30 --¡Cuarenta y cinco años!--medité yo.

Y la melancolía del tiempo cayó sobre mi alma.--¿Dónde

estaban las flores de aquellas cuarenta y cinco primaveras?--¡Sobre

la frente del anciano blanqueaba la nieve de setenta

inviernos!

(p58)

Viendo él que yo no decía nada, echó unas yescas,[58-1] encendió

el cigarro y continuó de este modo:

--¡Flojillo es![58-2]--Pues, señor, el día que le digo a usted,

venía yo de Gérgal[58-3] con una carga de barrilla, y al llegar al

05 punto en que hemos dejado el camino para tomar esta vereda,

me encontré con dos soldados españoles que llevaban prisionero

a un polaco.[58-4]--En aquel entonces era cuando estaban aquí los

primeros franceses, no los del año 23,[58-5] sino los otros....

--¡Ya comprendo! Usted habla de la guerra de la

10 Independencia.

--¡Hombre! ¡Pues entonces no había V. nacido!

--¡Yo lo creo!

--¡Ah, sí! Estará apuntado[58-6] en ese libro que venía V. leyendo.

--Pero ¡ca! ¡Lo mejor de estas guerras no lo rezan[58-7]

15 los libros! ¡Ahí ponen lo que más acomoda..., y la gente

se lo cree a puño cerrado![58-8]--¡Ya se ve! ¡Es necesario tener

tres duros y medio[58-9] de vida, como yo los tendré en el mes de

San Juan,[58-10] para saber más de cuatro cosas!--En fin, el polaco

aquel[58-11] servía a las órdenes de Napoleón...--del bribonazo

20 [58-12] que murió ya....--Porque ahora dice el señor Cura que hay

otro[58-13]...--Pero yo creo que ése no vendrá por estas

tierras....--¿Qué le parece a V., señorito?

--¿Qué quiere V. que yo le diga?

--¡Es verdad! Su merced no habrá estudiado todavía de

25 estas cosas....--¡Oh! El señor Cura, que es un sujeto muy

instruido, sabe cuándo se acabarán los mamelucos de Oriente[58-14]

y vendrán a Gádor[58-15] los rusos y moscovitas[58-16] a quitar la

Constitución[58-17]....--Pero ¡entonces ya me habré yo muerto!...

--Conque vuelvo a la historia de mi polaco.

30 El pobre hombre se había quedado enfermo en Fiñana,[58-18] mientras

que sus compañeros fugitivos se replegaban hacia Almería.--Tenía

calenturas, según supe[58-19] más tarde....--Una vieja

lo cuidaba por caridad, sin reparar que era un enemigo....

(¡Muchos años de gloria llevará[58-20] ya la viejecita por (p59)

aquellam buena acción!); y, a pesar de que aquello la comprometía,

guardábalo escondido en su cueva, cerca de la Alcazaba[59-1]....

Allí fué donde, la noche antes, dos soldados españoles, que

iban a reunirse á su batallón, y que por casualidad entraron a

05 encender un cigarro en el candil[59-2] de aquella solitaria

vivienda, descubrieron al pobre polaco, el cual, echado en un

rincón, profería palabras de su idioma en el delirio de la

[calentura.]

--¡Presentémoslo a nuestro jefe! (se dijeron los españoles).

Este bribón será fusilado mañana, y nosotros alcanzaremos

10 un empleo.

Iwa, que así se llamaba el polaco, según luego me contó la

viejecita, llevaba[59-3] ya seis meses de tercianas, y estaba muy

débil, muy delgado, casi hético.

La buena mujer lloró y suplicó, protestando que el extranjero

15 no podía ponerse en camino sin caer muerto a la media

hora[59-4]....

Pero sólo consiguió ser apaleada por su falta de «_patriotismo_».

--¡Todavía no se me ha olvidado[59-5] esta palabra, que antes no

había oído pronunciar nunca!

20 En cuanto al[59-6] polaco, figúrese V. cómo miraría[59-7] aquel

lance. --Estaba postrado por la fiebre, y algunas palabras sueltas

que salían de sus labios, medio polacas, medio españolas, hacían

reír a los dos militares.

--¡Cállate, _didon_,[59-8] perro, gabacho![59-9]--le decían.

Novelas Cortas · 第 105 / 274 题