor, está no menos decidida por
vos.
CAIUS.--Y ¡por vida de...! que la doncella está enamorada de mí; que así
me lo ha dicho mi aya, la señora Aprisa.
POSADERO.--¿Y qué decís al joven señor Fenton? Él baila, tiene el brillo
de la juventud, escribe versos, habla alegremente, y tiene olor de Abril
y Mayo. Él ganará la partida; él ganará la partida. Eso está en la masa
de la sangre. Ganará la partida.
PAGE.--No con mi consentimiento, os lo aseguro. No es un caballero
apetecible. Era asociado y compinche del príncipe disoluto y de Poins.
Pertenece á una región demasiado elevada, y tiene demasiado mundo. No.
No será con mi caudal con lo que ha de echar un remiendo á su fortuna.
Si ha de tomar á mi hija, la tomará á ella sola; pues la riqueza que
poseo, será dirigida por mi voluntad; y mi voluntad no se dirige hacia
ese lado.
FORD.--Os suplico lo más encarecidamente que algunos de vosotros vengáis
á casa á comer conmigo; pues fuera de la mesa, habrá una buena
diversión: os haré ver un monstruo. Vendréis, señor doctor; y también
vos, señor Page; y vos, señor Hugh.
POCOFONDO.--Bien: quedad con Dios. Así tendremos más libertad para los
asuntos matrimoniales en casa del señor Page.
(_Salen Pocofondo y Slender._)
CAIUS.--Vete á casa, Rugbi. Ya iré yo.
(_Sale Rugbi._)
POSADERO.--Adios, amigos de mi alma. Me voy donde mi honrado huésped el
caballero Falstaff á beber con él un trago de vino de España.
(_Sale el posadero._)
FORD.--(_Aparte._) Creo que primero beberé vino de pipa con él. Ya le
haré bailar. ¿Queréis venir, buenos amigos?
TODOS.--Somos con vos, para ver el monstruo.
(_Salen._)