LUCIO.--Así lo haré, señor. (_Sale._)

BRUTO.--Tiene que ser por su muerte.--En cuanto á mí no tengo para

menospreciarle ninguna causa personal, sino la de todos. Él desearía

coronarse. Cómo pueda cambiar esto su naturaleza, he ahí el

problema.--Es el día brillante el que hace salir á luz la serpiente, y

esto aconseja caminar con cautela.--¿Coronarlo? Sea.--Y entonces, de

seguro ponemos en él un estímulo por el cual pueda crear peligros á

voluntad.--El abuso de la grandeza existe cuando esta separa del poder

el remordimiento; y á decir verdad de César, nunca ha sabido que sus

afectos hayan vacilado mas que su razón. Pero es prueba ordinaria que la

humildad es para la joven ambición una escala, desde la cual el trepador

vuelve el rostro; pero una vez en el más alto peldaño, da la espalda á

la escala, alza la vista á las nubes y desdeña los bajos escalones por

los cuales ascendió. Acaso lo haga César. Luego, so pena de que llegue á

hacerlo, hay que evitarlo. Y pues la contienda no versará sobre lo que

es él en sí, hay que darle esta forma: aumentando lo que él es, se

precipitaría á estos y aquellos extremos; y, por lo tanto, se le debe

considerar como al huevo de la serpiente, que incubado, llegaría á ser

peligroso, como todos los de su especie; y hay que matarlo en el

cascarón. (_Vuelve á entrar Lucio._)

LUCIO.--La lámpara, señor, está encendida en vuestro retrete.--Buscando

una piedra de chispa en la ventana, hallé este papel, sellado como véis.

Estoy seguro de que no estaba allí cuando fuí á acostarme.

BRUTO.--Vuelve á tu lecho, aún no es de día. Dime ¿no son mañana los

idus de Marzo?

LUCIO.--No lo sé, señor.

BRUTO.--Busca en el calendario y avísame.

LUCIO.--Lo haré, señor.

BRUTO.--Las exhalaciones que silban por los aires dan tanta luz que bien

podría leer con ella. (_Abre la carta y lee._)

«Bruto, estás dormido. Despierta y contémplate á ti mismo. Tendrá que

permanecer Roma, etc.--Habla! Hiere! Haz justicia! Estás dormido,

Bruto.--Despierta!»

Á menudo se han colocado instigaciones de esta clase allí donde he

debido tomarlas.--«¿Tendrá que permanecer Roma, etc.?» Luego de todo

ello debo desentrañar esto: «¿Tendrá que permanecer Roma bajo el terror

de un hombre?» ¡Qué! ¡Roma! Mis antepasados arrojaron de las calles de

Roma á Tarquino cuando era llamado rey. «¡Habla! ¡Hiere! ¡Haz justicia!»

¿Se me suplica pues para que hiera? ¡Oh Roma! Te lo prometo. Si ha de

ser para alcanzar justicia, recibe todo lo que pides de las manos de

Bruto. (_Vuelve á entrar Lucio._)

[Illustration]

Lucio.--Señor, han pasado catorce días de Marzo.

(_Se oye un golpe._)

BRUTO.--Está bien. Vé á la puerta, alguien llama. (_Sale Lucio._) Desde

el momento en que Casio me excitó contra César, no he dormido. Entre la

ejecución de una cosa terrible y el primer móvil de ella, todo el

intervalo es como un fantasma ó como un horrible sueño. El genio y los

instrumentos mortales, se confrontan entonces; y el estado del hombre,

como un pequeño reino, adolece de la naturaleza de una insurrección.

(_Vuelve á entrar Lucio._)

LUCIO.--Señor, es vuestro hermano Casio que está á la puerta y desea

veros.

BRUTO.--¿Está solo?

LUCIO.--No, señor. Hay otros con él.

BRUTO.--¿Los conoces?

LUCIO.--No, señor. Tan enterrados llevan los sombreros y tan oculta en

el embozo la mitad de la cara, que de modo alguno podría descubrirlos

por sus fisonomías.

BRUTO.--Hazlos entrar. (_Sale Lucio._)--Son de la facción. ¡Oh

conspiración! ¿Te avergüenzas acaso de mostrar tu peligroso ceño de

noche, cuando en ella campea más libre el mal? ¿Ó bien dónde encontrarás

de día una cueva bastante oscura para encubrir tu monstruosa faz? No la

busques ¡oh conspiración! Pon sobre tu rostro una máscara de sonrisas y

afabilidad; porque á dejarte ver con tu natural aspecto, ni el mismo

Erebo sería bastante oscuro para sustraerte á la desconfianza. (_Entran

Casio, Casca, Decio, Cinna, Metelio Cimber y Trebonio._)

CASIO.--Temo robaros el sueño con demasiado atrevimiento. Buenos días,

Bruto, ¿os importunamos?

BRUTO.--He estado en pié hasta ahora; despierto toda la noche. ¿Conozco

á estos hombres que os acompañan?

CASIO.--Sí, á cada uno de ellos. Y no hay uno solo entre todos que no os

honre y venere; y cada cual desearía que tuviéseis de vos mismo la

opinión que de vos tiene todo romano noble. Este es Trebonio.

BRUTO.--Bien venido.

CASIO.--Este, Decio Bruto.

BRUTO.--Bien venido también.

CASIO.--Este es Casca; éste, Cinna; y éste, Metelio Cimber.

[Illustration: _Los conjurados, en el huerto de Bruto._]

BRUTO.--Bien venidos son todos. ¿Qué vigilantes cuidados ahuyentan el

reposo de vuestra noche?

Dramas de Guillermo Shakspeare [vol. 4] · 第 24 / 181 题