La diadema de Juno
fueron las bodas,
que en mesa y lecho junta
las almas todas.
Honremos á Himeneo
que puebla al mundo
y es en todas las zonas
el dios fecundo.
DUQUE.--Bienvenida eres ¡oh amada sobrina! No menos bienvenida que
propia hija.
FEBE (_á Silvio_).--No faltaré á mi palabra, ahora que eres mío. Tu
constancia te ha conciliado mi afecto.
(_Entra Jaques de Bois._)
JAQUES DE B.--Concededme audiencia para unas pocas palabras. Soy el hijo
segundo de sir Rowland de Bois, y traigo á la digna Asamblea estas
nuevas: El duque Federico, informado del considerable número de hombres
de valer que diariamente afluyen á este bosque, se puso á la cabeza de
un grande ejército para apoderarse aquí de su hermano y darle muerte.
Había llegado ya á los linderos de este bosque, cuando se encontró con
un anciano religioso, y después de una conferencia con él, quedó
resuelto á abandonar su empresa y á retirarse del mundo. La corona queda
devuelta á su hermano, y restituídos a sus compañeros de destierro todas
las propiedades que poseían. De la verdad de estas noticias respondo con
mi vida.
DUQUE.--Sed bienvenido, joven. Traes hermosos presentes á las bodas de
tu hermano. Al uno, sus tierras confiscadas, y al otro todo un
territorio, un poderoso ducado. Ante todo, acabemos en este bosque lo
que fué tan felizmente comenzado; y en seguida, todos los que han
compartido con nosotros acerbos días, participen de la vuelta de
nuestra buena fortuna, conforme á su jerarquía. Y al mismo tiempo,
olvidemos por un momento esta nueva dignidad, y volvamos á nuestros
regocijos campestres. Suene la música, y vosotros, novios y novias,
medid por nuestra alegría los compases de la danza.
JAQUES.--Con vuestra venia, señor. Si no os he oído mal, el joven duque
ha abrazado la vida religiosa, renunciando á las pompas de la corte?
JAQUES DE B.--Así es.
JAQUES.--Pues me marcho á donde él. Hay mucho que oir y aprender oyendo
á estos nuevos convertidos. (_Al duque._) Os lego vuestros antiguos
honores. Bien los merecen vuestra virtud y paciencia. (_A Orlando._) Á
vos, el amor que con verdadera fe habéis conquistado. (_A Oliverio._) Á
vos vuestras tierras, vuestro amor y vuestros poderosos aliados. (_A
Silvio._) Á vos larga duración en un lecho bien merecido. (_A Piedra._)
Y á ti el eterno disputar: porque el viaje de tu amor no lleva víveres
ni para dos meses.--Y con esto, entregaos á vuestros placeres. Yo, no
estoy para fiestas.
DUQUE.--Quedaos, Jaques, quedaos.
JAQUES.--No para ver pasatiempos. Para saber lo que os acontezca,
permaneceré en la cueva que abandonáis.
(_Sale._)
DUQUE.--Adelante, pues, y principiaremos las ceremonias, que confío
terminarán en la ventura de todos.
(_Baile._)