El carácter humano, como instrumento de adaptación de la conducta al
medio, es una expresión sintética de la personalidad. El estudio de la
psicología de los simuladores se refiere a una modalidad sintética del
carácter, caracterizada por el predominio de la simulación.
En la composición del carácter intervienen diversos elementos de
la personalidad; el predominio de algunos produce tipos que pueden
clasificarse como sensitivos, intelectuales y volitivos. Sobre esos
tipos las cualidades predominantes constituyen los diversos "caracteres
humanos".
Los "hombres de carácter" luchan intensamente por la vida y están
diferenciados de la masa compuesta por los "sin carácter". La mayor
intensidad en la lucha por la vida implica una intensificación de los
medios de lucha.
Todos los hombres son simuladores, en mayor o menor grado, siendo ello
indispensable para la adaptación de la conducta a las condiciones
del medio. Pero la simulación es la nota dominante en el "simulador
característico", en quien la simulación es el medio preferido en la
lucha por la vida.
Existen dos grupos de simuladores: los congénitos y los adquiridos.
En los primeros predomina el temperamento individual; en los segundos
la influencia del medio social. En otros casos la tendencia a simular
surge sobre fondo patológico.
Por la combinación de su carácter fundamental con otros secundarios,
los simuladores pueden clasificarse en tres grupos y seis tipos
principales. Los simuladores mesológicos ("astutos" y "serviles");
los simuladores por temperamento ("fisgones" y "refractarios"); los
simuladores patológicos ("psicópatas" y "sugestionados").
Los simuladores mesológicos, determinados por el ambiente, exageran
una forma normal de lucha por la vida; los astutos y los serviles son
harto numerosos.--Los simuladores por temperamento y los patológicos
constituyen una minoría; la simulación no es, para éstos, un medio de
adaptación a las condiciones de la lucha por la vida, sino el exponente
de una modalidad psíquica especial.