Cuarto en el palacio.
Entran el DUQUE FEDERICO, LORES y SÉQUITO.
DUQUE FEDERICO.--¿Cómo es posible que ningún hombre las haya visto? No
puede ser. Sin duda hay en mi corte algunos villanos que han consentido
y cooperado en ello.
LORD 1.º--No puedo saber de persona alguna que la haya visto. Las
señoras camareras suyas, la vieron acostarse en su lecho, y temprano en
la mañana hallaron que faltaba de él el tesoro de su dueño.
LORD 2.º--Señor, también se echa de menos al bufón que tantas veces hizo
reir á Vuestra Alteza. Hesperia, la dama de honor de la princesa,
confiesa haber oído secretamente á vuestra hija y á su prima elogiar en
extremo las cualidades y atractivos del luchador que poco há venció al
robusto Carlos; y cree que adonde quiera que hayan ido, seguramente ese
joven las acompaña.
DUQUE FEDERICO.--Enviad adonde su hermano, y traed aquí á ese valiente.
Si se ha ausentado, traedme á su hermano. Yo haré que lo encuentre.
Haced esto al instante, y no haya tregua en la investigación y
diligencia para hacer regresar á esas locas fugitivas.
(_Salen._)