Una calle cerca del Capitolio.--La misma.
Entra ARTEMIDORO leyendo un papel.
ARTEMIDORO.--«César, desconfía de Bruto: vigila á Casio: no te acerques
á Casca: observa á Cinna: no confíes en Trebonio: nota bien á Metelio
Cimber: Decio Bruto no te ama: has ofendido á Cayo Ligario: todos estos
hombres tienen un mismo pensamiento, y este pensamiento es contra César.
Si no eres inmortal, precávete: la seguridad abre las puertas á la
conspiración. Que los poderosos dioses te amparen.
»Tu admirador
_Artemidoro._»
Me quedaré aquí hasta que pase César, y como uno del séquito, le daré
esto. Mi corazón deplora que la virtud no pueda vivir libre de la
mordedura de la envidia. Si lees esto, ¡oh César! podrás vivir. Si no,
los hados se habrán conjurado con los traidores. (_Sale._)