30 ¡Ah! ¡Cuánto sufrí aquella noche!

Una esperanza me quedaba.... Que Ramón me estuviese (p19)

aguardando en la ermita de San Nicolás, y que por este motivo

no hubiese vuelto al campamento faccioso.

--¡Cuál será su pena al ver que no asisto a la cita! (pensaba

yo.)--¡Me creerá muerto!--¿Y, por ventura, tan lejos

05 estoy de mi última hora? ¡Los facciosos fusilan ahora siempre

a los prisioneros; ni más ni menos que nosotros!...

Así amaneció el día siguiente.

Un Capellán entró en mi prisión.

Todos mis compañeros dormían.

Novelas Cortas · 第 49 / 274 题