CAP. X

Nieblas espesas en la costa del mar.--Ya cantó dos veces el gallo.--Las

estrellas tiemblan sobre la gran plana inundada de las Flandes. Cerca de

Furnes, en un estero, la marinería desembarcada de la escuadra forma la

vanguardia. Sopla el viento del mar, y la resaca arrastra hacia la

orilla los cadáveres amoratados e hidrópicos de algunos soldados

alemanes: Flotan entre aguas: Una ola los levanta en la espumosa cresta,

otra ola los anega. Sus botas negras y encharcadas se entierran en la

arena, sus grandes cuerpos hinchados tumban sordamente. La escuadra de

marineros que acordona la playa permanece silenciosa, mirando al

horizonte rizado y sin fondo. Son pescadores de Normandía y de Bretaña,

mozos crédulos, de claros ojos, almas infantiles valientes para el mar,

abiertas al milagro, y temerosas de los muertos. Muchos rezan en voz

baja, acordándose de las apariciones en los cementerios y en los pinares

de sus aldeas; otros trincan aguardiente y humean la pipa; tal vez

alguno prueba a cantar. La luna navega en cerco de nieblas, y los

cuerpos hidrópicos de los soldados alemanes vienen y van con la resaca.

La media noche: visión estelar de un momento de guerra · 第 14 / 45 题