CAP. XIII

Lento cañoneo del lado de Ipres. Por el fondo de la trinchera corre un

arroyo de fango; los centinelas se agazapan con los fusiles apoyados

sobre el talud; pequeñas escuadras de soldados dormitan en los abrigos

cavados a lo largo del foso. De tiempo en tiempo, los pasos del oficial

que recorre la línea se detienen a la entrada:

--¡Ánimo, muchachos!

Los soldados se remueven en la sombra haciendo marea, responden

runflando, palpan a tientas los fusiles. El oficial se aleja, sigue

recorriendo las avanzadas. Muchos peludos, cubiertos con encerados,

descansan echados en el fondo de la trinchera, y sobre las cajas de

granadas de mano reclinan la cabeza. El oficial pasa entre ellos

despacio y tentando con el bastón. De pronto, algún centinela que

dormita, se despierta sobresaltado y dispara su fusil. Corre la alarma.

Hay fusiladas caprichosas; vuelan los cohetes, y los peludos que reposan

en el fondo de la trinchera se incorporan, metiendo la mano en las cajas

de granadas. El fuego se extingue lentamente; la línea vuelve a quedar

en sombra, estremecida y vigilante, en una espera tensa, que agota más

que la lucha.

La media noche: visión estelar de un momento de guerra · 第 17 / 45 题