EVANS.

Os ruego me digáis, buen servidor del señor Slender, y amigo Simple por

vuestro nombre, ¿de qué manera habéis buscado al señor Caius, que se da

el título de «Doctor en medicina?»

SIMPLE.--En verdad, señor, le busqué en el distrito de la ciudad y en el

del parque, en todas direcciones: en el antiguo camino de Windsor, y en

todos los demás, excepto el de la ciudad.

EVANS.--Pues deseo con la mayor vehemencia, que busquéis también en ese

camino.

SIMPLE.--Así lo haré.

EVANS.--¡Dios me asista! ¡Cuán lleno estoy de cólera y de incertidumbre!

Me alegraré de que él me haya engañado. ¡Qué melancólico estoy! En la

primera oportunidad le haré salir la cruz de los calzones por la copa

del sombrero, á ese bribón! ¡Dios me asista!

(_Canta._)

Junto al claro riachuelo

á cuya bella cascada

canta el ave en la alborada

madrigales desde el cielo,

formaremos á la sombra,

sobre el musgo y entre flores

ricas de aroma y colores,

un lecho de blanda alfombra.

¡Válgame Dios! ¡Y qué gana tengo de llorar!

Canta el ave melodiosa

madrigales desde el cielo,

un lecho me brinda el suelo

de césped, clavel y rosa

junto al claro riachuelo,

etc., etc.

SIMPLE.--Señor Hugh, vedle que viene por allí abajo.

EVANS.--Bien venido.

Junto al claro riachuelo,

á cuya bella cascada....

¡Que el cielo ayude al que tenga justicia! ¿Qué armas trae?

SIMPLE.--Ninguna, señor. Vienen mi amo el señor Slender y otro caballero

de Frogmore, y se dirigen hacia aquí.

EVANS.--Bien. Dame mi toga; ó más bien, tenla en tu brazo.

(_Entran Page, Pocofondo y Slender._)

_Pocofondo_.--¿Qué tal, señor cura? Buenos días, buen señor Hugh. Quien

quiera hacer una maravilla, que separe de los dados á un jugador y dé su

libro á un estudiante.

SLENDER.--¡Ah, dulce Ana Page!

PAGE.--Dios os guarde, buen señor Hugh.

EVANS.--Él os bendiga á todos por su misericordia.

POCOFONDO.--¡Qué! ¿La espada y la palabra? ¿Estudiáis una y otra, señor

cura?

PAGE.--¿Y todavía andáis en cuerpo, como un jovencito, en un día tan

crudo y reumático?

EVANS.--Hay motivos y razones para ello.

PAGE.--Hemos venido á encontraros, señor cura, con ánima de hacer una

buena acción.

EVANS.--Muy bien. ¿Cuál es?

PAGE.--Allá hay un venerable caballero, que juzgándose ofendido por

alguna persona, está en la más terrible lucha que se pueda ver con su

propia gravedad y paciencia.

POCOFONDO.--Ochenta y pico de años he vivido, y nunca he visto á hombre

de su posición, gravedad y saber, tan celoso de su propio respeto.

EVANS.--¿Quién es?

PAGE.--Pienso que le conocéis. Es el señor doctor Caius, el reputado

médico francés.

EVANS.--¡Por Dios y todos los santos del cielo! Preferiría hablar de un

hervido de coles!

PAGE.--¿Por qué?

EVANS.--Porque no sabe jota de Hipócrates y Galeno. Y además es un

bribón: tan cobarde bribón, como el que más de cuantos pudiérais

conocer.

PAGE.--Os aseguro que este es quien se batiría con él.

SLENDER.--¡Oh dulce Ana Page!

POCOFONDO.--Así parece, por sus armas. Mantenedles separados: aquí viene

el doctor Caius.

(_Entran el posadero, Caius y Rugbi._)

PAGE.--No, señor cura: no desnudéis vuestra arma.

POCOFONDO.--Ni tampoco vos, mi buen doctor.

POSADERO.--Desarmadles y dejad que discutan. Así conservarán ilesos sus

miembros y no harán trizas sino nuestro idioma.

CAIUS.--Dejadme deciros una palabra al oído, si gustáis. ¿Por qué

evitáis el encuentro conmigo?

EVANS.--Tened un poco de paciencia, os ruego. Ya vendrá el momento

oportuno.

CAIUS.--¡Voto á san! que sois un cobarde, un perro, un mico!

[Illustration]

EVANS.--Os suplico que no nos hagáis el hazme-reir del buen humor de

otras personas. Deseo vuestra amistad, y de un modo ú otro os dejaré

satisfecho. (_En voz baja._) Os he de sacar á puntapiés la cruz del

calzón por la cabeza, gran bellaco, para que no os burléis de citas y

compromisos de honor.

CAIUS.--¡Al diablo! Jack Ruby, y vos, hostelero de la Liga, ¿no le

esperé para matarle? ¿No estuve en el sitio designado?

EVANS.--Tan cierto como que soy cristiano, este es el sitio que se había

señalado. Que lo diga el mismo hostelero de la Liga.

POSADERO.--¡Paz! ¡Paz, digo, entre Gales y la Galia! entre galo y

francés! Paz entre el que cura el alma y el que cura el cuerpo!

CAIUS.--Sí, eso es muy bueno, excelente!

POSADERO.--Paz, digo. Decid si el posadero de la Liga no es un político

sutil, si no es un Maquiavelo! ¿Perderé á mi médico? No! Él es quien me

da las pociones y mociones. ¿Perderé á mi cura? ¿Á mi sacerdote? ¿Á mi

amigo Hugh? No. El me da los proverbios y los _pater-noster_. Dame tu

mano, hombre terreno, así. Dadme la tuya, hombre místico, así. No sois

más que niños en la astucia. Os he engañado á ambos, dirigiéndoos á

diferentes lugares para que no pudiérais encontraros. Vuestros corazones

están llenos de vigor, vuestros cuerpos ilesos, y el desenlace debe ser

una libación de vino jerez. Ea! guárdense esas armas para empeño.

Sígueme, hombre de paz. Seguidme, seguidme.

POCOFONDO.--Contad conmigo, huésped. Seguid, caballeros, seguid.

SLENDER.--¡Oh dulce Ana Page!

(_Salen Pocofondo, Slender, Page y el posadero._)

CAIUS.--¡Ah! Ya caigo en cuenta. Nos ha hecho pasar por un par de

tontos! ah! ah!

EVANS.--Está muy bien. Se ha reído de nosotros. Deseo que vos y yo

seamos amigos, y vamos concertando juntos el modo de vengarnos de este

despreciable, sarnoso y tahur compañero, el posadero de la Liga.

CAIUS.--¡Voto á! Con todo mi corazón. Me prometió conducirme á donde Ana

Page y también me ha engañado!

EVANS.--Bueno. He de romperle la crisma. Tened la bondad de venir

conmigo.

(_Salen._)

Dramas de Guillermo Shakspeare [vol. 4] · 第 157 / 181 题