Para no cansar a V., señorito: en aquella disposición, medio
desnudo, hambriento..., bamboleándose, muriéndose...,
¡anduvo el infeliz cinco leguas!...
¡Cinco leguas, señor!...--¿Sabe V. los pasos que tienen
30 cinco leguas?--Pues es desde Fiñana hasta aquí....--¡Y a
pie!... ¡descalzo!...
¡Piénselo V.!... ¡Un hombre fino, un joven hermoso y
blanco como una mujer, un enfermo, después de seis meses de
tercianas!... ¡y con la terciana en aquel momento mismo!...
(p60)
--¿Cómo pudo resistir?
--¡Ah! ¡No resistió!...
--Pero ¿cómo anduvo cinco leguas?
--¡Toma! ¡A fuerza de bayonetazos!...