05 --Prosiga V., abuelo.... Prosiga V.

--Yo venía por este barranco, como tengo de costumbre,[60-1]

para ahorrarme terreno, y ellos iban por allá arriba, por el camino.

Detúveme, pues, aquí mismo, a fin de observar el remate

de aquel horror, mientras fingía picar un cigarro[60-2] negro de los

10 de entonces....

Iwa jadeaba como un perro próximo a rabiar.... Venía con

la cabeza descubierta, amarillo como un desenterrado, con dos

rosetas encarnadas en lo alto de las mejillas y con los ojos

llameantes, pero caídos...: ¡hecho,[60-3] en fin, un Cristo en la

15 calle de la Amargura[60-4]!...

--_¡Mí querer morir!_[60-5] _¡Matar a mi, por Dios!_--balbuceaba

el extranjero con las manos cruzadas.

Los españoles se reían de aquellos disparates, y le llamaban

_franchute_,[60-6] _didon_ y otras cosas.

20 Dobláronse al fin las piernas de Iwa, y cayó redondo[60-7] al

suelo.

Yo respiré, porque creí que el pobre había dado su alma a

Dios.

Pero un pinchazo que recibió en un hombro le hizo erguirse

25 de nuevo.

Entonces se acercó a este barranco para precipitarse y

morir....

Al impedirlo los soldados, pues no les acomodaba que

muriera su prisionero, me vieron aquí con mi mulo, que, como

30 he dicho, estaba cargado de barrilla.

--¡Eh, camarada! (me dijeron, apuntándome con los

fusiles.)--¡Suba V ese mulo![60-8]

Yo obedecí sin rechistar, creyendo hacer un favor al extranjero.

(p61)

--¿Dónde va V.?[61-1]--me preguntaron cuando hube subido.

--Voy a Almería.... (les respondí). ¡Y eso que ustedes

están haciendo es una inhumanidad!

--¡Fuera sermones!--gritó uno de los verdugos.

Novelas Cortas · 第 107 / 274 题