10 --¡La muerte!--exclamé al ver al Sacerdote.

--Sí--respondió éste con dulzura.

--¡Ya!

--No: dentro de tres horas.

Un minuto después habían despertado[19-1] mis compañeros.

15 Mil gritos, mil sollozos, mil blasfemias llenaron los ámbitos

de la prisión.

V

Todo hombre que va a morir suele aferrarse a una idea cualquiera

y no abandonarla más.

Pesadilla, fiebre o locura, esto me sucedió a mí.--La idea

20 de Ramón; de Ramón vivo, de Ramón muerto, de Ramón en

el cielo, de Ramón en la ermita, se apoderó de mi cerebro de

tal modo, que no pensé en otra cosa durante aquellas horas

de agonía.

Quitáronme el uniforme de Capitán, y me pusieron una gorra

25 y un capote viejo de soldado.

Así marché a la muerte con mis diez y nueve compañeros de

desventura....

Sólo uno había sido indultado... ¡por la circunstancia de

ser músico!--Los carlistas perdonaban entonces la vida a los

30 músicos, a causa de tener gran falta de ellos en sus

batallones....

(p20)

--Y ¿era V. músico, D. Basilio?--¿Se salvó V. por eso?--preguntaron

todos los jóvenes a una voz.[20-1]

--No, hijos míos.... (respondió el veterano.) ¡Yo no era

músico!

Novelas Cortas · 第 50 / 274 题