05 --_Le Pontife!_[46-1]

--¡Ah!... (dijo C....--que era el más avisado de

nosotros.--¡Por eso fué luego diputado a Cortes!)--_¡El

Pontífice! ¡El Papa!_

--_Oui, monsieur. Le Pape! Pie sept._[46-2]

10 --¡Pío VII[46-3]!... ¡El Papa!... (exclamamos nosotros,

sin atrevernos a creer lo que oíamos.) ¿Qué hace el

Papa en Francia? Pues ¿no está el Papa en Roma? ¿Viajan

los Papas? ¿El Papa en Montelimart?

No extrañéis nuestro asombro, hijos míos.... En aquel

15 entonces[46-4] todas las cosas tenían más prestigio que hoy.--No

se viajaba tan fácilmente, ni se publicaban tantos periódicos.--Yo

creo que en toda España no había más que uno, tamaño

como un recibo de contribución.[46-5]--El Papa era para nosotros

un sér[46-6] sobrenatural..., no un hombre de carne y hueso....--¡En

20 toda la tierra no había más que un Papa!... Y en

aquel tiempo era la tierra mucho más grande que hoy.... ¡La

tierra era el mundo..., y un mundo lleno de misterios, de

regiones desconocidas, de continentes ignorados!--Además,

aun sonaban en nuestros oídos aquellas palabras de nuestra

25 madre y de nuestros maestros: «El Papa es el Vicario de

Jesucristo; su representante en la tierra; una autoridad

infalible, y lo que desatare o atare aquí, remanecerá atado o

desatado en el cielo....»

Creo haberme explicado.--Creo que habréis comprendido

30 todo el respeto, toda la veneración, todo el susto que

experimentaríamos aquellos pobres españoles del siglo pasado, al oír

decir que el Sumo Pontífice estaba en un villorrio de Francia y

que íbamos a verle!

Efectivamente: no bien salimos del café, percibimos allá, (p47)

en la Plaza (que como os he dicho estaba cerca), una empolvada

silla de posta, parada delante de una casa de vulgar

apariencia y custodiada por dos gendarmes de caballería,

cuyos desnudos sables brillaban que era un contento[47-1]....

05 Más de quinientas personas había alrededor del carruaje,

que examinaban con viva curiosidad, sin que se opusiesen a

ello los gendarmes, quienes, en cambio,[47-2] no permitían al

público acercarse a la puerta de aquella casa, donde se había

apeado Pío VII mientras mudaban el tiro de caballos....

Novelas Cortas · 第 96 / 274 题