Desde el punto de vista médico-legal la simulación de enfermedades
comprende fenómenos muy diversos. Slocker los especifica como sigue:
_Simular_ una enfermedad es fingir las manifestaciones comunes
del proceso simulado; disimularla es ocultar las manifestaciones
sintomáticas con que la enfermedad real perturba las funciones
biológicas; _pretextarla_ es referir las manifestaciones patológicas,
procurando demostrarlas incompatibles con determinadas funciones;
_provocarla_ es ponerse en las condiciones necesarias para alterar
una o varias funciones normales; _exagerarla_ es presentar con mayor
intensidad los síntomas clínicos de la enfermedad existente. Así
fijados esos conceptos parciales, dedúcese claramente que todos entran
en el concepto genérico de la _simulación_. Disimular es simular el
estado fisiológico; pretextar es simular la incompatibilidad entre una
enfermedad y el cumplimiento de una obligación; provocar es simular que
han sido espontáneas las condiciones determinantes de la enfermedad; y,
finalmente, exagerar es simular manifestaciones patológicas mayores que
las existentes.
Por lo dicho, agrega el mismo Slocker, desde el punto de vista
médico-legal, las determinaciones periciales o simplemente diagnósticas
han de referirse a cada uno de esos distintos aspectos de la simulación
de enfermedades. Su estudio debe proponerse: 1.º. Determinar si un
individuo está enfermo o finge estarlo, o bien si es verdadero el
defecto físico que presenta; 2.º. Determinar si un individuo, que
dice estar sano, oculta alguna enfermedad o defecto físico; 3.º.
Determinar el fondo de incompatibilidad que la enfermedad alegada puede
tener para las funciones que debe desempeñar el individuo afectado;
4.º. Determinar si una enfermedad, lesión o defecto físico, han sido
provocados.
En la práctica médico-legal algunas simulaciones de estados patológicos
tienen interés especial. Fuera de la simulación de la locura, que
dilucidaremos extensamente, el médico legista suele encontrar
simulación de lesiones, de embarazo, de neurosis traumáticas, de
estupro, de impotencia, de suicidio, etc., etc. Todos esos casos
pueden revestir un alto interés penal o civil, habiéndose determinado
para cada uno de ellos normas especiales que permiten, casi siempre,
desenmascarar a los simuladores.