CRIADO.--Voy en el acto, señor. (_Entra Calfurnia._)

CALFURNIA.--César ¿qué intentáis? ¿Pensáis salir? No, no os moveréis hoy

de vuestra casa.

CÉSAR.--César saldrá. Jamás cosa alguna de cuantas me han amenazado, se

me ha presentado de frente. Al ver el rostro de César, se desvanecen.

CALFURNIA.--Nunca dí grande importancia á ritos y ceremonias; mas ahora

me asustan. Fuera de las cosas que hemos oído y visto, cuéntanse las más

horribles visiones como observadas por los guardias. Una leona ha dado

nacimiento á sus cachorros en la calle; y se han entreabierto las tumbas

y dejado salir los muertos. Feroces guerreros combatían airados entre

las nubes, en filas, en escuadrones y en extricta forma militar,

haciendo llover la sangre sobre el Capitolio.--El fragor de la batalla

atronaba el aire, y se oía el relinchar de los caballos y el quejido de

los hombres moribundos, y los espectros daban alaridos por las calles.

¡Oh César! Estas no son cosas usuales y me infunden temor.

CÉSAR.--¿Cómo evitar que se cumpla aquello que los dioses hayan

dispuesto? César saldrá; pues esas predicciones tanto se dirigen á César

como á todo el mundo.

CALFURNIA.--No es al morir los mendigos cuando se ve aparecer los

cometas; pero los cielos mismos se inflaman para anunciar la muerte de

los príncipes.

CÉSAR.--Los cobardes mueren muchas veces antes de perder la vida. Los

valientes no experimentan la muerte sino una vez. De todas las

maravillas que he oído, la que más extraña me parece es el que los

hombres tengan miedo; pues la muerte es un fin necesario y cuando haya

de venir, vendrá. (_Vuelve á entrar el criado._) ¿Qué dicen los augures?

CRIADO.--No querrían veros salir hoy. Sacando las entrañas de la víctima

ofrecida en el sacrificio, no pudieron encontrarle en el pecho el

corazón.

CÉSAR.--Esto lo hacen los dioses para vergüenza de la cobardía. César

sería una bestia sin corazón, si dejase de salir hoy por miedo. No,

César no lo hará. Bien saben los peligros que César es más peligroso que

ellos.--Somos leones gemelos; pero nací primero y soy el más terrible.

¡Y César saldrá!

CALFURNIA.--¡Ay! ¡La confianza impone silencio á vuestra prudencia! No

salgáis hoy, mi señor. Llamad temor mío, no vuestro, lo que os retiene

en casa. Enviaremos á Antonio al Palacio del Senado y dirá que no

estáis bien de salud. Dejad que os ruegue de rodillas el concederme

esto.

CÉSAR.--Marco Antonio dirá que no estoy bien y me quedaré en casa por

complacerte. (_Entra Decio._)--He aquí á Decio Bruto que les dirá así.

DECIO.--Salud ¡oh César! Buenos días, digno César. Vengo á conduciros al

Senado.

CÉSAR.--Y llegáis muy á tiempo para llevar mi saludo á los senadores y

decirles que no iré hoy. Que no puedo, sería falso; y que no me atrevo,

más falso aún.--No iré hoy: decidles solamente esto.

CALFURNIA.--Decid que está enfermo.

CÉSAR.--¿César enviar una mentira? ¿He llevado tan lejos las conquistas

de mi brazo, para que tema decir la verdad á unos cuantos ancianos?

Decio, id á decir que César no irá.

DECIO.--Dejadme alegar alguna causa, poderoso César, para que al dar el

mensaje no se burlen de mí.

CÉSAR.--La causa es mi voluntad.--No iré. Esto basta para satisfacer al

Senado. Mas para vuestra satisfacción particular os haré saber, pues os

tengo en afecto, que es mi esposa Calfurnia quien me retiene en casa.

Soñó anoche haber visto mi estatua, de la cual manaba, como de una

fuente de cien bocas, un raudal de sangre; y á muchos vigorosos romanos

venir á empapar sus manos en ella. Y creyendo que esto significa

pronósticos, portentos y peligros inminentes, me ha suplicado de

rodillas que permanezca hoy en casa.

DECIO.--Errada interpretación ha dado al sueño. Ha sido más bien una

buena y afortunada visión.--Vuestra estatua manando sangre por cien

partes, significa que la gran Roma recibirá por vos nueva sangre

vivificadora; y que grandes hombres se apresurarán por obtener una

tintura, una gota, un residuo.--He ahí lo que significa el sueño de

Calfurnia.

CÉSAR.--Habéis dado así una buena explicación.

DECIO.--Mejor la encontraréis cuando hayáis oído lo que aún tengo que

decir. Sabedlo ahora: el Senado ha resuelto dar hoy al poderoso César

una corona. Si enviáis á decir que no iréis, podrían acaso variar de

intento.--Además, sería un sarcasmo posible que alguno dijera: «Disolved

el Senado hasta nueva ocasión, cuando la esposa de César tenga mejores

sueños.» Si César se oculta ¿no susurrarán entre ellos «César tiene

miedo?» Perdonadme, César; pero mi amor, mi profundo amor por vuestros

actos me impele á decíroslo, y siempre mi razón ha sido dócil á mis

afectos.

CÉSAR.--¡Qué pueriles aparecen ahora tus temores, Calfurnia! Me

avergüenzo de haber cedido ante ellos. Dame mi manto porque voy á ir.

(_Entran Publio, Bruto, Ligario, Metelio, Casca, Trebonio y Cinna._)--Y

he aquí á Publio que viene á conducirme.

PUBLIO.--Buenos días, César.

CÉSAR.--Bienvenido, Publio. ¡Qué! ¿También habéis madrugado, Bruto?

Buenos días, Casca.--Cayo Ligario, César nunca fué tan enemigo vuestro

como esa fiebre que os trae tan extenuado.--¿Qué hora es?

BRUTO.--César, han dado las ocho.

CÉSAR.--Gracias por vuestra solicitud y cortesía. (_Entra

Antonio_).--Ved: Antonio, á pesar de que se divierte hasta tarde en la

noche, está en pié. Buenos días, Antonio.

ANTONIO.--Así los tenga el muy noble César.

CÉSAR.--Invítalos á prepararse allá dentro. Hago mal en hacerme esperar

así. Al momento, Cinna. Al momento, Metelio. ¡Qué! Trebonio, tengo en

reserva para vos una hora de conversación. Acordaos de visitarme hoy.

Colocaos cerca de mí para que lo recuerde.

TREBONIO.--Lo haré, César (_aparte_), y tan cerca, que vuestros mejores

amigos hubieran querido verme más lejos.

CÉSAR.--Entrad, buenos amigos, y bebamos juntos un poco de vino; y como

buenos amigos iremos en seguida todos juntos.

BRUTO.--(_Aparte._) ¡Oh César! El corazón de Bruto se contrista pensando

que cada apariencia no es la misma realidad.

(_Salen._)

Dramas de Guillermo Shakspeare [vol. 4] · 第 27 / 181 题