CAP. VII

Los alemanes, aprovechando la oscuridad de la noche, salen de sus

trincheras y llegan a las defensas avanzadas de los franceses. De

pronto el ladrido de un perro da el alerta, y la luz de un reflector los

descubre arrastrándose sobre la nieve, rota la formación y muy

dispersos. Los franceses abren el fuego. Los alemanes, con impulso

unánime, se incorporan y corren hacia las líneas enemigas arrojando

granadas de mano. Cuando unos caen, otros los secundan: Suben

arrastrándose, combaten en oleadas. Los franceses, al abrigo de sus

defensas, hacen fuego de fusil. Es una avanzada de veteranos alpinos, y

en pocos instantes sólo quedan setenta hombres ilesos. Las granadas caen

dentro de la trinchera. Están rotos los hilos del teléfono, y dos

soldados se destacan voluntarios para reparar la avería: Estalla una

granada, y dobla al uno sobre el otro: Quedan en un escorzo blando, sin

horror, como dos hermanos que se besan. El teniente de la segunda

compañía, metido en la garita del teléfono, escribe un parte. Se oyen

los gritos de los alemanes al penetrar en la trinchera. El teniente

dobla el papel y lo sujeta bajo el collar de un perro que espera

moviendo la cola: Le halaga, le saca fuera y lo hace rastrear. Parte el

can como una centella. El teniente da algunos pasos y tropieza con un

herido que se queja caído en el fondo de la trinchera. Otro se venda la

frente algo más lejos. El Teniente Breal los anima con una gran voz:

--¡Viva la Francia! ¡Arriba los muertos!

Y los muertos se levantan, y hay una gran basculada dentro de aquel foso

lleno de oscuridad, de fango y de tumulto. Dos ametralladoras francesas

rompen el fuego sobre el árido descampado por donde avanzan los

alemanes. Sus tiros se cruzan metódicamente como una expresión

matemática, indiferente y cruel a los hombres. A través de la selva

nevada huye la sombra del can: Corre al flanco de un foso, entra por una

senda donde están detenidos muchos carros en fila: Aparece y desaparece:

Salva de un salto el ramaje de los abetos caídos sobre el camino: Corre

con el ijar sobre la tierra: Bajo la luz de los reflectores se agacha

igual que hacen los soldados. Vuelve a vérsele sobre la orilla del foso,

rastrea, desciende por el talud, se mete por el fondo y, moviendo la

cola, entra en una casamata. Dos oficiales escriben a la luz puntiaguda

de un quinqué, y el can, haciendo corcovos, se coloca entre ellos, de

manos sobre la mesa. El Teniente Rousell le halaga y saca el parte que

lleva sujeto en el collar. Comienza a leerlo, y el otro oficial lo va

silabeando delante del teléfono:

--Comandancia de brigada.--Transmito parte del Teniente Breal.--2.ª

Compañía de Cazadores Alpinos.--Fuerzas alemanas, con un golpe de mano,

han conseguido penetrar en nuestras defensas. Me sostengo con los

hombres que me quedan, pero necesito ser auxiliado urgentemente. Tengo

el mando por desaparición del Capitán Douchesne.--TENIENTE BREAL.

La media noche: visión estelar de un momento de guerra · 第 11 / 45 题